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Schulman, el comunista

El Sr José Schulman que, increíblemente, era el presidente de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, renunció a su cargo hoy luego de que un video lo capturara insultando y golpeando a una empleada en una terminal de ómnibus en una playa de la provincia de Buenos Aires.

Dije al principio “increíblemente” porque que un comunista confeso, integrante de la FEDE (la Federación Juvenil Comunista) en sus años de juventud, sea presidente de cualquier cosa relacionada con los derechos humanos, siendo como es -el comunismo- el máximo violador histórico de esos derechos con más de 350 millones de homicidios, resulta francamente de no creer.

Pero Schulman no es el único personaje al que le cabe esta contradicción. Es más podríamos decir que esta contradicción se ha convertido, antes que en una anomalía, en una regla en el mundo de los derechos humanos.

Por empezar este linaje inmundo que no ha hecho otra cosa que atentar contra la libertad en el mundo y contra la dignidad del ser humano, “inventó” esta categoría de “derechos humanos” cuando lo que el mundo civilizado había conocido toda la vida eran los “derechos individuales”! o “derechos civiles” o, más modernamente los “derechos del hombre”.

Pero estos rancios generaron esta categoría de supuestos derechos que, además, son ellos los primeros en violar.

“Estos” derechos humanos generalmente son aquellos cuya bandera levantan los que se consideran perseguidos por defender ideas que buscan terminar con los derechos civiles. Fíjense ustedes en nivel de contradicción.

Todas las organizaciones de derechos humanos de la Argentina (o al menos las que cuentan con el beneplácito  del mainstream social se identifican con las organizaciones subversivas de los ’70, es decir, conjuntos de sediciosos que mataron miles de personas inocentes simplemente porque las identificaban como blancos de su odio de clases que, en su soberbia, creían que era la manera de conformar el “nuevo hombre”.

Schulman, el golpeador de la playa, era eso: un comunista violento que, como no podía ser de otra manera, terminó golpeando a una mujer en su lugar de trabajo.

También debo corregirme aquí porque casi sin advertirlo caí en una redundancia: dije “comunista violento” cuando el comunismo no es concebible sin violencia; el comunismo es eso: violencia desde el poder, ejercicio del poder omnímodo, pretensión de hegemonía cancelatoria, imposición por la fuerza.

De la jerga médica tomamos la expresión “mostrar la hilacha”. Ese dicho popular deriva de la idea de que cuando el espermatozoide fecunda el óvulo, lo primero que se forma es una especie de medusa deshilachada: el embrión humano. Allí se encuentra resumida toda la persona; el ADN ya puso su sello. Luego la socialización podrán retocarlo en algo, pero en esa hilacha se haya resumida toda la persona. De allí que cuando, finalmente, más allá de todas sus caretas una persona se muestra como lo que es, el ingenio popular buscó en el idioma médico una frase que rápidamente resumiera aquella confesión: “mostró la hilacha”.

Schulman podrá haber disimulado su violencia comunista de mil maneras a lo largo de su vida. Y no cabe duda que tuvo éxito, si partimos de la base que era el presidente de la Liga Argentina por los Derechos Humanos. Pero, finalmente, mostró la hilacha.

No sé cuándo la Argentina –y en gran medida el mundo entero- va a terminar con esta farsa o hasta cuándo la Argentina y el mundo van a hacer de cuenta que se creen esta pantomima.

¿Es tanto el poder que tienen estos impresentables que la gente honrada tiene vergüenza de desenmascararlos? ¿Cuál es el temor? ¿Pasar por un tarado? ¿No estar de acuerdo con lo que piensa el centro de la corriente? ¿No ser “cool”? ¿Qué tiene de “cool” defender asesinos? ¿Cuál es el verdadero motivo de esta romantización de la violencia?

El comunismo ha copado y ha hecho propios todos los reclamos colectivos: los reclamos de género, raciales, de identidad múltiple, en fin, donde hay un reclamo colectivo el comunismo se lo apropia.

Luego mata homosexuales, ejerce la inferioridad femenina, desconoce los derechos individuales de las minorías… Pero, en los escenarios que le ponen a su disposición –casi inocentemente- las democracias formales, ellos son los reyes de todos esos reclamos. Claro, luego aparecen los Schulman golpeando a una cajera, o los D’Elía trompeando a un ciudadano que no comparte sus ideas o la Sra. de Kirchner insuflando odio cada vez que abre la boca. ¡Pero ellos son los que defienden los derechos humanos!

¿Hasta cuándo va a perdurar esta hipocresía? ¿Hasta cuándo la gente de bien va a encubrir con su estupidez lo que no ha sido, en la historia del mundo, un compendio de asesinos?

Es hora de que se acabe la mentira. Aunque no lo parezca gran parte del fracaso argentino puede explicarse por la victoria de la mentira; por el hecho de que defender mentiras se ha vuelto cool e in. O para decirlo en argentino por el hecho de que si no te plegás a ese conjunto de mentiras sos una especie de pelotudo que no entiende nada.

Mientras tengamos estos complejos los Schulman de la vida seguirán robando, vendiendo lo que no son, engañando y estafando a millones para llenarse los bolsillos. Que es, por otra parte, lo que es el comunismo, una enorme farsa que tiñe de “filosófico” lo que no es otra cosa que un yeite para robarle a los que producen y trabajan y vivir de los demás sin transpirar.

Por Carlos Mira
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5 thoughts on “Schulman, el comunista

  1. Beatriz

    Genial. Brillante.Como siempre.

  2. marco

    el comunista intolerante que vaya en cana y chau. pero carlos mira deja en paz a cristina no hay un trago de agua que no sorbas y la nombres. obsecionado o amagardo o hater?

  3. Alejandro Fotheringham

    El punto es clarísimo, los más violentos se han apropiado de la defensa de derechos de los cuales son sus violadores seriales. El comunismo está muerto pero su veneno sigue matando o golpeando como en este caso.

  4. Guillermo

    En los párrafos 14to. y 15to. se encuentra expresada una definición inmejorable de la hipocresía de la izquierda y de la ingenuidad , malicia o impericia de quienes la profesan. Y no es un hecho menor que Schulman no solo le pego. Previamente le dijo “te puedo hacer meter en cana”. Notable!!

  5. Matias

    Le pegó. Le dijo “Pelotuda de mierda”, “Pendeja de mierda”, “Las voy a meter en cana”. Esto, por un lado. Por el otro, el gran truco del comunismo (y sus desprendimientos fascistoides como el Kirchnerismo) es poner en cabeza de los otros, lo que hacen ellos. Kristina es un ejemplo (patológico) de dicha conducta. Y el “Ah pero Macri” es el mismo ejemplo (también patológico) de la misma conducta colectiva que consiste en echarle la culpa a Macri (que, es cierto, bastante mal llevó su gobierno) de cosas que habitualmente ellos realizan pero estan teñídas de épicas culturales, conquistas sociales y otras “sarasas”. Hay que reconocerles a estos sátrapas que son los reyes de la retórica, la mentira descarada y la manipulación. Y nosotros, los argentinos, somos los reyes de los estúpidos que nos creemos las mentiras de un payaso como Alverso o una resentida como Kristina. Hasta que no desarrollemos el pensamiento crítico genuino, seguiremos en el horno.

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