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El Pelado Almeyda y una visión de la igualdad

Matías Almeyda -el popular “Pelado” que devolvió a River a la Primera en 2012- llegó a San José, California en 2018.

Un trotamundos que hasta jugó en Noruega con su mismísima apariencia de vikingo, Almeyda había firmado como DT por cuatro años para los Earthquakes, el equipo de la ciudad que juega en la Conferencia Oeste de la MLS.

El Pelado es un autodidacta. Enemigo de cualquier clase de pompa, prioriza otras cuestiones, sobre todo, la calma.

Haber vivido como jugador y como DT tantos años -16- fuera de la Argentina le abrió la cabeza y su afán por aprender lo convirtió en un observador insaciable.


Ayer le dio una entrevista a la radio de deportes más importante de la Argentina desde su casa en San José.

La charla, casi diría, no fue de fútbol. Fue de la vida; de su visión del país, de lo que había ocurrido con su familia, de la que vio partir a su padre en medio de la pandemia de Covid cuando él trataba de lidiar con la máquina de impedir argentina para traer vacunas a Azul -su pueblo natal- desde los EEUU, batalla que perdió, naturalmente.

En un momento llegó la pregunta obvia: qué le parecía la vida en EEUU. El Pelado adoptó un tono reflexivo antes de responder. Seguramente muchos hubiéramos apostado a que se referiría a la modernidad de la sociedad, a los avances tecnológicos, en fin, a todo aquello que impacta a simple vista cuando uno viaja a los Estados Unidos o vive allí siendo extranjero.

Pero Almeyda no destacó eso. O al menos no lo hizo directamente. En su lugar dijo: “Mirá, cuando llegamos con mi familia todo era diferente para nosotros. Había vivido muchos años en Europa. Pero cuando llegamos aquí, notamos algo que nos sorprendió: vimos como el jardinero podía llevar la misma vida que un señor con un gran título”.

No en vano Jefferson afirmaba que entre un granjero y un intelectual elegía al primero porque sabía discernir lo útil de lo inútil con mayor facilidad.

La simpleza de la observación del Pelado tiene una enorme profundidad y encierra el verdadero secreto de la democracia útil, de la que a la vez de representar al pueblo, sirve para que éste progrese en un marco de igualdad.

Almeyda constituía, en San José en 2018, el perfecto observador imparcial: alguien que llegaba a un sitio poco menos que desde el espacio exterior. Nunca había tenido un contacto vivencial con el país fuera de visitas fugaces para algún partido amistoso de la Selección Argentina.

Pero cuando le preguntaron qué le parecía vivir en Estados Unidos, lo primero que se le ocurrió fue el ejemplo del jardinero, visualmente igual al señor del “gran título”.

Esa imagen lo impactó. Era como ver materializada en la realidad la remanida igualdad con la que tantos gobiernos hacían demagogia en la Argentina: el “Pelado” había descubierto la igualdad en su más pura esencia en el epicentro de lo que la Argentina condenaba por ser el antro del egoísmo y la desigualdad, de la riqueza para unos pocos y de la miseria para la mayoría. “Cuanta ignorancia”, pensó.

Probablemente haya sido ese choque tremendo entre el sonsonete que había escuchado desde chico y lo que tenía delante de los ojos lo que lo había marcado para siempre y lo que estaba preparado para responder cada vez que, de ahora en más, le preguntaran sobre la vida en los Estados Unidos.

No es extraño que esta observación haya venido de Almeyda. El “Pelado” nunca fue el clásico jugador de fútbol. Más allá del “mundo” que le dio su peregrinaje profesional, el ex mediocampista de la Argentina siempre se mostró como alguien que le prestaba atención a otras cosas de la vida.

No sorprendió por eso que un día en su plenitud física, dijera que no jugaba más, que el fútbol ya no lo entusiasmaba. Se fue a Azul para trabajar en el campo y no fue sino hasta que volvió a sentir la pasión por la pelota que regresó. Jugó en Quilmes y allí tuvo una oferta de Independiente, pero, después del primer entrenamiento, dijo que no iba a firmar: le había llegado la información de que su familia estaba en una lista de secuestradores. Se fue de la Argentina de inmediato. No hay nada por encima de su familia.

Tuvo que pasar un tiempo para que volviera. Ya estaba retirado, jugando Showball con Diego Maradona, Goycochea y Alejandro Mancuzzo. De buenas a primeras, se fue a Noruega -un destino completamente exótico para el mercado de pases argentino pero compatible con un tipo “raro” como Matías-. En charlas con Enzo Francescoli (cuando todavía no era manager) el uruguayo lo convenció para volver a River. Y allí jugó como si nunca se hubiera ido hasta la dramática final por la Promoción con Belgrano. Luego de esa derrota infame que mandó al equipo a la segunda división, se calzó el buzo de técnico para lograr el ascenso al año siguiente.

Cuando parecía que esa historia de amor con River continuaría, firmó para entrenar a Banfield, también de la segunda división, en un giro de vida típico de Almeyda.

Al año siguiente logró el campeonato y con ello el regreso a primera. De nuevo, cuando todo Banfield lo había adoptado como ídolo, se fue de la Argentina y ya no regresó. Después de un paso por México llegó al éxtasis de la igualdad californiana.

¿Por qué es importante esta reflexión del Pelado Almeyda? Porque demuestra que la igualdad democrática es posible. ¿De verdad el jardinero vive exactamente igual que el señor con el “gran título”? Probablemente no, si por igualdad entendemos una exacta coincidencia material de las tenencias contables de uno y otro.

Pero la apariencia visual de lo que Almeyda ve, el acceso a las comodidades cotidianas de una vida de confort, los gustos y placeres sencillos de la vida pero que hacen a una existencia feliz y placentera, sí son iguales.

Si el Pelado se propusiera indagar más descubriría que el señor del “gran título” tiene 4 autos y el jardinero uno. Pero el señor del “gran título” solo puede manejar uno a la vez, igual que el jardinero. Es más, es posible que ese auto sea el mismo.

También es posible que ambos vacacionen en la misma playa hawaiana, más allá de cómo cada uno pagó el viaje. Pero esas son profundidades que el observador imparcial no ve y que, en el fondo, no importan. Lo que importa es que los “Almeydas” de la vida ven al jardinero y al señor del gran título en un plano de igualdad.

¡Qué enorme ironía! ¿No? El país sindicado como la cuna del egoísmo desigual, como la sociedad perversa del sálvese quien pueda, del capitalismo salvaje, es la que finalmente sorprende a un gringo de Azul entregándole de verdad todo lo que un conjunto de mentirosos le prometieron siempre en la demagógica argentina y nunca le cumplieron.


Para el Pelado, sus hijas son su vida. Y muchas de las decisiones que toma en su carrera profesional, por no decir todas, están en línea con los intereses de ellas. No por nada en el pecho lleva tatuados los nombres de las tres. En esta zona hay muy buenas instituciones, como la universidad de Stanford, que está considerada la ‘Harvard del oeste’, o la de Santa Clara”.

El objetivo de estas casas de estudio es, tal como se promocionan, encontrar “un nuevo Elon Musk, un nuevo Mark Zuckerberg, alguien que esté dispuesto a cambiar el mundo”.

Sin embargo, el padre de Sofía, Azul y Serena tiene bien en claro que aunque ninguna de ellas llegue a ser como el dueño de Tesla y de Space X, o como el creador de Facebook, nadie notará la diferencia.

Por Carlos Mira
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9 thoughts on “El Pelado Almeyda y una visión de la igualdad

  1. Rodolfo Florido

    Extraordinaria nota. Encontró la esencia de la verdadera igualdad.

  2. Mirta

    Maravillosa reflexión!
    Matias es lo máximo, un luchador de la B y el gran técnico del campeón que asciende!
    Gracias!

  3. Patricia

    Cuando me preguntan quién fue el mejor director técnico de River, siempre respondo el “mejor” y ese es Matias Almeyda. Cuando River fue a la B, siempre miré los partidos y grité cada gol… su bonhomia me conquistó y me emocionó su triunfo!

  4. Hugo Alberto D'Angelo

    Carlos Mira, ¡¡que interesante tu reflexión sobre qué es la igualdad rectamente entendida!! a partir de la observación de un futbolista, todo lo contrario a como durante décadas nos la ha pretendido vender el peroncho-kernerismo-socialismo-radicalismo.

  5. Andrés Braun

    Que buena nota!!! Me encantó!

  6. Raúl

    Aunque soy bostero siempre sentí una gran admiración por el Pelado como jugador y como persona. Chapeau Matías.

  7. Jose Eiras

    Una nota excelente, clara, concreta, precisa . . .

  8. Jorge Lema

    Como siempre Carlos logra encontrar en una nota simple, en este caso a un jugador de futbol, una reflexión profunda sobre la desesperante coyuntura en que está sumido nuestro país.

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