
El país asiático ocupa el primer puesto entre 110 economías evaluadas por el Foro Económico Mundial, con una puntuación de 5,27 sobre 7. Estados Unidos y España completan el podio. El informe destaca la infraestructura, los recursos culturales, la conectividad y las condiciones para un turismo sostenible y resiliente como factores determinantes.
Stella Maris Haus, The Post FMGN Press, Turismo
Japón se consolidó como el país mejor preparado del mundo para el desarrollo del turismo, según el Travel & Tourism Development Index (TTDI) 2026, elaborado por el Foro Económico Mundial (World Economic Forum). La nueva clasificación, que analiza 110 economías, ubica al país asiático en el primer lugar con una puntuación de 5,27 sobre un máximo de 7 puntos.
El resultado confirma la fortaleza de un modelo turístico que combina patrimonio cultural, infraestructura de transporte, servicios de calidad y políticas orientadas a facilitar la llegada de visitantes. Sin embargo, el liderazgo japonés también refleja avances en aspectos menos visibles, como la sostenibilidad de la demanda, la apertura internacional y la capacidad de distribuir mejor los flujos turísticos.
El segundo puesto corresponde a Estados Unidos, con 5,23 puntos, mientras que España ocupa la tercera posición con 5,22. Australia (5,18) y Francia (5,17) completan los cinco primeros lugares.
Las diez economías mejor posicionadas

El ranking del Foro Económico Mundial presenta el siguiente orden:
- Japón – 5,27 puntos.
- Estados Unidos – 5,23.
- España – 5,22.
- Australia – 5,18.
- Francia – 5,17.
- Alemania – 5,09.
- Reino Unido – 5,08.
- China – 5,00.
- Suiza – 4,97.
- Italia – 4,93.
Un dato significativo es que nueve de los diez primeros puestos corresponden a economías avanzadas. China es la única excepción. Europa, por su parte, concentra seis posiciones entre los diez primeros lugares y se mantiene como la región de mejor desempeño general.
Un sector que mejora en casi todo el mundo
El informe 2026 presenta una evolución positiva para la industria turística internacional. De las 110 economías evaluadas, 101 mejoraron sus puntuaciones respecto de 2024, lo que representa aproximadamente el 92% del total.
El promedio general del índice aumentó un 2,1%, el ritmo de crecimiento más acelerado desde 2019.
Entre los factores que impulsaron esta evolución aparecen el fortalecimiento de los atractivos culturales, las mejoras en infraestructura y servicios turísticos y una mayor conectividad aérea.
El estudio también refleja la dimensión económica que alcanzó la actividad: en 2025 se registraron alrededor de 1.500 millones de llegadas de turistas internacionales, un récord histórico.
Japón: mucho más que atractivos turísticos

El primer puesto japonés no responde exclusivamente a la riqueza de sus atractivos naturales y culturales.
El país cuenta con una extensa red de transporte, servicios turísticos desarrollados, importantes centros urbanos y una infraestructura que facilita los desplazamientos internos. A ello se suman políticas que favorecen la apertura internacional y una creciente capacidad para distribuir visitantes más allá de los destinos tradicionales y de las temporadas de mayor concentración.
Este último aspecto resulta particularmente relevante frente a uno de los grandes desafíos del turismo contemporáneo: evitar que el crecimiento de las llegadas termine generando saturación en determinados destinos, deterioro de los recursos y conflictos con las comunidades residentes.
Asia-Pacífico gana protagonismo

Aunque las economías desarrolladas mantienen el liderazgo de la clasificación, Asia-Pacífico aparece como una de las regiones con mayor dinamismo.
Siete de las diez economías que más mejoraron sus resultados entre 2024 y 2026 pertenecen a esa región.
Albania encabezó las mejoras globales, con un avance del 7%, seguida por Vietnam (+6,3%) y Laos (+6,1%). Qatar y Malasia también registraron progresos destacados.
Estos resultados muestran que el mapa turístico internacional continúa evolucionando y que varios mercados emergentes están fortaleciendo sus condiciones para competir por visitantes e inversiones.
El próximo desafío: convertir el crecimiento en valor local
El informe plantea que el éxito turístico no debería medirse únicamente por la cantidad de visitantes que recibe un país o por los ingresos que genera la actividad.
También importa cómo se distribuyen esos beneficios, qué oportunidades se crean para las empresas locales, qué calidad tiene el empleo y cuánto contribuye el turismo al bienestar de las comunidades.
En ese sentido, el análisis estratégico que acompaña los resultados identifica tres grandes prioridades para los destinos:
Diversificar la demanda. Ampliar los mercados emisores, estimular el turismo interno y desarrollar diferentes modalidades de viaje para reducir la dependencia de determinados mercados y temporadas.
Vincular la promoción con la capacidad real de los destinos. Las campañas de marketing deben acompañarse de inversiones en transporte, alojamiento, servicios al visitante y capacitación de recursos humanos. Promocionar un destino sin contar con la infraestructura necesaria puede comprometer la calidad de la experiencia.
Medir el valor que el turismo genera localmente. El crecimiento debe traducirse en oportunidades para los negocios regionales, empleos de calidad y beneficios concretos para las comunidades receptoras.
Una clasificación que va más allá de la popularidad
Es importante destacar que el Travel & Tourism Development Index no es un ranking de los países que reciben más turistas ni de aquellos que generan mayores ingresos por visitantes.
Su objetivo es evaluar las condiciones estructurales que permiten desarrollar una actividad turística sostenible y resiliente. Para ello analiza 17 pilares y 102 indicadores, agrupados en cinco grandes dimensiones.
Entre los aspectos considerados figuran el entorno empresarial, la seguridad, los recursos humanos, la conectividad, la infraestructura, las políticas turísticas, los recursos naturales y culturales y la sostenibilidad.
La diferencia es sustancial: un país puede recibir millones de visitantes y, sin embargo, presentar deficiencias importantes en infraestructura, servicios o gestión de sus recursos.
La conclusión del estudio es clara: el futuro del turismo internacional no dependerá solamente de atraer más viajeros, sino de la capacidad de cada destino para administrar ese crecimiento, mejorar sus servicios y conseguir que los beneficios alcancen a un número cada vez mayor de actores económicos y sociales.
Japón ocupa hoy el primer lugar de esa carrera. El desafío para el resto del mundo será aprender de su experiencia y desarrollar modelos propios capaces de combinar competitividad, calidad y sostenibilidad.
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