
Parques Nacionales y Rewilding Argentina renovaron por diez años su alianza para preservar uno de los grandes tesoros naturales de la Argentina. La recuperación del yaguareté, la protección de especies emblemáticas y el fortalecimiento de los accesos turísticos buscan consolidar a Iberá como un destino privilegiado para descubrir la vida silvestre sudamericana.
Alicia Kronshell, The Post FMGN Press, Turismo
Hay lugares que permiten contemplar la naturaleza y otros que ofrecen la posibilidad de presenciar su recuperación. Los Esteros del Iberá, en la provincia de Corrientes, pertenecen a esta segunda categoría: un territorio donde la restauración de los ecosistemas y el regreso de especies que habían desaparecido están transformando la experiencia de quienes buscan descubrir la fauna silvestre en su ambiente natural.
Con el objetivo de profundizar ese proceso, la Administración de Parques Nacionales (APN) y la Fundación Rewilding Argentina firmaron un nuevo convenio de cooperación que dará continuidad durante los próximos diez años a los proyectos de conservación, restauración ambiental y desarrollo turístico en el Parque y la Reserva Nacional Iberá.
El acuerdo apunta a fortalecer un modelo en el que la protección de la biodiversidad y el turismo de naturaleza se complementan. La recuperación de la fauna, el cuidado de los ambientes naturales y la mejora de los distintos portales de acceso forman parte de una estrategia destinada a consolidar a Iberá entre los grandes destinos argentinos para quienes buscan experiencias vinculadas con la vida silvestre.
Un santuario natural que invita a descubrir la Argentina

Los Esteros del Iberá constituyen uno de los grandes sistemas de humedales de Sudamérica. Sus lagunas, bañados, pastizales y montes albergan una extraordinaria diversidad de especies y ofrecen escenarios ideales para el avistaje de animales, la fotografía de naturaleza, las excursiones náuticas y las caminatas interpretativas.
Carpinchos, yacarés, ciervos de los pantanos y una enorme variedad de aves forman parte de un paisaje en el que la fauna no es un atractivo aislado, sino la protagonista de la experiencia turística.
A diferencia de otros destinos donde el contacto con la naturaleza se limita a recorridos panorámicos, Iberá permite adentrarse en ambientes que conservan buena parte de sus características originales y observar animales en libertad. La experiencia depende de las condiciones naturales y de la paciencia del visitante, precisamente dos de los elementos que hacen del turismo de naturaleza una propuesta diferente.
La diversidad de ambientes y accesos también permite organizar visitas con distintas modalidades, desde salidas para observar aves hasta excursiones embarcadas y recorridos orientados a conocer los programas de restauración ecológica.
El desafío consiste en desarrollar esa oferta sin comprometer aquello que convierte al lugar en un destino excepcional: la integridad de sus ecosistemas y la posibilidad de contemplar la fauna en su hábitat.
El yaguareté, símbolo de una recuperación histórica

Entre los grandes protagonistas de la transformación de Iberá se encuentra el yaguareté, el mayor felino de América y una de las especies más amenazadas de la Argentina.
El animal había desaparecido de Corrientes durante décadas. Su regreso fue posible gracias a un programa de reintroducción que requirió años de preparación, trabajo científico y coordinación entre organizaciones conservacionistas y organismos públicos.
Hoy, Iberá alberga una población de más de 50 ejemplares, según los datos difundidos por las instituciones participantes en el proyecto. El crecimiento de esa población representa uno de los resultados más significativos de la restauración de fauna en el país.
La importancia de esta iniciativa trasciende la recuperación de una especie emblemática. Como gran depredador, el yaguareté cumple una función relevante en el equilibrio de los ecosistemas. Su presencia también constituye un indicador del potencial de recuperación de ambientes que durante mucho tiempo sufrieron la pérdida de biodiversidad.
Para el turismo, el regreso del felino suma una dimensión singular al destino. La posibilidad de conocer la historia de su recuperación, comprender los desafíos que enfrenta y descubrir el trabajo que permite protegerlo convierte a Iberá en un lugar de interés tanto para los amantes de la naturaleza como para quienes buscan experiencias de viaje con contenido educativo y ambiental.
A este esfuerzo se suma la recuperación de otras especies amenazadas, entre ellas la nutria gigante, que también integra las prioridades de conservación contempladas en el nuevo convenio.
Diez años para consolidar un destino de naturaleza

El acuerdo fue suscripto por la Administración de Parques Nacionales y Rewilding Argentina, organizaciones que mantienen una relación de trabajo de larga data en la región.
La fundación tuvo una participación relevante en el proceso que culminó con la creación del Parque Nacional Iberá en 2018, mediante la adquisición y donación de tierras al Estado nacional. Desde entonces, sus actividades incluyeron programas de recuperación de fauna, restauración ambiental y desarrollo de infraestructura y servicios asociados con el turismo.
La renovación de la alianza permitirá dar continuidad a esas iniciativas y ampliar el trabajo relacionado con los distintos accesos al área protegida.
Los portales de ingreso cumplen una función importante en la experiencia de los visitantes: son puertas de entrada a diferentes ambientes, comunidades y propuestas de exploración. Su desarrollo puede contribuir a distribuir las visitas, prolongar las estadías y favorecer el descubrimiento de localidades que encuentran en el turismo de naturaleza una oportunidad para mostrar su identidad.
La planificación también deberá contemplar la protección de los ambientes, el manejo de las amenazas que afectan a la fauna y la participación de las comunidades vecinas.
El convenio establece así una agenda que integra conservación, gestión del área protegida y desarrollo turístico, con una perspectiva de largo plazo.
Cuando conservar también significa abrir nuevas oportunidades

El crecimiento del turismo de naturaleza puede generar beneficios para las comunidades cercanas a Iberá, desde los servicios de alojamiento y gastronomía hasta las excursiones guiadas y las actividades vinculadas con la producción local.
Pero el principal valor turístico del destino reside en algo que no puede fabricarse artificialmente: la posibilidad de observar una naturaleza viva, diversa y en proceso de recuperación.
En un mercado de viajes donde crece el interés por las experiencias auténticas, la observación de fauna y las propuestas alejadas de los circuitos tradicionales, Iberá reúne condiciones para atraer a visitantes argentinos y extranjeros. Su potencial también está relacionado con la posibilidad de combinar la visita con otros atractivos de Corrientes y de la región del Litoral.
Para aprovechar esa oportunidad, será fundamental sostener una planificación que preserve el patrimonio natural y asegure que el aumento de visitantes sea compatible con los objetivos de conservación.
La renovación del convenio entre Parques Nacionales y Rewilding Argentina busca precisamente dar continuidad a ese trabajo. La recuperación del yaguareté demuestra lo que puede conseguirse mediante esfuerzos prolongados; el desafío ahora es consolidar esos resultados y ampliar las oportunidades para que más personas descubran este patrimonio natural.
En Iberá, la conservación no es solamente una tarea destinada a proteger el patrimonio natural de la Argentina. También es una forma de construir el futuro de un destino turístico donde la gran atracción es la naturaleza misma, con sus ritmos, sus especies y la posibilidad de contemplar de cerca una de las expresiones más extraordinarias de la vida silvestre sudamericana.

