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Diez hechos que convierten a Australia en un país extraordinario

Carlos Mira, The Post FMGN Press

Hay países que sorprenden por sus ciudades, otros por sus monumentos y algunos por su historia. Australia juega en otra categoría: es un continente entero convertido en país, una inmensa extensión de territorio donde la naturaleza, la geología, la fauna y hasta el movimiento de la Tierra parecen empeñados en desafiar lo que damos por conocido.

Un recorrido por algunas de las curiosidades más llamativas de Australia permite descubrir que muchas de esas historias que circulan en las redes sociales no son inventadas. Eso sí: algunas necesitan ser contadas con mayor precisión. Porque la realidad australiana ya es suficientemente extraordinaria como para necesitar exageraciones.

1. Hay un lugar donde el tren puede recorrer 478 kilómetros sin doblar

En el corazón del remoto Nullarbor, entre Australia Meridional y Australia Occidental, se encuentra una de esas obras de ingeniería que parecen imposibles.

El Trans-Australian Railway une Port Augusta con Kalgoorlie y contiene el tramo ferroviario recto más largo del mundo: 478 kilómetros sin una sola curva.

La cifra adquiere otra dimensión cuando se piensa en un viaje sobre esas vías: durante cientos de kilómetros el paisaje permanece prácticamente inalterable, con el horizonte abierto y el desierto extendiéndose en todas direcciones.

El ferrocarril fue inaugurado en 1917 y nació como una pieza fundamental para conectar el este y el oeste del país. Hoy sigue siendo utilizado principalmente por trenes de carga y también forma parte del recorrido del célebre Indian Pacific.

Es uno de esos lugares donde Australia parece haber sido dibujada con una regla.

2. Debajo de sus pies existe un océano de agua

Australia es famosa por sus desiertos y por sus grandes extensiones áridas. Pero debajo de buena parte del territorio existe una gigantesca reserva de agua subterránea: la Great Artesian Basin, o Gran Cuenca Artesiana.

Con más de 1,7 millones de kilómetros cuadrados, es el mayor sistema de aguas subterráneas de Australia y se extiende por partes de Queensland, Nueva Gales del Sur, Australia Meridional y el Territorio del Norte.

No se trata simplemente de un enorme depósito de agua potable. La calidad y composición del agua varían según la zona y su utilización requiere conocimiento y gestión. Pero su importancia es gigantesca: abastece a más de 120 localidades y sostiene actividades agrícolas, ganaderas y económicas fundamentales para extensas regiones del país.

Es una Australia invisible: mientras arriba puede haber un paisaje seco y casi desértico, debajo existe uno de los grandes sistemas hidrogeológicos del planeta.

3. Australia se está moviendo

Esta es probablemente una de las curiosidades más sorprendentes.

Australia se desplaza aproximadamente 7 centímetros hacia el norte-noreste cada año, debido al movimiento de la placa tectónica australiana.

Por supuesto, nadie puede sentirlo. Tampoco significa que el teléfono móvil tenga que ser actualizado manualmente todos los años porque Australia “se corrió”.

Lo que sí ocurre es mucho más interesante: los sistemas profesionales de posicionamiento, cartografía y geodesia deben tener en cuenta ese desplazamiento. En 2020 Australia adoptó un nuevo sistema de referencia, el GDA2020, que permitió corregir la diferencia acumulada respecto del sistema utilizado desde 1994. Para entonces, el desplazamiento había llegado a alrededor de 1,8 metros.

En otras palabras: Australia literalmente cambia de lugar y la ciencia tiene que acompañarla.

4. Una selva australiana puede ser muchísimo más antigua de lo que imaginamos

En el extremo noreste de Queensland aparece otro de los grandes tesoros naturales del país: la selva tropical de Daintree.

El Guinness World Records la reconoce como la selva tropical más antigua del mundo y estima su antigüedad en unos 180 millones de años.

La cifra debe entenderse como la antigüedad estimada de la continuidad evolutiva de este ecosistema, no como si cada árbol individual tuviera 180 millones de años.

Lo extraordinario es que este paisaje húmedo y verde sobrevivió a cambios climáticos, transformaciones geológicas y enormes modificaciones del planeta durante millones de años.

Caminar por Daintree no es solamente entrar en una selva. Es entrar en una historia natural que comenzó muchísimo antes de que existieran los seres humanos.

5. Australia tiene una fauna que parece salida de un libro de fantasía

Canguros, koalas, wombats, ornitorrincos, equidnas, emúes y demonios de Tasmania forman parte de una fauna que evolucionó durante millones de años con un enorme grado de aislamiento respecto de otros continentes.

Por eso Australia concentra una cantidad extraordinaria de especies endémicas: animales que no existen naturalmente en ningún otro lugar del planeta.

El resultado es un territorio donde todavía es posible encontrarse con especies que, para un visitante extranjero, parecen directamente inventadas.

El ornitorrinco es quizá el mejor ejemplo: un mamífero que pone huevos, tiene un pico semejante al de un pato y posee características biológicas que durante mucho tiempo desconcertaron a los científicos.

6. En algunas regiones los canguros forman parte del paisaje cotidiano

La afirmación de que “en Australia hay más canguros que personas” circula constantemente y tiene una parte de verdad, pero necesita una importante aclaración.

Australia tenía 27,4 millones de habitantes a fines de 2024.

Las poblaciones de canguros, en cambio, se calculan mediante diferentes sistemas de monitoreo estatales y áreas de manejo, por lo que no existe una cifra nacional única perfectamente comparable con la población humana.

Lo que sí puede afirmarse es que en numerosas zonas rurales y remotas las poblaciones de canguros son enormes y que, localmente, pueden superar ampliamente a la cantidad de habitantes.

En determinados paisajes del interior australiano, el visitante puede recorrer kilómetros sin encontrar una persona y encontrarse, en cambio, con decenas de canguros.

Allí la expresión “la fauna domina el paisaje” deja de parecer una exageración.

7. Australia es tan grande que tiene varios mundos dentro de sus fronteras

Una de las grandes paradojas australianas es que el país combina ambientes que parecen pertenecer a continentes diferentes.

En un mismo territorio nacional conviven desiertos, selvas tropicales, bosques templados, montañas nevadas, grandes humedales, playas interminables y regiones semidesérticas.

El norte tropical contrasta radicalmente con Tasmania; el interior árido parece pertenecer a otro planeta frente a ciudades costeras como Sydney, Melbourne o Brisbane.

Esa diversidad explica buena parte del atractivo turístico australiano: recorrer el país no consiste simplemente en desplazarse de una ciudad a otra, sino en atravesar verdaderos cambios de mundo.

8. El continente tiene algunos de los paisajes más antiguos de la Tierra

Australia no solamente conserva ecosistemas antiquísimos. También posee algunas de las estructuras geológicas más antiguas del planeta.

Hay ríos, formaciones rocosas y paisajes cuya historia se remonta a cientos de millones de años. El río Finke, en Australia Central, es considerado uno de los ríos más antiguos del mundo.

Es una característica fundamental del paisaje australiano: buena parte de su territorio ha experimentado una evolución geológica extremadamente prolongada y relativamente estable.

Por eso algunas montañas, rocas y superficies parecen más antiguas que el propio concepto de paisaje.

9. Australia también tiene nieve… y mucha más de la que uno imagina

La imagen mental que muchos tienen de Australia está asociada con playas, calor, desiertos y surf. Sin embargo, en el sudeste del país existe una auténtica región alpina: los Snowy Mountains y los Alpes Australianos, donde durante el invierno las montañas quedan cubiertas de nieve y funcionan varios centros de esquí.

El dato que suele circular en redes es todavía más llamativo: que Australia recibe más nieve que Suiza. La afirmación, sin embargo, necesita ser tomada con cuidado. Los Alpes Australianos son considerablemente más pequeños que los Alpes suizos y, en términos generales, Suiza tiene una superficie mucho mayor cubierta de nieve durante períodos prolongados. Estudios realizados sobre la cobertura nival incluso estimaron que Suiza posee unas 40 veces más superficie con nieve durante al menos 90 días. 

Pero eso no quita lo extraordinario del paisaje australiano. En lugares como Perisher, Thredbo y Mount Hotham la nieve forma parte de la vida turística durante el invierno y permite practicar esquí y snowboard en un país que, para buena parte del mundo, parece asociado exclusivamente con el sol.

Australia tiene incluso su propia montaña más alta: el monte Kosciuszko, de 2.228 metros, dentro del Parque Nacional Kosciuszko.

La curiosidad es justamente esa contradicción: un país que el imaginario popular asocia con el calor tiene también sus propios Alpes, sus estaciones de esquí y paisajes completamente blancos durante el invierno.

10. Algunas de las piedras de Australia tienen casi la edad de la Tierra

Si la nieve sorprende, la geología australiana directamente lleva la historia a otra escala.

Australia conserva algunas de las evidencias minerales más antiguas conocidas por la ciencia. En Jack Hills, en Australia Occidental, se encontraron cristales de circón de hasta 4.400 millones de años de antigüedad. Son pequeños granos minerales que sobrevivieron durante miles de millones de años y permiten a los científicos estudiar cómo era la Tierra en sus primeros tiempos. 

Para poner la cifra en perspectiva, la Tierra tiene unos 4.540 millones de años. Eso significa que algunos de esos diminutos cristales australianos se formaron apenas unos 140 millones de años después del nacimiento de nuestro planeta.

Las rocas más antiguas conocidas de Australia tienen más de 3.000 millones de años, mientras que los circones de Jack Hills son todavía más antiguos y constituyen una auténtica cápsula del tiempo geológica. 

Es difícil encontrar una manera más contundente de explicar la antigüedad de Australia: en algún lugar de su territorio existen minerales que prácticamente estaban allí cuando la Tierra todavía era un planeta joven.

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