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Horas de definiciones

El tiempo se termina. El tiempo de la Argentina para dejar las idioteces atrás se acaba. Los vencimientos de las deudas se aproximan inexorablemente y estamos en manos de un gobierno irresponsable que especula con armar medidas de coyuntura que le permitan mantenerse en el poder más allá de 2023 o, incluso, entregar el mando para que otro herede el desastre, como ya ocurrió con Macri en 2015, aun cuando éste prefirió ocultar la debacle de la que debería hacerse cargo, en una movida hasta el día de hoy incomprensible y que ni siquiera nadie le reconoció.

El gobierno suspendió la supuesta reunión que referentes económicos de JxC debía mantener con el ministro Guzmán. Esa reunión había sido el producto de una gestión que había hecho Gerardo Morales con el presidente Fernández.


El gobernador de Jujuy, probablemente la figura de la oposición que más susceptibilidades levanta en el electorado opositor (sospechas que se ganó con merecimientos), había abierto lo que él llamó un canal de diálogo con el presidente para que el ministro de economía informara sobre el acuerdo con el Fondo Monetario.

La reunión tenía fecha pero no tenía temario. No hay absolutamente nada en el terreno del acuerdo. Nada de eso existe. El gobierno insiste en su “plan para la gilada” que consiste en transmitir la idea de que ellos son los que defienden la soberanía de las decisiones económicas de la Argentina frente a los condicionamientos e imposiciones del Fondo. Todo eso es falso: el gobierno no quiere modificar -por razones ideológicas que encuentran su fuente en Cristina Fernández de Kirchner, con quien Guzmán se reunió hoy por este tema- el rumbo de colisión que lleva. Cree que la demagogia económica tiene aún espacio de ejecución, cuando, de seguir por este camino, los únicos “ejecutados” serán los argentinos.

A la oposición no le compete la responsabilidad de arreglar este entuerto. Más allá de las inconvenientes declaraciones del propio Morales sobre el préstamo contraído con el FMI (cuando dijo que era responsabilidad de “ellos” -en alusión a JxC- porque ellos lo habían solicitado, olvidando que el 75% de ese dinero se utilizó para cancelar deudas dejadas por la Sra. Fernández) es el gobierno el que tiene la responsabilidad legal de buscar una solución. La tendría de todos modos por el principio de la continuidad jurídica de los Estados, pero en este caso esa responsabilidad se agudiza aún más por la mala praxis evidenciada por el gobierno desde el 10 de diciembre de 2019 hasta ahora. Más allá del endeudamiento astronómico en el que se embarcó (que superó largamente el que contrajo Macri) el gobierno de los Fernández no movió un solo dedo para confeccionar un plan que pueda ser presentado y que concite el acuerdo mundial para traer, con ello, un oxigeno nuevo a las finanzas públicas.

Por eso el tiempo del gobierno se terminó. Lo ocurrido hasta aquí ha demostrado que no están interesados en otra cosa que no sea tomarle el pelo a la gente y también a la comunidad de países que nos prestó dinero a través de los mecanismos del FMI.

Por eso se ha abierto otro tiempo. El tiempo de la oposición. No para reemplazar la responsabilidad que le compete indelegablemente al gobierno frente al mundo pero sí para decirle al pueblo argentino “esta es nuestra propuesta, no solo para refinanciar las deudas sino para que la Argentina vuelva a crecer y a generar empleo genuino”.

¿Está la oposición en ese estadio? No, por lo que se ve. Quiero aclarar que cuando digo “oposición” me refiero a JxC y dentro de JxC al ensamble original de Pro, UCR y CC. Republicanos Unidos de Ricardo López Murphy y, paradójicamente, el Peronismo Republicano de Miguel Ángel Pichetto (los dos bloques más chicos y relegados de JxC [RLM ni siquiera fue invitado a formar parte de la Mesa Nacional, cuando por jerarquía, conocimientos, y claridad debería ser poco menos que su presidente]) si tienen una concepción, una idea y un programa sobre lo que hay que hacer.

López Murphy reúne todo lo que hay que tener: una concepción de la vida y del mundo y un programa para ejecutarlo. El Peronismo Republicano, en cambio, lo que tiene más firme es cuál es la concepción que hay que abrazar y cuál hay que dejar atrás. Sin dudas luego de haber mamado 70 años de peronismo están en condiciones de establecer ese distingo si son hombres de mente abierta, honestos, sinceros y con el franco deseo de hacer algo bien por el país.

Pero no hay dudas que Ricardo López Murphy es la persona -dentro de la estructura económica que se conoce de JxC- que más habilitada está para sentarse y diseñar un programa de gobierno integral que comience a resolver los problemas del país.

El hecho de que la persona más capaz de ese espacio haya sido relegada en el mismo y que, repito, ni siquiera forme parte de la mesa de las decisiones es toda una señal. Una señal horrible.

Quienes también tienen un programa armado, balanceado, de amplio alcance, que contemplan todos los aspectos que deben ser reformados del funcionamiento argentino son José Luis Espert y Javier Milei. No hay que explicar mucho para entender lo lejos que se halla el promedio argentino de adoptar las sugerencias de estos dos economistas.


Está completamente claro que si la Argentina mantiene raleados a quienes, paradójicamente, tienen las mejores ideas para resolver los problemas que aquejan al país (y que ese arrinconamiento se produce ya no solo respecto del gobierno sino también dentro de las filas de la oposición) el rumbo de choque se acelerará y los daños serán mayores.

JxC con su victoria en las últimas elecciones asumió una responsabilidad. Una responsabilidad que no consiste aún en gobernar pero si en demostrarle al país que tiene la vocación de hacerlo en base a una unidad monolítica detrás de las ideas que funcionan. Otra medianía como la de Macri no está en condiciones de sobrevivir, si es que Horacio Rodríguez Larreta está pensando en algo así. Seguir con su discurso políticamente correcto de “no me engancho en las agresiones” y eslóganes parecidos pertenece al tiempo que justamente se acabó. Lo mejor que podría hacer el Jefe de Gobierno si quiere tener chances de ganar y luego de protagonizar un gobierno exitoso es dejar las indefiniciones atrás y asumir,  de una buena vez, lo que hay que hacer.

Por Carlos Mira
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One thought on “Horas de definiciones

  1. Oscar Mary

    Además, me parece que HRL debería empezar a dar una imagen más formal como Jefe de Gobierno, dejando el look “cool” de la remera negra. Se quejan de Santiago Cafiero pero terminan yendo por el mismo camino.

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