
Melissa Puppo, Especial para The Post FMGN Press desde el sitio oficial de Visit Ft Lauderdale
No hay una forma “correcta” de visitar Jaxson’s Ice Cream Parlour, el querido ícono de franjas rojas y blancas de Dania Beach sobre la U.S. 1. Algunos locales te sugerirán pedir el hot dog de una libra. Otros te desafiarán a enfrentarte al sundae The Original Kitchen Sink. Pero una vez adentro, hacer el pedido pasa a un segundo plano frente a la atmósfera: lámparas Tiffany brillan desde el techo, cientos de matrículas y antigüedades cubren cada superficie, y en algún rincón del fondo suena una sirena mientras una mesa de amigos estalla en aplausos.

Pocos restaurantes de Greater Fort Lauderdale tienen el peso emocional de Jaxson’s. Es un lugar emblemático multigeneracional, con recuerdos ligados a casi cada mesa y habitués que miden el tiempo allí en cumpleaños, citas y visitas después de la playa. Incluso celebridades como Adam Sandler y Dwayne “The Rock” Johnson han pasado por allí. En Dania Beach, la ciudad nombró una calle en honor a su fundador, Monroe Udell.
Hoy, la propietaria Linda Udell Zakheim continúa el legado de su padre, invitando a los visitantes a vivir una porción de la historia de Greater Fort Lauderdale que sigue siendo tan dulce como siempre. Para los recién llegados, es casi un rito de iniciación.
A la altura de la fama
El helado por sí solo justifica el viaje. Monroe estudió en una escuela de heladería en los años 50 y luego desarrolló sus propias recetas. El resultado es un helado más denso, más rico y distinto a cualquier otro. “Nadie hace helado como nosotros”, dice Linda con una sonrisa. “Nadie conoce nuestra receta”.
El impulso de Monroe por hacer las cosas de manera diferente se reflejaba en todo. “Era muy al estilo Willy Wonka”, dice Linda sobre su padre. “Era distinto, audaz y cool”. Los toppings siguen esa misma lógica: pistachos enteros en lugar de trozos, galletas Oreo reales en grandes pedazos y un crocante de brownie de chocolate espeso llamado “especial de Linda” para los fanáticos del chocolate. Casi todo se hace en casa: desde las sodas y los jarabes hasta la crema batida.
Pero nada de esto ocurrió de la noche a la mañana.
Una chica de Brooklyn y una gran idea

La historia de Jaxson’s comienza, como muchas buenas historias del sur de Florida, con alguien que llegó y nunca se fue. A fines de los años 40, la familia de Monroe, inmigrantes rusos que manejaban un diner en Connecticut donde todo se hacía desde cero, se mudó al sur. Abrieron Harry’s Good Food en Hollywood Beach, y Monroe ya trabajaba allí desde joven. “Eran muy trabajadores”, recuerda Linda. “En nuestra familia, se esperaba que los chicos trabajaran”.
Un verano, una joven llamada Connie llegó desde Brooklyn para cuidar niños de una familia que pasaba la temporada en Fort Lauderdale. Los chicos solían escaparse a Harry’s por snacks y almuerzo, con Connie siguiéndolos de cerca. Monroe la notó, y para el final del verano ya se habían enamorado. Se casaron rápidamente y pronto empezaron a construir algo propio.
Ese “algo” fue Jaxson’s, que abrió en 1956. Monroe eligió cuidadosamente la ubicación: del lado oeste de la U.S. 1, donde el tráfico entre Miami y Palm Beach pasaba frente a la puerta y las inundaciones no llegaban. “La ubicación lo era todo”, dice Linda. Setenta años después, la visión original de Monroe sigue visible en cada rincón.
Dentro de Jaxson’s

Antes de llegar a la mesa, el lugar ya impacta. Una pared de golosinas retro te da la bienvenida, con dulces clásicos y caramelos empaquetados a diario. Cerca, estanterías llenas de peluches invitan a negociaciones con los chicos antes de que lleguen los menús.

Más allá de los dulces, las paredes cuentan su propia historia: décadas de matrículas donadas cubren los muros, junto con antigüedades que Monroe empezó a coleccionar cuando Dania Beach era conocida como la capital de las antigüedades del sur. Las sillas del salón, con respaldo en forma de corazón, nunca deben ser reemplazadas, según sus instrucciones.
El menú

Probablemente llegues a Jaxson’s por haber oído hablar de su sundae más famoso: The Original Kitchen Sink. Este gigantesco postre para cuatro personas es el ícono del restaurante, y no solo porque se sirve en una pileta real.
Imaginá cuatro bolas de helado de una libra cada una, a elección, cubiertas con bananas en rodajas, crema batida casera, frutos secos, muchas cerezas y abundantes salsas hechas en casa. Lo mejor: llega a la mesa con banderas estadounidenses, bengalas encendidas y acompañado por la sirena característica del lugar.
“Lo piden todo el día, todos los días”, dice Linda sobre este espectáculo que hace volver tanto a locales como a turistas, muchos de los cuales organizan sus viajes a Greater Fort Lauderdale en torno a él.
Pero más allá del helado, Jaxson’s siempre fue, en esencia, un restaurante. “La gente no se da cuenta de que siempre tuvimos muy buena comida”, señala. “Mi padre era un gran cocinero”.

Entre las opciones destacan el corned beef y el pastrami preparados en casa, recortados varias veces antes de servirse. Muchos los comparan con los de Katz’s Delicatessen en Nueva York. “Se deshacen”, dice Linda.
También está el hot dog, disponible en versiones de media y una libra, servido en panes tipo challah hechos a medida por una panadería local según las especificaciones de Monroe. La hamburguesa clásica de ocho onzas también tiene sus seguidores. Incluso las ensaladas sorprenden. “Las mujeres vienen todo el tiempo y dicen: ‘No puedo creer lo buenas que son’”, comenta entre risas.
Jaxson’s prepara su propia ensalada de col, sopas y carnes, y también ofrece opciones sin lácteos, helado vegano y alternativas sin azúcar. “Hay algo para todos”, afirma.
Un lugar de encuentro

Para muchas familias, Jaxson’s es tanto un lugar para comer postre como para crear recuerdos. “Tenemos gente que nos dice que ya van por la cuarta generación”, cuenta Linda. “Tres y cuatro generaciones viniendo desde que eran chicos”.
Es un destino para celebrar cumpleaños, buenas notas, aniversarios e incluso momentos de vida significativos. Recientemente, una familia celebró el primer aniversario de un trasplante de riñón, y Linda les envió un pretzel gigante como homenaje. “Escuchamos todas las historias. Siempre están ligadas a algo cálido”.
Los chicos que celebran su cumpleaños reciben una corona y una bienvenida con sirena cuando llega su sundae. También obtienen una moneda dorada conmemorativa que pueden canjear por un premio en un cofre del tesoro cerca de la caja. “La idea del cofre fue mía”, cuenta Linda. “De chica fui a una juguetería y nunca lo olvidé”.
También están las notas: cajas de cigarros recientemente descubiertas contienen servilletas con mensajes de los clientes, verdaderas cartas de amor de quienes crecieron allí. Linda admite que lloró la primera vez que las abrió.
Después de 70 años, los visitantes siguen llegando directamente desde el aeropuerto o antes de un crucero, a veces organizando todo su viaje alrededor de Jaxson’s. Cada visita suma un nuevo capítulo a una de las tradiciones más dulces de Greater Fort Lauderdale.
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