
Carlos Mira, The Post FMGN Press
Cada primer sábado de mayo, la ciudad de Louisville, en el estado de Kentucky, se transforma en el epicentro de uno de los eventos deportivos y sociales más emblemáticos de Estados Unidos. El Kentucky Derby, conocido como «Los dos minutos más emocionantes del deporte», es mucho más que una carrera de caballos: es una tradición centenaria que combina competencia, moda, gastronomía, celebraciones y una atmósfera única que atrae a más de 150.000 espectadores de todo el mundo.
Una historia que comenzó en 1875

El Kentucky Derby fue fundado por Meriwether Lewis Clark Jr., nieto del famoso explorador William Clark, integrante de la expedición Lewis y Clark. Inspirado por las prestigiosas carreras europeas que había conocido durante sus viajes, Clark impulsó la creación de un gran hipódromo en Louisville.
La primera edición se celebró el 17 de mayo de 1875 en el recién inaugurado Churchill Downs, escenario que desde entonces alberga ininterrumpidamente la competencia. Aquella jornada reunió a cerca de 10.000 espectadores, una cifra notable para la época.
Con el paso de las décadas, el Derby se convirtió en la carrera más importante de la Triple Corona estadounidense, junto con el Preakness Stakes y el Belmont Stakes.
Churchill Downs: una postal de Kentucky
Hablar del Kentucky Derby es hablar de Churchill Downs. Sus famosas torres gemelas, construidas en 1895, son uno de los símbolos más reconocibles del deporte estadounidense.
Durante la semana del Derby, el hipódromo se convierte en una auténtica ciudad dentro de la ciudad. Celebridades, empresarios, políticos, deportistas, turistas y aficionados a las carreras se mezclan en un ambiente donde la elegancia y la tradición son protagonistas.
Los palcos de lujo, las tribunas históricas y el célebre infield —la enorme área central donde miles de jóvenes celebran al estilo festival— ofrecen experiencias completamente diferentes dentro de un mismo evento.
El desfile de sombreros y la moda más extravagante

Si hay una imagen inseparable del Kentucky Derby es la de los sombreros.
La tradición se remonta a finales del siglo XIX, cuando las mujeres de la alta sociedad acudían al hipódromo luciendo elaborados tocados inspirados en las tendencias europeas. Con el tiempo, la costumbre evolucionó hasta convertirse en una auténtica competencia de creatividad.
Hoy es posible ver enormes sombreros decorados con flores, plumas, cintas, mariposas artificiales e incluso pequeñas esculturas.

Los hombres tampoco se quedan atrás. Trajes de colores vibrantes, pantalones pastel, moños llamativos y chaquetas de lino forman parte del código estético no oficial del Derby.
La moda es tan importante que muchos asistentes nunca realizan una apuesta; simplemente participan para vivir la experiencia social.
El Mint Julep: la bebida oficial

Ninguna visita al Kentucky Derby está completa sin probar un Mint Julep.
Este tradicional cóctel sureño combina bourbon de Kentucky, azúcar, agua y hojas frescas de menta. Se sirve en vasos metálicos especialmente diseñados para mantener la bebida helada.
Durante el fin de semana del Derby se consumen cientos de miles de Mint Juleps, convirtiéndose en uno de los símbolos gastronómicos del evento.
La velada previa: galas, fiestas y celebraciones
Las festividades comienzan varios días antes de la carrera.
Louisville organiza el Kentucky Derby Festival, una serie de eventos que incluyen conciertos, competencias deportivas, exhibiciones aéreas, fuegos artificiales y desfiles.
La noche anterior se celebra el prestigioso Kentucky Oaks, una importante carrera para potrancas de tres años que funciona como antesala del Derby. Ese día, miles de asistentes visten prendas rosadas para apoyar iniciativas de concientización sobre el cáncer de mama.
Además, hoteles, clubes privados y mansiones históricas organizan exclusivas fiestas donde se reúnen celebridades, ejecutivos y personalidades del mundo del espectáculo.
Las cenas de gala y los eventos benéficos forman parte esencial de la experiencia social que rodea al Derby.
«My Old Kentucky Home»: un momento emocionante

Pocos minutos antes del inicio de la carrera ocurre uno de los momentos más emotivos de la jornada.
La multitud se une para cantar «My Old Kentucky Home», una canción tradicional profundamente ligada a la identidad cultural del estado.
Mientras la melodía resuena por todo Churchill Downs, muchos asistentes levantan sus vasos de Mint Julep y se preparan para el instante culminante del día.
Dos minutos que paralizan al país
Cuando se abren las puertas de partida, toda la atención se concentra en la pista.
Los mejores caballos pura sangre de tres años compiten durante aproximadamente dos minutos recorriendo una milla y un cuarto (2.012 metros).
La velocidad, la estrategia de los jinetes y la imprevisibilidad de la carrera han convertido al Kentucky Derby en uno de los eventos deportivos más seguidos de Estados Unidos.
La manta de rosas

El ganador recibe uno de los premios más icónicos del deporte mundial: una espectacular manta confeccionada con cientos de rosas rojas frescas.
Esta tradición dio origen al apodo del Kentucky Derby como «La Carrera por las Rosas» («Run for the Roses»).
La imagen del caballo vencedor cubierto por la manta floral frente a las tribunas repletas es una de las postales más reconocibles de la cultura estadounidense.
Mucho más que una carrera
A lo largo de más de 150 años, el Kentucky Derby ha evolucionado desde una competencia hípica regional hasta convertirse en un fenómeno cultural que combina deporte, historia, moda, gastronomía y entretenimiento.
Para quienes visitan Kentucky durante esos días, la experiencia va mucho más allá de observar una carrera. Se trata de sumergirse en una tradición que celebra la hospitalidad sureña, el glamour y la pasión por los caballos, manteniendo viva una de las costumbres más queridas de Estados Unidos.


