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Los 16 peores aeropuertos de América del Norte: un ranking que pone a prueba la paciencia de los viajeros

Alicia Kronshell, The Post FMGN Press

Desde terminales interminables hasta conexiones imposibles, traslados caóticos y demoras inexplicables, una clasificación informal elaborada por un viajero frecuente repasa los aeropuertos norteamericanos que más complican la experiencia de volar. Chicago O’Hare encabeza la lista, mientras que Miami y Fort Lauderdale también aparecen entre los más cuestionados.

Viajar en avión puede ser una experiencia apasionante, pero hay una parte del recorrido que muchas veces pone a prueba la paciencia incluso del pasajero más experimentado: losaeropuertos. Largas caminatas, controles de seguridad imprevisibles, conexiones ajustadas, dificultades para encontrar el transporte terrestre y demoras que parecen no terminar nunca forman parte de las quejas habituales de quienes viajan con frecuencia.

Con una buena dosis de ironía y humor, un ranking difundido en LinkedIn propone identificar los 16 peores aeropuertos de América del Norte, a partir de las experiencias acumuladas de un viajero habitual de negocios.

La clasificación no pretende ser un estudio técnico ni una evaluación oficial de infraestructura o calidad de servicio. Se trata de una mirada subjetiva, basada en las frustraciones cotidianas que experimentan millones de pasajeros.

Sin embargo, varios de los aeropuertos incluidos son importantes centros de conexión internacional y reciben diariamente un enorme volumen de viajeros.

Chicago O’Hare, el campeón de las complicaciones

El primer puesto corresponde al aeropuerto internacional O’Hare de Chicago (ORD), considerado por el autor del ranking como el máximo exponente de las dificultades aeroportuarias.

Las demoras atribuidas a condiciones meteorológicas, la oscuridad de algunas terminales, la calidad de la oferta gastronómica y las conexiones que parecen estar siempre demasiado lejos forman parte de las críticas.

La descripción es contundente: O’Hare no sería simplemente un aeropuerto, sino una prueba de resistencia psicológica acompañada de una tarjeta de embarque.

El segundo lugar es para Newark Liberty (EWR), en Nueva Jersey, caracterizado como un aeropuerto que parece estar permanentemente atravesando un mal lunes, incluso cuando es sábado.

El tercer puesto corresponde al Aeropuerto Internacional de Miami (MIA). Según el ranking, cada terminal parece tener personalidad propia y escasa comunicación con las demás, mientras el ambiente general se caracteriza por el ruido y el desorden.

Nueva York, Los Ángeles y Houston, también en la lista

El aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York (JFK) ocupa el cuarto lugar. La crítica no apunta tanto a las instalaciones como al costo y al tiempo necesarios para llegar a Manhattan: un traslado que puede implicar unos 120 dólares y alrededor de 90 minutos de viaje.

Los Ángeles International (LAX) aparece quinto. Allí, el problema comienza al aterrizar y continúa durante horas intentando encontrar el vehículo de transporte contratado. El autor ironiza con que, después de semejante espera, caminar hasta Beverly Hills podría convertirse en una alternativa razonable.

Houston (IAH), en el sexto puesto, recibe críticas por sus dimensiones. Su extensión es comparada con la de un pequeño país europeo, al punto de que una conexión puede sentirse como un viaje entre distintas zonas horarias.

Dallas/Fort Worth (DFW), séptimo en la clasificación, también es cuestionado por su enorme tamaño y su sistema de trenes internos. Perder una conexión puede significar, según la descripción humorística, terminar involuntariamente realizando una visita turística por la terminal.

Las Vegas, Toronto y Phoenix: otros motivos de frustración

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El aeropuerto de Las Vegas (LAS) ocupa el octavo lugar. Su particularidad, según el autor, es la presencia de máquinas tragamonedas en un lugar donde los pasajeros solamente buscan algo tan sencillo como tomar un café.

Toronto Pearson (YYZ), noveno, es descrito como una relación complicada: las filas de seguridad pueden resolverse en cuatro minutos o convertirse en una espera interminable. A eso se suma la incertidumbre sobre el horario en que aparecerá el equipaje en las cintas.

Phoenix Sky Harbor (PHX) se ubica décimo. El calor extremo de la ciudad, las largas distancias internas y la ubicación del centro de alquiler de automóviles completan el panorama de inconvenientes.

Fort Lauderdale y Montreal también aparecen

El aeropuerto de Fort Lauderdale (FLL), undécimo, es comparado con un centro comercial típico de Florida: funcional, caótico y con pasajeros que parecen estar permanentemente preparados para ir a la playa.

Montreal-Trudeau (YUL), en el puesto doce, recibe una crítica particular por las dificultades para encontrar el lugar de recogida de los vehículos de transporte. Una tarea que, según la descripción, puede transformarse en una verdadera búsqueda del tesoro urbano.

Salt Lake City (SLC), decimotercero, es señalado por las distancias entre las puertas de embarque y el resto de las instalaciones. La recomendación irónica del autor es llevar calzado cómodo y comida para el camino.

Nashville (BNA), en el puesto catorce, tiene música country en vivo dentro de la terminal. Una propuesta que puede resultar atractiva hasta que una demora de tres horas obliga a escuchar reiteradamente las mismas canciones.

Austin (AUS), decimoquinto, intenta transmitir la identidad particular de la ciudad a través de la música en vivo y la gastronomía, aunque el autor bromea con la concentración de miles de asistentes a conferencias tecnológicas.

Finalmente, Vancouver International (YVR) ocupa el puesto dieciséis, aunque en este caso la crítica es prácticamente inexistente. Limpio, organizado, agradable y con buenas vistas, aparece como un aeropuerto tan satisfactorio que resulta difícil encontrarle defectos.

Un ranking subjetivo, pero reconocible para muchos viajeros

La clasificación termina con una aclaración que resume su espíritu: es completamente subjetiva, posiblemente injusta y producto de años de experiencias acumuladas en aeropuertos.

Más allá del tono humorístico, el listado pone sobre la mesa una cuestión relevante para la industria turística: la experiencia de viaje no comienza cuando el pasajero llega a su hotel ni termina cuando aterriza en destino.

Los aeropuertos son una parte fundamental del producto turístico. La conectividad, la señalización, los tiempos de conexión, los servicios, la accesibilidad y la facilidad para acceder al transporte terrestre influyen directamente en la percepción que el viajero tiene de una ciudad y de su infraestructura.

Y aunque cada pasajero tendrá su propio ranking, hay una conclusión que probablemente compartan muchos viajeros frecuentes: un buen vuelo puede quedar rápidamente olvidado si la experiencia en el aeropuerto se convierte en una carrera de obstáculos.

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