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Highway 1: la ruta australiana que rodea un continente y propone uno de los grandes viajes por carretera del mundo

Casi 14.500 kilómetros de caminos, océanos, desiertos, ciudades cosmopolitas y territorios remotos convierten a la Highway 1 en una de las grandes aventuras ruteras del planeta. Un recorrido monumental que permite descubrir Australia a otro ritmo, con la libertad de detenerse ante un paisaje inesperado y la sensación de que cada jornada abre la puerta a un país diferente.

Carlos Mira, The Post FMGN Press

Hay viajes que se recuerdan por los lugares que se visitan y otros en los que el propio camino se convierte en el gran protagonista. Australia pertenece a esta segunda categoría. Sus dimensiones continentales, sus costas interminables y la extraordinaria diversidad de sus paisajes hacen que recorrerla por carretera sea mucho más que trasladarse de una ciudad a otra: es una forma de comprender la escala, la naturaleza y el espíritu de uno de los territorios más fascinantes del mundo.

En ese escenario aparece la Highway 1, un gigantesco circuito vial que bordea Australia continental y conecta algunas de sus principales capitales estatales. Con aproximadamente 14.500 kilómetros, es considerada habitualmente la ruta nacional más larga del mundo, aunque su trazado está compuesto por diferentes carreteras que forman un itinerario continuo alrededor del continente.

El recorrido no es una autopista única ni una travesía que pueda completarse de manera apresurada. Es una sucesión de caminos costeros, rutas rurales y extensos tramos que atraviesan regiones muy distintas entre sí. Para quienes se animan a emprenderlo, representa la posibilidad de combinar grandes ciudades, pueblos tranquilos, parques nacionales, playas solitarias y paisajes donde la presencia humana parece casi desaparecer.

De las costas del sur a las grandes ciudades del este

Una de las maneras más atractivas de descubrir Australia es comenzar por el sur, donde las ciudades, los viñedos y los paisajes costeros ofrecen una primera aproximación a la diversidad del país.

Adelaida, capital de Australia Meridional, combina una activa vida cultural con mercados, restaurantes y el acceso a reconocidas regiones vitivinícolas. Desde allí, la ruta continúa hacia Victoria y Melbourne, una ciudad cosmopolita que se distingue por su arquitectura, sus propuestas gastronómicas y su intensa agenda cultural.

En esta región aparece uno de los grandes desvíos que merece cualquier itinerario por carretera: la Great Ocean Road. Sus acantilados, playas, bosques y espectaculares formaciones rocosas, entre ellas los famosos Doce Apóstoles, componen uno de los paisajes costeros más fotografiados de Australia. Aunque esta carretera no forma parte del trazado principal de la Highway 1, constituye una excursión ideal para quienes recorren el sur del país.

Más al este, Sídney despliega una combinación inconfundible de playas, bahías, arquitectura emblemática y vida urbana. La ciudad invita a detenerse antes de continuar hacia el norte, donde el clima comienza a volverse más cálido y los paisajes adquieren una identidad tropical.

Brisbane, capital de Queensland, marca otra etapa fundamental. Su ambiente subtropical, sus espacios junto al río y su cercanía a playas y destinos naturales la convierten en una excelente base para explorar la costa oriental australiana. A medida que el viaje avanza, las grandes ciudades empiezan a alternarse con regiones menos urbanizadas y extensiones de naturaleza cada vez más imponentes.

Rumbo al norte: la Australia tropical y salvaje

Después de Brisbane, la Highway 1 continúa hacia el norte por Queensland, siguiendo una costa que alterna playas, áreas agrícolas, bosques tropicales y poblaciones que funcionan como puntos de descanso en una travesía de enormes distancias.

Cairns representa uno de los grandes hitos de esta etapa. Situada en el trópico, es una puerta de entrada a la Gran Barrera de Coral y a los bosques húmedos del noreste australiano. Aquí, el viaje por carretera puede complementarse con excursiones marítimas, actividades de buceo y recorridos por ecosistemas de extraordinaria biodiversidad.

Pero la aventura no termina en la costa oriental. Al internarse en el norte, el trazado conduce hacia regiones cada vez más remotas y pone de manifiesto otra característica de Australia: la inmensidad de sus territorios y la necesidad de planificar cuidadosamente cada etapa.

El norte australiano: naturaleza en estado puro

Al continuar hacia el norte, el paisaje cambia radicalmente. La ruta atraviesa zonas tropicales, áreas rurales y territorios remotos del Territorio del Norte, donde Darwin constituye una base ideal para explorar parques naturales, humedales y regiones de gran riqueza cultural.

Más al este, el camino se aproxima al golfo de Carpentaria y continúa hacia Queensland. En esta parte del recorrido, la aventura adquiere otra dimensión: hay tramos largos, servicios más espaciados y paisajes que reflejan la inmensidad del interior australiano.

La Highway 1 también permite descubrir regiones como Kimberley, en Australia Occidental, conocida por sus formaciones rocosas, gargantas y costas salvajes. Según el itinerario elegido, pueden incorporarse excursiones a parques nacionales, playas alejadas de los grandes centros urbanos y pequeñas comunidades que conservan tradiciones locales.

El famoso “Big Lap”: cómo planificar la aventura

Completar el circuito se conoce popularmente como The Big Lap, una expresión que describe la vuelta a Australia por carretera. No existe un único punto de partida ni un sentido obligatorio: cada viajero puede adaptar el recorrido a sus intereses, el clima y el tiempo disponible.

Aunque la distancia podría sugerir un viaje de pocas semanas, recorrerla con paradas y disfrutar de sus principales atractivos requiere bastante más tiempo. Unos tres meses constituyen una referencia orientativa para una travesía extensa, mientras que disponer de seis meses permite explorar con mayor tranquilidad.

Antes de salir, conviene tener en cuenta algunas recomendaciones:

  • Planificar el combustible y las provisiones: en las zonas remotas, las estaciones de servicio pueden estar muy alejadas entre sí.
  • Consultar el estado de las rutas: algunas carreteras pueden verse afectadas por lluvias, inundaciones o condiciones estacionales.
  • Prepararse para las distancias: llevar agua suficiente, revisar el vehículo y evitar conducir durante la noche en zonas donde hay animales en libertad.
  • Elegir la temporada adecuada: el norte tropical y el sur australiano presentan condiciones climáticas muy diferentes.
  • Reservar tiempo para los desvíos: muchos de los lugares más memorables no están exactamente sobre la ruta principal.

La Highway 1 no incluye Canberra en su circuito continental principal, aunque conecta las principales capitales estatales del continente. Además, existe un tramo señalizado como Highway 1 en Tasmania, la isla situada al sur del territorio continental.

Una invitación a descubrir Australia sin apuro

Más que una carretera, la Highway 1 representa una forma de viajar. Permite alternar grandes ciudades con pueblos pequeños, playas concurridas con costas solitarias y paisajes verdes con extensiones áridas que parecen no tener fin.

Para los amantes del turismo independiente, ofrece la posibilidad de diseñar un itinerario propio y descubrir Australia lejos de los circuitos convencionales. Cada tramo tiene su personalidad, y la experiencia depende tanto de los destinos elegidos como del placer de conducir por territorios abiertos.

En un mundo acostumbrado a los viajes rápidos, completar el gran circuito australiano propone algo diferente: dedicar tiempo a explorar, detenerse donde el paisaje lo merece y comprender la verdadera escala de un continente.

La Highway 1 demuestra que, en Australia, el camino puede ser tan extraordinario como el destino.

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