
Nacho Urkía, The Post FMGN Press – Deportes
La última jornada del fútbol argentino dejó resultados que mueven la tabla de verdad, pero también confirmó algo que ya no se puede esquivar: el nivel del torneo está muy lejos de lo que alguna vez fue.
River Plate hizo lo suyo: 2-0, control, oficio y tres puntos que lo acomodan en el Grupo B, donde ahora aparece 5° con 17 unidades, ya claramente metido en zona de clasificación. Sin brillar, pero con una lógica que hoy alcanza.
El contraste fue brutal con San Lorenzo: derrota 5-2, golpe durísimo y final de ciclo para el técnico. El equipo quedó 10° en el Grupo A con 13 puntos, afuera de los playoffs y con una fragilidad que ya no admite maquillaje.
Independiente volvió a dejar puntos, esta vez con la caída 2-1 en Córdoba, y quedó 8° en su zona con 14 unidades. Hoy está clasificando por muy poco, pero con una inestabilidad que lo pone más cerca de salir que de consolidarse.
Del otro lado, Racing Club confirmó su momento: 2-0, orden y efectividad. Está 6° en el Grupo B con 15 puntos, pero con una tendencia más confiable que varios de los que tiene arriba.
Así están hoy los playoffs (si terminara el torneo):
Grupo A:
- Vélez (22)
- Estudiantes LP (18)
- Unión (16)
- Defensa y Justicia (16)
- Lanús (15)
- Talleres (15)
- Boca (14)
- Independiente (14)
Afuera, por ahora: Platense (14) y San Lorenzo (13), muy cerca pero sin margen.
Grupo B:
- Independiente Rivadavia (20)
- Belgrano (19)
- Rosario Central (18)
- Tigre (17)
- River (17)
- Racing (15)
- Barracas Central (15)
- Gimnasia (14)
A tiro: Huracán (13) y Argentinos (11, con partidos menos).
El dato más fuerte no es quién está primero, sino lo apretado que está todo: entre el 4° y el 10° hay diferencias mínimas. Eso mantiene el suspenso, pero también deja en evidencia otra cosa: nadie se despega porque nadie juega realmente bien.
Y ahí aparece el tema de fondo.
El campeonato es intenso, sí. Parejo, también. Pero futbolísticamente muy pobre. Se juega mal, se decide por errores y cuesta encontrar equipos que sostengan una idea más de dos partidos seguidos.
En ese contexto, la postura de Lionel Scaloni se explica sola. No convocar jugadores del medio local ya no es una decisión polémica: es una consecuencia lógica de lo que se ve cada fin de semana.
Y como símbolo de este momento, la suspensión de la Finalissima termina de cerrar el cuadro. Se pierde una vara internacional justo cuando más falta hace medirse.
La tabla se ordena, los playoffs empiezan a tomar forma, pero el juego sigue en deuda. Y esa, hoy, es la verdadera noticia del fútbol argentino.
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