Instituto al palo

El periodista Martín Dinatale del diario El Cronista publicó una nota a raíz de las pautas que maneja el Instituto Patria para imponerle al gobierno pautas de estatización de sectores enteros de la economía.

Se trata de tres campos diferentes con estados de desarrollo desparejos. Pero en cada uno de ellos el destino será el desastre como cada vez que el Estado se hace cargo de algo.

Uno de esos sectores es la industria del litio.

Ya antes de de ser presidente Mauricio Macri había identificado esa industria como uno de los posibles vectores de un nuevo desarrollo.

Una vez que asumió estimuló la inversión en el sector por la vía de aprobar un tipo de legislación que incentivaba a las mejores compañías del mundo a venir al país a invertir en su explotación en el llamado “triángulo del oro blanco” entre Jujuy, Salta y Catamarca. Se atrajeron inversiones de empresas desde China, Estados Unidos, Australia, Canadá, Corea del Sur, Japón e Italia.


El kirchnerismo detectó allí un nuevo botín. El kirchnerismo es como esos señores entrados en edad que caminan por la playa munidos de esos discos detectores de metales para ver si encuentran un tesoro bajo la arena. 

Los Kirchner le han inculcado a su tropa esa misma manía que han copiado del fascismo comunista: la de detectar riqueza ajena y robarla.

Claramente el litio se ha convertido en un negocio importante en la Argentina con lo que reúne las condiciones elementales de ser un llamador para el “detector de metales” kirchnerista.

No en vano el Instituto Patria encomendó la preparación de la legislación que consume el robo al comunista Carlos Heller que declaró: se trata de un tema de mucha importancia y complejidad. Estamos recién en la fase de reunir información para comenzar a diseñar un proyecto”.

Su colega, Marcelo Koenig, otro fascista igual que el, dijo: la idea es empezar a ver el litio como un recurso de estratégico nacional y fijar pautas de control estatal en las etapas de exploración, explotación y procesamiento del mineral”.

La Argentina podría explicar gran parte de su fracaso contando la historia de los proyectos que calificaron a sectores industriales enteros como “recursos estratégicos nacionales”. En efecto, basta que una lumbrera proponga declarar como “recurso estratégico” la explotación de una industria para que todo ese negocio se destruya y el país pierda una formidable fuente de riqueza. Todas las designaciones de “recurso estratégico nacional” terminaron en decadencia, antigüedad tecnológica, producción en caída, curros con el empleo, acomodamiento de ñoquis, y robo de los recursos para que vayan a parar a bolsillos de funcionarios que amasaron fortunas mal habidas.

Así ocurrió con el petróleo, con el gas, con las telecomunicaciones, con el carbón y con todo lo que tocó la mano maldita del Estado.

El otro tema al que Cristina Kirchner le echó el ojo es la formidable caja de la medicina privada.

En La Plata, la semana pasada dijo: “Vamos a tener que repensar todo el sistema de salud. Las prepagas no saben dónde colocar a la gente. Dicen los que saben que tal vez vengan otras pandemias. Lo peor que nos puede pasar es negarnos a discutir la realidad”.

Cuando el kirchnerismo te dice “vamos a tener que repensar” agárrate los bolsillos porque viene el manotazo. El sistema de salud no es un tema menor: se trata de una fuerte embestida en donde hay más de 800.000 millones de pesos en juego. No hay caso: Kirchner ve una montaña de guita y se tira en palomita como su marido lo hacía con las cajas de seguridad. Se trata de uno de los principales legados que le enseñó Néstor.

La idea de la vicepresidenta se viene gestando desde hace tiempo en el Instituto Patria. Hubo un documento que dejó a trascender la dirigencia de La Cámpora donde se promueve una reestructuración del sistema a través de una ley nacional y el surgimiento de un sistema integrado.

“Hay que recuperar la gobernanza del sistema de salud a través de la conducción global de políticas de salud de los organismos nacionales de salud bajo un criterio general de centralización normativa y descentralización operativa”, precisa el documento.

¡Mamita querida! ¡No pueden comprar un paquete de fideos sin robar en plena pandemia y aspiran a “recuperar la gobernanza del sistema de salud” a “tener la conducción global de las políticas de salud” y a tener “la centralización administrativa” del sistema!

¿Ustedes se imaginan lo que va a ser eso? No hay más que ver el servicio de un hospital público para tener una idea aproximada.

Me pregunto de dónde sacó la vicepresidente la idea de que las “prepagas no saben dónde poner la gente”. Ese comentario -propio de una chusma de barrio en la cola de una feria con la bolsa de rafia colgada del codo- solo se explicaría si fuera consciente de la cantidad de funcionarios que, debiéndose atender en un hospital público para ser coherentes con sus discursos (empezando por su propia persona y su propia familia), han ocupado camas del sistema privado al que -como siempre- tuvieron que ir a pedirle la escupidera.

En el Instituto Patria circula un documento que señala que “la fragmentación del sistema sanitario en la Argentina requiere de un fortalecimiento del sector público del primer nivel de atención, del hospital público, del recupero de prestaciones de las obras sociales”.

¿Qué idiota le daría al que ha arruinado todo lo que tocó en la Argentina el manejo de nada más y nada menos que la salud? 

La tercera actividad que el Instituto Patria tiene en la mira en la hidrovía Paraguay-Paraná.

Días pasados, el senador Jorge Taiana inauguró el ciclo de charlas “La vía fluvial Paraná / Río de la Plata y su relevancia para el desarrollo sustentable de la Argentina” y dejó en claro “la necesidad de llevar a cabo mayores dragados en zonas no desarrolladas de la vía, el cobro de los peajes por parte del Estado, la realización de mayores controles sobre las empresas que operan en la actividad exportadora”.

La Argentina destruyó ese camino fluvial. La intervención estatal con los impuestos confiscatorios que quebraron la industria naviera nacional hizo que hoy Paraguay monopolice la utilidad de ese paso. La Argentina tiene el 90% de la vía pero la estatización confiscatoria vía impuestos ha hecho que todos los negocios vayan a parar a manos paraguayas.

Pero se ve que Taiana y Cristina Kirchner no están conformes con el nivel de destrucción ya perfeccionado y quieren ir por más.


Ellos creen que “el Estado Nacional debe recuperar el control sobre la Vía Navegable Troncal Paraná-Río de la Plata y cobrar el peaje por el uso de esa vía de comunicación estratégica, hoy en manos de una empresa privada que realiza las tareas de dragado y balizamiento. Al no contar con los datos concretos de las obras que se realizan se desconocen los costos reales que tiene el concesionario. El Estado Nacional está en condiciones de ejercer el control sobre la vía navegable y las obras que realiza el concesionario privado”.

Se trata de una aspiración por las monedas. Repetimos: el negocio por culpa del Estado argentino se lo llevan las compañías paraguayas.

Pretender reemplazar al operador de balizados y dragados no debería leerse de otra manera que no sea el nacimiento de otros negocios corruptos como ya le conocemos al kirchnerismo. Pero de allí a pensar que la operación estatal generará un gramo de riqueza adicional al producto es negar la evidencia que hace 80 años padecemos, aún cuando siempre hayamos tenido las pruebas del dislate delante de los ojos.

Por Carlos Mira
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3 thoughts on “Instituto al palo

  1. Rosana Beatriz Fernandez

    La porota dice que para hacer politica ay que tener caja lo que estan haciendo es adueñarse de todo lo que puedan para perpetuarce en el poder y el pueblo y todos los de la politica los estamos dejando todo el mundo cuida su quintita y nadie se les enfrenta en serio y les ponen un asta aca

  2. Gonzalo Arias

    Taiana dice, entre muchas mentiras, que tenemos que pedir permiso a Uruguay para ingresar a nuestros canales, para navegar neustras aguas. Nada mas falso. Al sur de Montevideo están los accesos a los canales argentinos (canal Punta Indio) y el acceso al puerto de esa ciudad. Cada uno de los accesos tiene su propia zona de fondeo y espera para ingresar y está coordinada por cada prefectura. De hecho, si la zona que coordina Argentina se colma, nuestra Prefectura le pide espacio a la uruguaya para alojar algunos buques en su zona. Argentina coordina la zona de espera y fondeo Oeste y Uruguay la Este.
    Y hay,por lo menos, 10 mentiras mas.

  3. RAFAEL SOSA

    Hola Carlos
    Excelente y muy didactica nota, vsifsnis luchando con nuestra mejor arma, “el lápiz”
    Fuerte abrazo desde Ft.lauderdale, Fl.-USA
    RAFA.

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