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Un road trip diferente por el sur de Estados Unidos: de New Orleans a Dallas entre playas, pueblos costeros e islas salvajes

Carlos Mira The Post FMGN Press

Hay viajes en los que el destino importa menos que el camino. El recorrido que une New Orleans con Dallas atravesando la Costa del Golfo de Estados Unidos es uno de ellos: una combinación de ciudades históricas, pequeños pueblos marineros, playas poco conocidas y algunos de los paisajes naturales más sorprendentes del sur del país.

La propuesta es sencilla: recorrer cerca de 1.500 kilómetros durante una semana, avanzando siempre hacia el oeste, sin retroceder sobre la ruta y disfrutando de algunos de los rincones menos explorados por el turismo internacional.

El punto de partida es New Orleans, una ciudad que merece al menos un par de jornadas antes de emprender el viaje. El Barrio Francés, los clubes de jazz, los paseos por el río Mississippi y la gastronomía criolla ofrecen el escenario perfecto para comenzar la aventura. Vale la pena dedicar tiempo a recorrer sus calles históricas, probar un clásico po’boy o unos beignets y dejarse llevar por el ritmo único de la ciudad.

La primera parada sobre la carretera es Bay St. Louis, en Mississippi. A apenas una hora y media de New Orleans, esta pequeña localidad costera sorprende con un ambiente relajado, un casco histórico lleno de galerías de arte, cafeterías y restaurantes especializados en mariscos frescos. Es el lugar ideal para bajar el ritmo y comenzar a disfrutar del espíritu del Golfo de México.

Un buen consejo para roadtrippers es llegar al atardecer y caminar por el muelle mientras el sol se esconde sobre las aguas del golfo.

La siguiente escala es Biloxi, una ciudad con una fuerte tradición marítima y un perfil turístico que combina playas urbanas, patrimonio histórico y entretenimiento. Su emblemático faro es uno de los símbolos de la costa de Mississippi, mientras que los amantes de la naturaleza pueden tomar un ferry hacia Ship Island, una isla barrera protegida con extensas playas de arena blanca y aguas mucho más cristalinas que las del continente.

Biloxi también es una excelente parada gastronómica. Ostras, camarones, cangrejos y pescados recién capturados forman parte de la identidad culinaria local.

Desde Mississippi, la ruta se interna en Texas con destino a Galveston, una isla con una historia fascinante. A finales del siglo XIX fue uno de los puertos más importantes de Estados Unidos, hasta que un devastador huracán cambió para siempre su desarrollo.

Hoy, Galveston combina playas, arquitectura victoriana y un animado paseo marítimo. El histórico distrito Strand, las antiguas mansiones y el famoso Pleasure Pier ofrecen alternativas para todos los gustos. Más allá de la playa, la ciudad invita a caminar sin apuro y descubrir un pasado que todavía permanece vivo en sus edificios y calles.

Dedicar una jornada completa a Galveston es una excelente decisión para cualquier viajero que disfrute explorando los destinos más allá de sus principales atractivos turísticos.

La carretera continúa hacia Corpus Christi, una de las ciudades costeras más importantes de Texas. Su marina, los restaurantes frente al mar y el ambiente relajado sirven como antesala del gran protagonista natural del viaje.

A pocos kilómetros se encuentra el Padre Island National Seashore, considerado el parque nacional costero sobre una isla barrera sin desarrollar más extenso del mundo. Con más de cien kilómetros de playas prácticamente vírgenes, dunas, aves migratorias y tortugas marinas, este rincón de Texas ofrece un paisaje inesperado para quienes asocian el estado únicamente con ranchos y desiertos.

El parque permite conducir junto al mar, recorrer senderos naturales, practicar pesca o simplemente disfrutar de algunas de las playas más tranquilas del Golfo de México. Para quienes disfrutan de los road trips, es uno de esos lugares que justifican por sí solos un viaje.

Padre Island National Seashore

Un tip importante es abastecerse de combustible, agua y provisiones antes de ingresar al parque, ya que los servicios disponibles son muy limitados.

La última etapa del recorrido deja atrás el mar para dirigirse hacia Dallas. El contraste es notable: después de varios días de pequeñas comunidades costeras y espacios naturales abiertos, la gran metrópoli texana ofrece una combinación de arquitectura moderna, museos, gastronomía y cultura western.

Este itinerario tiene una ventaja poco común: evita los grandes desvíos y las rutas repetidas. Cada jornada acerca al viajero a Dallas mientras descubre una faceta diferente del sur estadounidense.

Para quienes buscan una experiencia distinta, lejos de los circuitos tradicionales, este road trip demuestra que el verdadero encanto de viajar por carretera no siempre está en las grandes ciudades, sino en los pequeños pueblos, las carreteras secundarias y esos lugares inesperados que aparecen cuando se decide recorrer el camino sin apuro.

Tips para roadtrippers

  • Distancia aproximada: 1.500 kilómetros.
  • Duración ideal: siete días.
  • Mejor época para realizar el recorrido: primavera y otoño, cuando las temperaturas son más agradables.
  • Conviene alquilar un vehículo cómodo y reservar alojamiento con anticipación durante la temporada alta.
  • Imperdibles gastronómicos: cocina criolla de Louisiana, mariscos de Mississippi y Texas, ostras frescas del Golfo y el tradicional barbecue texano.
  • Si hay una imagen para llevarse de este viaje, es el atardecer sobre las dunas y las playas vírgenes del Padre Island National Seashore antes de emprender el último tramo hacia Dallas. Allí, donde el Golfo de México parece no tener fin, se encuentra uno de los secretos mejor guardados del sur de Estados Unidos.

Por Carlos Mira
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