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FIT2026/Bariloche cambia el blanco por el verde: tras un gran invierno, apuesta fuerte al verano

Ariel Ferrero, SunnyNews FMGN Press, FIT 2026

Buenos Aires. La nieve todavía forma parte de la postal, pero Bariloche ya piensa en verde. Después de una temporada de invierno que terminó siendo mucho mejor de lo que permitían imaginar las condiciones iniciales, el principal destino turístico de la Patagonia argentina prepara su próxima jugada: vender con más fuerza el verano y animarse incluso a llevarlo a Brasil.

“La temporada de invierno fue muy buena”, aseguró Eric Guzmán, presidente del EMPROTUR Bariloche, durante una entrevista exclusiva con SunnyNews en la Feria Internacional de Turismo de América Latina (FIT 2026), en Buenos Aires.

La frase, sin embargo, necesita contexto. Y Guzmán es el primero en ponerlo sobre la mesa. “Hay que tener en cuenta el contexto”, remarcó.

El invierno comenzó con varias incógnitas. La situación económica argentina condicionaba el gasto turístico, la nieve tardaba en llegar y el Mundial había demorado las decisiones de viaje de parte de los mercados más importantes para Bariloche. Entre ellos, Brasil.

“Un invierno sin brasileños no es invierno”

La relación entre Bariloche y el turista brasileño tiene décadas de historia. Durante el invierno, escuchar portugués en las calles del centro es casi tan habitual como encontrarse con nieve en el Cerro Catedral.

Pero esta vez apareció un competidor inesperado: el fútbol.

Según Guzmán, mientras Brasil continuaba participando del Mundial, muchos viajeros postergaban la definición de sus vacaciones. Cuando la selección quedó eliminada, parte de esa demanda finalmente se activó.

“Un invierno sin brasileños en Bariloche no es invierno”, resumió.

No fue, reconoce, el máximo histórico del mercado brasileño, pero sí una presencia suficientemente importante como para cambiar el resultado de la temporada.

Y después apareció lo que faltaba. La nieve llegó con fuerza hacia mediados de julio.

“Si Brasil seguía avanzando en el Mundial y encima no nevaba, estaríamos hablando de una mala temporada”, explicó Guzmán.

Por eso, cuando vuelve a mirar el resultado, eleva incluso su primera calificación.

“Fue excelente”, afirmó, siempre bajo una condición: analizarla dentro de las circunstancias en las que se desarrolló.

Eric Guzmán, presidente del EMPROTUR Bariloche

Bariloche es caro, pero el desafío es dar más

Guzmán tampoco evita una discusión que acompañó buena parte del invierno: ¿es demasiado caro esquiar en Bariloche?

El presidente del EMPROTUR reconoce que para una familia el desembolso puede ser importante cuando se suman pases, alquiler de equipos, instructores, comidas y alojamiento.

Su argumento es que el esquí es caro en prácticamente todos los grandes centros internacionales, pero también admite que eso no puede convertirse en una excusa.

“Hay que hacer más, hay que dar más”, sostuvo.

Y allí aparece una de sus críticas más interesantes. Guzmán mira modelos internacionales donde reservar anticipadamente, comprar varios días de esquí o armar paquetes permite acceder a descuentos y beneficios. Considera que Bariloche necesita avanzar más en esa dirección y mejorar la experiencia integral del visitante.

Porque competir ya no significa solamente tener una gran montaña. El turista argentino puede comparar precios con viajes al exterior y el brasileño de alto poder adquisitivo que alguna vez tuvo a Bariloche como destino casi inevitable hoy también conoce centros de nieve de Europa, Estados Unidos y otros países de Sudamérica.

Recuperar y fidelizar a ese viajero, reconoce Guzmán, requiere mejor servicio, más beneficios y una experiencia a la altura del precio que paga.

Ahora, el verano

Terminado el gran movimiento invernal, Bariloche empieza a mostrar otra cara. Lagos, playas, bosques, senderos, refugios de montaña, navegación, kayak, rafting y mountain bike reemplazan progresivamente a los esquíes.

“Nos están pidiendo que lancemos el verano de Bariloche en Brasil. Es una jugada. Para mí está bueno”, contó a SunnyNews. “De hecho, vienen cada vez más. Hay que animarse”.

El desafío es considerable porque durante décadas Bariloche se instaló en el imaginario brasileño fundamentalmente como el lugar argentino para conocer la nieve.

Ahora quiere demostrar que hay otro Bariloche.

“Es algo que ellos no tienen”, señaló Guzmán al describir el paisaje de lagos y montañas durante los meses cálidos.

El verano patagónico ofrece además una combinación particular: días largos y temperaturas agradables que permiten disfrutar del agua y las actividades al aire libre, pero con noches generalmente frescas.

La principal dificultad vuelve a aparecer en un terreno conocido: la conectividad aérea.

Los vuelos directos entre Brasil y Bariloche aumentan considerablemente durante el invierno y lograr una oferta suficiente fuera de esa temporada será fundamental si el destino pretende transformar la curiosidad brasileña por el verano en un flujo turístico significativo.

Bariloche quiere ser 365

La estrategia presentada en la FIT 2026 apunta justamente a romper la dependencia de una sola estación.

Bajo el concepto “Volvés diferente”, Bariloche llegó a La Rural con un espacio inspirado en los refugios de montaña y una propuesta que combina naturaleza, gastronomía, cultura, aventura y grandes eventos.

La idea es sencilla: que siempre exista un motivo para regresar.

“Bariloche nos obliga porque tiene un 365: invierno, verano, primavera y otoño. Hay que estar todo el tiempo”, explicó Guzmán.

El cambio de estación modifica completamente el paisaje. La nieve del invierno deja paso a los senderos y lagos del verano; después llegan los colores del otoño y nuevamente el ciclo de la montaña.

Comer también es viajar

Y en esa búsqueda por ampliar la temporada aparece otro protagonista: la gastronomía.

Guzmán destaca especialmente el crecimiento de Bariloche a la Carta, que nació como una iniciativa para generar movimiento turístico en momentos difíciles y terminó convirtiéndose en uno de los acontecimientos gastronómicos más importantes de la Patagonia.

La edición 2026 se desarrollará del 5 al 12 de octubre, con restaurantes, productores, cocineros invitados y una gran feria gastronómica.

Pero para Guzmán lo más importante es lo que ocurre después. El objetivo es que el viajero no piense en Bariloche únicamente por la nieve, los lagos o las montañas, sino también como un lugar al que vale la pena viajar para comer bien.

“Ya es un destino gastronómico”, sostuvo.

Chocolate, cerveza artesanal, carnes y productos patagónicos conviven hoy con restaurantes de autor y una oferta culinaria que creció considerablemente durante los últimos años.

El turista cambió

Hay otro fenómeno que Guzmán observa y que trasciende Bariloche. Las vacaciones de los argentinos se están haciendo más cortas.

Viajes que antes podían extenderse durante dos semanas hoy muchas veces se reducen a cuatro, cinco o siete días. No necesariamente desaparecen las ganas de viajar: cambia la manera de administrar el presupuesto.

Y eso obliga también a los destinos a competir por estadías más breves y por un viajero que compara mucho más. Bariloche tiene a su favor algo difícil de fabricar: el paisaje.

Pero Guzmán sabe que eso ya no alcanza por sí solo. Después de un invierno que terminó superando las expectativas, el próximo desafío será demostrar que la ciudad puede llenar aviones y hoteles cuando desaparece la nieve.

Y quizás allí esté la transformación más interesante que Bariloche intenta instalar: dejar de ser solamente un gran destino de invierno para convertirse definitivamente en un destino de cuatro estaciones.

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