
El segmento de alta gama atraviesa una transformación global: menos interés por el lujo tradicional y mayor demanda de tiempo, exclusividad, experiencias únicas y servicios personalizados. Buenos Aires tiene una oportunidad concreta para captar a estos viajeros y extender su estadía.
Alicia Kronshell, The Post FMGN Press, Turismo
El turismo de alta gama está cambiando y Buenos Aires tiene una oportunidad concreta para posicionarse frente a una nueva generación de viajeros premium. El lujo ya no está asociado exclusivamente con alojarse en un hotel de categoría: cada vez más, se vincula con disponer de tiempo, evitar las multitudes, acceder a experiencias exclusivas y recibir un servicio verdaderamente personalizado.
Los datos reflejan la expansión de este mercado. Las reservas globales en hoteles con tarifas superiores a los US$1.500 por noche crecieron un 37%, mientras que los viajes de más de US$100.000 registraron un incremento del 49%.
En este contexto, la estrategia de promoción turística de Buenos Aires apunta a los segmentos y mercados considerados prioritarios, con presencia en encuentros especializados de la industria internacional del turismo de lujo, como Virtuoso Travel Week, ILTM North America, ILTM Cannes y Emotions Travel Show, además de iniciativas vinculadas con redes especializadas de comercialización de viajes premium.
El objetivo es claro: estar presentes allí donde se encuentran los profesionales que diseñan, recomiendan y comercializan los viajes de alta gama para que Buenos Aires forme parte de las opciones consideradas por los viajeros de mayor poder adquisitivo.
Una ciudad con una oferta cada vez más sofisticada

Buenos Aires cuenta con una amplia variedad de atributos capaces de responder a las nuevas demandas del turismo premium. Gastronomía, cultura, diseño, arquitectura, hotelería de primer nivel y una oferta creciente de experiencias pueden combinarse, además, con otros destinos argentinos.
La posibilidad de articular una estadía en la ciudad con la Patagonia, Mendoza, Iguazú, el Norte argentino, la provincia de Buenos Aires o la Antártida permite construir itinerarios de alta gama con propuestas diversas y complementarias.
La gastronomía ocupa, en particular, un lugar estratégico dentro de esta oferta. La llegada y consolidación de las estrellas Michelin en la Argentina contribuyen a reforzar el posicionamiento de Buenos Aires como destino gastronómico y a proyectar internacionalmente una de las principales fortalezas de la ciudad.
El desafío: lograr estadías más largas

Más allá de atraer visitantes de alto poder adquisitivo, uno de los grandes desafíos consiste en conseguir que permanezcan más tiempo en la ciudad, conozcan una mayor cantidad de propuestas y encuentren experiencias diseñadas específicamente para sus intereses.
La lógica del nuevo turismo de lujo apunta precisamente en esa dirección. El viajero premium busca propuestas auténticas, memorables y difíciles de replicar, antes que simplemente acumular servicios asociados al lujo tradicional.
Para Buenos Aires, esto supone una oportunidad para transformar sus fortalezas en productos turísticos capaces de generar mayor permanencia, mayor gasto y una experiencia diferencial.

El nuevo lujo, en definitiva, no consiste solamente en viajar mejor. Consiste en vivir algo auténtico, memorable y difícil de repetir. Y Buenos Aires cuenta con buena parte de los ingredientes necesarios para convertirse en uno de los destinos capaces de ofrecerlo.
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