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Ensayo: En Asia también murieron bajo las estrellas

Embajador Gustavo Ferrari Wolfenson, Especial para The Post FMGN Press

Benigno Servillano «Ninoy» Aquino, Jr. nació en Concepcion, Tarlac, una de las Filipinas. Fue periodista y político de ese país hasta el 21 de agosto de 1983  en que muere brutalmente asesinado durante el régimen del dictador Ferdinand Marcos.

Ninoy, como lo conocía el pueblo y los amigos pertenecía  a una influyente familia de la isla de Luzon. Como periodista, profesión por la que estuvo destinado como  corresponsal  de guerra en Corea a la edad de 17 años, recibió el  premio la «Legión de Honor» , máximo reconocimiento del gobierno de su país. A su regreso de la guerra inició sus actividades políticas en el Partido Liberal. Fue alcalde a los 22 años, vicegobernador a los 27 y gobernador de su provincia, a los 29. En la década de los 60 fue ministro en los gobiernos de Carlos Garcia y Diosdado Macapagal. La llegada del dictador Ferdinand Marcos lo llevó a la oposición. Perseguido por sus ideas fue condenado a muerte en 1977, pero la sentencia no fue ejecutada.

En mayo de 1980, se le permite exiliarse en los Estados Unidos, en donde es acogido por la Universidad de Harvard, para ser parte del Centro de Estudios Internacionales, un instituto de análisis político creado por Henry Kissinger y Samuel Huntington. Alli Ninoy se hace de muchos amigos, mantiene  una vida académica de alto contenido político. Su cotidianeidad la vive junto a Cory, su esposa con quien sueñan  en el regreso  a su país. Tres años más tarde, a pesar de las amenazas de diversos grupos paramilitares, Ninoy cae brutalmente muerto, asesinado por orden del presidente Marcos en el momento que descendía  del avión en el propio Aeropuerto Internacional de Manila,(hoy lleva su nombre).  Su viuda, Corazón Aquino   se convierte en  su heredera política, y luego de una intensificación del rechazo popular al régimen del presidente Marcos, generada tras este asesinato, y proclamada candidata  vence en las elecciones celebradas en 1986 sustituyendo al dictador Marcos como presidente.

Curiosamente siempre me he sentido muy cerca de las Filipinas a pesar de las distancia que nos separa.  En los finales de los 70s cuando estaba haciendo mis estudios de posgrado en Europa, me regalaron una hermosa novela de José María Ginorella titulada “En Asia se muere bajo las Estrellas”.  Allí el escritor narra sus vivencias en un recorrido por el  Asia milenaria, destacando en un capítuloespecia, su paso por las Filipinas que recorrió de la mano de Antonio Molina,  famoso historiador y rector de la Universidad de Manila. Curiosamente meses más tarde yo conocería en Madrid a la hija del doctor Molina, hoy una laureada poetisa y filóloga, con  cual mantuvimos una muy linda y recordada amistad. 

Cuando a fines de 1985 arribo a Harvard, como Fellow del Centro de Estudios Internacionales, me asignan una oficina que compartiría con un entrañable amigo japonés, Jiro Mitzuno, miembro del  Alto  Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.  Nos encontramos con dos escritorios que sólo tenían prolijamente acomodados, una tijera, una cola adhesiva, dos plumas, dos lápices, un borrador y un block amarillo de notas. Luego de sortear cuál sería el escritorio de cada quien, con la internacionalmente costumbre de tirar una moneda al aire, nos dimos cuenta que el único adorno que tenia la oficina era la foto de un sonriente personaje colgada en la pared. Ese personaje era Ninoy, quien había usado ese cubículo durante su paso por el Centro dos años atrás.  El cuadro era un testimonio de lo que había significado su compromiso con la política, su paso por Harvard sumado a ello, el querido recuerdo que había dejado entre sus pares y compañeros académicos. La foto de Ninoy quedó siempre en nuestro despacho y a mí me acompañó los casi cuatro años que ejercí la docencia e investigación en esa universidad.  Con Jiro a veces hacíamos bromas sobre si la imagen nos estaba inspirando o advirtiendo que nuestro destino seria como el de él.  Como detalle curioso, al acomodarme en mi nuevo escritorio me di cuenta que una de las particularidades que tenia era la dificultad de abrir el segundo cajón derecho. Había que jalarlo para arriba y tirarlo con fuerza, con lo cual prácticamente no se usaba.

Corazón Aquino se convirtió en Presidente de Filipinas y uno de sus primeros viajes oficiales lo hizo a Estados Unidos, precisamente visitando Harvard. Con la sencillez y humildad que la caracterizaba y con la nostalgia de volver a los lugares donde había vivido sus últimos días de felicidad conyugal, recorrió cada centímetro de la universidad como una estudiante más, como una persona común sintiéndose libre y empapada de emociones.  Nos visitó en el Centro con la informalidad propia de cuando buscaba a  Ninoy para comer juntos y al pasar por su (ahora mía) oficina vio todo alrededor, se reencontró con la foto de su marido y conteniendo la emoción me señaló el escritorio y me preguntó ¡aun le cuesta abrirse al segundo cajón?.  “Ninoy siempre protestaba por él”. Se lo enseñé, y efectivamente el cajón seguía igual. Nos reímos un rato y me saludó muy tiernamente. En años posteriores y en varias oportunidades nos saludábamos para las fiestas o especiales acontecimientos. Guardo con mucho cariño y honor una carta personal contándome su lucha por pacificar el país.

Durante su mandato como presidente Cory tuvo que enfrentarse al gran desafío de restaurar la nación, luego de años de dictadura. Estableció un gobierno democrático, de apoyo a las instituciones y logró sancionar una constitución para todos. Sufrió muchos intentos de golpes de estado, pero fue fiel a sus principios a su coraje y valor. Promulgó dos códigos legales y dispuso reformas significativas como el Código de Familia de 1987, que reformó el derecho civil  sobre relaciones familiares masi como el Código Administrativo, que reorganizó la rama estructural del gobierno ejecutivo. También impulsó y aprobó el Código del Gobierno Local, que devolvía los poderes gubernamentales nacionales a los gobiernos locales. El nuevo código realzó el poder de las unidades de gobiernos locales para decretar medidas locales en los impuestos.


Después del final de su mandato, Cory Aquino se retiró a la vida privada. Cuando se marchó de la investidura, escogió irse en un simple Toyota Crown blanco que ella había comprado para demostrar que era de nuevo una ciudadana corriente. Poco tiempo después, a los 76 años, víctima de un cáncer falleció en Manila. Su único hijo varón Benigno “Nonoy” Aquino, también fue presidente de Filipinas desde 2010 hasta 2016, Hoy para ellos mi recuerdo y no dudo que estén juntosluchando en algún lugar celestial por la democracia y la justicia.

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