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Estrategias

La provincia de Buenos Aires empieza a preparar el terreno para convertirse en lo que fue La Matanza en 2015: una guarida para kirchneristas en retirada y en preparación para un eventual regreso.

La vicepresidente -que alienta la liberación de delincuentes (no por dichos directos sino por la acción concreta los alfiles que le responden)- tuvo un pasaje en su presentación en el Estadio Único de La Plata en el que se refirió a la seguridad en el conurbano. 

Allí pidió concretamente que se desplegaran “miles de gendarmes” -como lo había hecho ella en su gobierno- “en lugar de estar quién sabe dónde”, dijo.

Teóricamente (aunque por órdenes de su superioridad no cumplen con sus funciones) muchos de ellos están en el Sur en donde la soberanía argentina se haya amenazada por un ataque terrorista exterior de fuerzas irregulares exóticas que reclaman para sí una enorme porción de la geografía nacional. 

Pero parece que la vicepresidente no registra esos hechos.

Lo cierto es que la referencia fue tomada como un tiro a la línea de flotación de Sergio Berni, el ministro de esa área en el gobierno de Kicillof que está en constante tensión con los funcionarios nacionales.

Berni parece haber entrado en una guerrita personal con Kirchner a la que dejó de alabar cómo “su jefa” tal como lo hacía hasta hace un tiempo.

Desde allí comenzaron sus desgracias. De repente, el elegido para destruir toda la evidencia posible en el lugar del asesinato de Nisman en enero de 2015, empezó a estar en las primeras planas de la información con un detallado listado de sus posesiones patrimoniales (algunas de las cuales olvidó declarar en sus presentaciones impositivas) que obviamente fueron filtradas a la prensa con el visto bueno de quienes quieren verlo fuera del gobierno. Veremos cómo termina este enfrentamiento entre truhanes.

Por otro lado, en la provincia se comienza a ensayar una especie de trinchera de resistencia pensando en el futuro a partir de diciembre de 2023 y muchos intendentes son la punta de lanza de ese proyecto, obviamente empezando por el actual jefe de gabinete de Kicillof, Martin Insaurralde que en estos momentos se haya más ocupado paseando junto a Jesica Cirio por Qatar en donde se juega el Mundial de fútbol.

Otro ex jefe comunal -en este caso de Escobar- Ariel Sujarchuk que ahora está refugiado en el ministerio de economía, también planea su regreso a la provincia de Buenos Aires como ariete de la futura resistencia y su nombre también fue escuchado cuando Berni entró en discusión. 

Por su lado, el gobernador también va haciendo lo suyo. En el presupuesto provincial prevé incorporar unos 45000 empleados adicionales a la planta del Estado.

Kicillof ya aumentó considerablemente ese plantel respecto del que recibió de María Eugenia Vidal.

Cuando Cambiemos perdió la provincia en 2019 la planta de empleados era de poco menos de 420 mil agentes. Hoy ya hay más de medio millón. Sobre eso Kicillof tiene decidido incorporar a otros 45 mil militantes.

La provincia tiene ya más empleados que toda la administración pública nacional incluidos los entes descentralizados y las empresas estatales. Kicillof incorpora a más de 30 personas por día, incluyendo a su antiguo chofer del Clío con el que hacía campaña en 2019 y a quien le creó un puesto en el organigrama provincial que maneja  1.7 mil millones de pesos por año.

Esa estructura tiene un objetivo doble. Si el peronismo kirchnerista gana el distrito por supuesto ser funcionales a los planes con los que, desde allí, se planea sabotear todo intento de cambio de rumbo que proponga el gobierno nacional. Si el peronismo también pierde la provincia esa masa de empleados, a los que será muy difícil despedir, tendrá por misión empiojar desde adentro el funcionamiento cotidiano de la administración provincial, incluyendo, claro está, el bloqueo de toda iniciativa que modifique el status quo.

Esta táctica, como decíamos, no es nueva. En 2015, buena parte del peronismo expulsado de la Casa Rosada y de La Plata, se refugió en La Matanza que funcionó como un aguantadero para militantes resistentes.

Como se ve el kirchnerismo va tomando desde ya sus previsiones para administrar una eventual derrota el año que viene.

Me gustaría saber si la oposición está haciendo un trabajo paralelo para su eventual triunfo. Por ahora, o lo tienen muy escondido o no lo tienen.

Por Carlos Mira
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One thought on “Estrategias

  1. raúl

    Estimado señor Mira: con todo el respeto que usted me merece, debo hacerle notar un error que aparece dos veces en este escrito, y ha aparecido en otros previos, como el del viernes. Donde dice “haya”, del verbo “haber”, debe decir “halla”, del verbo “hallar”.
    Espero que en notas posteriores se pueda corregir el error. Lo leo siempre y lo sigo en radio desde hace muchos años. Saludos cordiales.

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