La teoría crítica de la raza

Como sabemos el comunismo internacional ha sabido reciclarse de su otrora sublime objetivo de tomar el poder por la violencia armada (como rémora de ese romanticismo idiota que rodeó a la revolución rusa y a la cubana) dado que el mundo ya no acepta esas extravagancias.

Puesta la comunidad internacional a exigir un salvoconducto de legitimidad “democrático” a todo aquel que se hace del poder, el comunismo -malicioso como pocos- cambió su estrategia, archivó (más o menos) los fusiles y se lanzó a la conquista gramsciana del sentido común medio de la sociedad para poder cambiarlo y tornarlo dócil a la penetración totalitaria.

A los efectos de ser eficiente en esa tarea no dejó herramienta útil por usar. Es decir, unió cualquier base electoral que pudiera servirle de sustento a su trampolín al poder.


Una de esas estrategias, quizás la preferida, ha sido lo que en la Argentina se conoce como  “entrismo”, que no es otra cosa que la infiltración de fuerzas políticas (obviamente con un preponderancia electoral infinitamente mayor a la suya) para desde allí, con ese disfraz, acceder al poder.

El peronismo ha sido en ese sentido una especie de bocatto di cardinale para el comunismo que encontró en esa otra masa amorfa solo interesada en hacerse del poder a un socio perfecto.

Otra de las tácticas es la de prestar un denominador común de reclamo a los que hasta ahora eran “reclamadores sueltos” bajo la idea de unificar tendencias y salir ganando con la aglutinación de colectivos dispersos que amplíen la “lucha de clases”.

Así sucedió, por ejemplo, con la causa de la diversidad de género, del feminismo, de las cuestiones raciales, de los reclamos cercanos al pobrismo católico, etcétera.

En lo referido a las cuestiones raciales es particularmente llamativa la irrupción con mucha fuerza en los Estados Unidos en estos días de la llamada “Teoría Crítica de la Raza”. Según esta “teoría” la supremacía blanca es culpable de las desigualdades de la gente de otras razas y por lo tanto debe pagar por ello. En algunos casos incluso entendiendo “pagar” por hacerlo materialmente a través de una indemnización en dinero pagada por el Estado.

La idea es llevar la “enseñanza” de la Teoría Crítica de la Raza a las aulas del colegio para iniciar un verdadero adoctrinamiento desde los pequeños para formar ese sentimiento de culpa y de que una parte de la sociedad “le debe” algo a otra.

Entre nosotros una aplicación tangencial de la Teoría Crítica de la Raza ha sido el cambio de perspectiva de la conmemoración del 12 de Octubre que ha pasado a ser un recuerdo casi ominoso del pasado español de América Latina.

Es muy sugestivo también el uso de la herramienta de la culpa para seguir obteniendo sus objetivos. Resulta muy evidente como varias de estas movidas tienen por objeto hacer sentir a una parte de la sociedad “culpable” por algo como para que, de esa manera, se habiliten automáticamente caminos de reparación o de generación de empatías con aquellos a los que supuestamente la sociedad “mala” atacó.

Entre nosotros -en lo que podría advertirse como una doble evidencia de la táctica gramsciano-comunista de entrismo y generación de culpas- es muy notable el recuerdo del entonces presidente Kirchner pidiendo perdón en nombre del Estado a los que él llamó víctimas del genocidio de los ’70. Kirchner era un producto típico del “entrismo” al peronismo (aunque siempre fue un vivo que corrió detrás de la plata, no tardó en entender que la izquierda podría pavimentarle el camino hacia ese tesoro).

En aquel recordado acto público en la ESMA, Kirchner habilitó miles de indemnizaciones millonarias en dólares para los guerrilleros de los ’70 o para sus familiares, que terminó pagando toda la sociedad, incluidos desde ya los familiares de las más de tres mil víctimas asesinadas por los delincuentes subversivos.

La Teoría Crítica de la Raza ha sido fuertemente criticada por el ex presidente Donald Trump lo que, paradójicamente, se transformó más en una ayuda para sus sostenedores que en un obstáculo para su difusión.

Si algo hay que reconocerle a los comunistas es su extrema astucia. Son vagos, inútiles para las industrias prácticas de la vida, pero cuando se trata de ser astuto para aprovechar maliciosamente una situación, son maestros.

Naturalmente Trump es un personaje particular, un ser extravagante. Los comunistas no tardaron en tomar las críticas de Trump como un hecho que confirmaba su verdad: “si este desquiciado está en contra nuestra, pues nosotros tenemos razón”.


Afortunadamente la justicia del Estado de New York frenó -por ahora- el intento de llevar esta nueva pulsión de odio al seno de las aulas. Pero me pareció pertinente traer a estas columnas lo que está sucediendo con las tácticas comunistas y como hay un denominador común en todas ellas.

Naturalmente hay países, como los Estados Unidos, que tienen aún suficientes anticuerpos contra estas bacterias. Pero organismos débiles como la Argentina son huéspedes ideales para este virus mortal para el progreso, el bienestar y la libertad del ser humano.

Todos deberían estar muy atentos al uso indiscriminado de estas tácticas que, si bien se miran, son burdas, pero que si caen sobre un conjunto bien identificado de idiotas pueden ser muy eficientes.

Por Carlos Mira
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3 thoughts on “La teoría crítica de la raza

  1. Federico

    Últimamente es escalofriante la insensatez en todo el mundo

  2. deleatur

    “los Estados Unidos […] tienen aún suficientes anticuerpos contra estas bacterias. Pero organismos débiles como la Argentina son huéspedes ideales para este virus mortal”
    “estas tácticas […] son burdas, pero […] sobre un conjunto bien identificado de idiotas pueden ser muy eficientes.”
    Amén! He ahí dos verdades a prueba de balas.
    Es además tan lamentable como imposible q esa infección no llegue acá. Se trata solo de una cuestión de tiempo.

  3. Guillermo

    Genial Carlos. Admirador de sus análisis a los que considero muy completos. Una lástima que no tengan mayor difusión. Lamentablemente todo lo que describe esta tan profundamente arraigado en nosotros que deberán pasar generaciones para revertirlo, si es que se hacen bien las cosas y se empieza desde ahora. Saludos.

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