
Nuevos hoteles, gastronomía, experiencias náuticas y una oferta cada vez más sofisticada están transformando a Fort Lauderdale en un destino con identidad propia dentro del sur de Florida.
Carlos Mira, The Post FMGN Press, FIT
Durante años, Fort Lauderdale quedó para muchos viajeros argentinos asociada fundamentalmente a las compras. Sawgrass Mills se convirtió en una visita casi obligada y la cercanía con Miami terminó de instalar a la ciudad dentro de los circuitos tradicionales del sur de Florida.
Pero esa imagen ya no alcanza para describir el destino.
Fort Lauderdale está atravesando una etapa de renovación que incorpora nuevos hoteles, propuestas gastronómicas, experiencias vinculadas al agua y una oferta de entretenimiento cada vez más amplia. El resultado es un destino que puede integrarse perfectamente a un viaje por Florida, pero que también tiene suficientes atractivos como para justificar una estadía propia.
Uno de los cambios más visibles está en la hotelería. En los últimos tiempos llegaron nuevos establecimientos y propuestas de categoría superior que están modificando el perfil del destino.
Entre las incorporaciones más recientes se encuentra Omni Fort Lauderdale, inaugurado en diciembre de 2025, mientras que Pier Sixty-Six se convirtió en otra de las grandes novedades de la ciudad. La renovación hotelera viene acompañada por nuevos espacios gastronómicos y propuestas pensadas para un público que busca algo más que alojamiento.

La gastronomía ocupa, precisamente, un lugar cada vez más importante. Fort Lauderdale está incorporando restaurantes y conceptos gastronómicos de mayor nivel, ampliando las alternativas para quienes quieren combinar playa y entretenimiento con una experiencia culinaria sofisticada.
El agua como gran protagonista

La transformación de Fort Lauderdale también puede entenderse mirando sus canales.
La ciudad mantiene una relación estrecha con el agua y esa característica está siendo utilizada cada vez más como un atractivo turístico. Una de las mejores maneras de experimentarla es mediante el Water Taxi, que permite recorrer distintos sectores de la ciudad navegando y, al mismo tiempo, utilizar el servicio para trasladarse entre diferentes puntos.
La posibilidad de subir y bajar durante el recorrido convierte al Water Taxi en una combinación de transporte y paseo turístico.
La navegación ocupa además un lugar central en la identidad de la región. Fort Lauderdale es uno de los grandes centros mundiales de la actividad náutica y recibe anualmente una importante cantidad de embarcaciones y megayates.
Ese perfil alcanza su máxima expresión durante el Fort Lauderdale International Boat Show, uno de los grandes acontecimientos internacionales de la industria náutica que se celebra cada año hacia fines de octubre.
Mucho más que shopping

Las compras siguen siendo un componente fundamental de cualquier visita, especialmente por la presencia de Sawgrass Mills, uno de los grandes centros comerciales de referencia del sur de Florida.
Pero la propuesta actual apunta a que el visitante no concentre su estadía exclusivamente en las compras.
Dania Pointe ofrece otra combinación de comercios, gastronomía y entretenimiento, mientras que las playas, los canales, las actividades náuticas y las nuevas propuestas gastronómicas permiten construir un itinerario mucho más diverso.
La idea es sencilla: comprar puede seguir formando parte del viaje, pero Fort Lauderdale tiene ahora suficientes alternativas para que el visitante dedique varios días a conocer el destino.
Una región para descubrir
Otro aspecto importante es entender que Greater Fort Lauderdale no se limita a la ciudad de Fort Lauderdale.
La denominación comprende una extensa región del condado de Broward, que se extiende desde Hallandale Beach hacia el sur hasta Deerfield Beach en el norte e incluye numerosas ciudades y comunidades costeras.
Esto amplía considerablemente las posibilidades para el viajero. Hay diferentes playas, áreas comerciales, barrios residenciales, propuestas gastronómicas y acceso a espacios naturales como los Everglades.
Para quien ya conoce Fort Lauderdale, recorrer esta región puede significar descubrir un destino completamente diferente al de la primera visita.
Nuevas alternativas para llegar

La conectividad también ofrece diferentes posibilidades.
Aunque actualmente no existe un vuelo directo desde Buenos Aires hacia Fort Lauderdale, el destino puede alcanzarse mediante conexiones aéreas y también desde Miami, que se encuentra a una distancia relativamente corta.
Una alternativa especialmente interesante es Brightline, el servicio ferroviario que conecta diferentes ciudades del sur de Florida y permite desplazarse rápidamente sin necesidad de utilizar un automóvil.
También existe Tri-Rail, una opción de menor costo que conecta distintos puntos de la región y cuenta con una terminal dentro del aeropuerto de Miami, facilitando el traslado hacia Fort Lauderdale.
Para el viajero que llega a Miami, estas alternativas permiten pensar el recorrido por el sur de Florida de una manera diferente y evitar que todo el itinerario dependa del automóvil.
Un destino que busca reposicionarse
Fort Lauderdale conserva todo aquello que la hizo conocida entre los viajeros argentinos, pero está agregando nuevos argumentos para ser visitada.
La renovación hotelera, una gastronomía más sofisticada, el protagonismo del agua, la actividad náutica, las playas, las compras y la posibilidad de explorar una región mucho más extensa forman hoy parte de una propuesta turística considerablemente más amplia.
El resultado es un destino que sigue estando cerca de Miami, pero que cada vez tiene menos necesidad de ser presentado como un complemento de esa ciudad.
Fort Lauderdale está construyendo su propia identidad turística y, para los argentinos que ya la conocen, eso significa que hay varias razones nuevas para volver.


