
Patricia Arencibia, The Post, US Correspondent
Miami, FL, Ene 6, 2026.- La captura de Nicolás Maduro reconfiguró de manera abrupta el tablero político venezolano y abrió una nueva fase de tensión dentro y fuera del país. En ese contexto, María Corina Machado reapareció públicamente con un mensaje frontal: no reconoce a Delcy Rodríguez como autoridad de transición y la señala como una de las figuras más oscuras del engranaje chavista. La dirigente opositora hizo estas declaraciones en su primera entrevista luego de la detención del exmandatario, en un diálogo con la cadena Fox News.
Desde el inicio, Machado dejó en claro que no convalidará ningún intento de continuidad del poder bajo otro nombre. A su entender, la jura de Rodríguez no representa un paso hacia la normalización institucional sino una maniobra para preservar intacta la estructura represiva del régimen. La describió como una dirigente “profundamente rechazada por la sociedad” y la ubicó en el centro de los vínculos internacionales del chavismo con potencias como Rusia, Irán y China.
Denuncias de represión y un clima de persecución interna
Más allá de la disputa por la legitimidad política, Machado puso el foco en lo que definió como una rápida degradación de la situación interna tras la captura de Maduro. Según relató, en las horas posteriores se activaron órdenes de persecución contra ciudadanos acusados de simpatizar con el presidente estadounidense Donald Trump, una señal que interpretó como una reacción defensiva del aparato de poder.
La dirigente habló de una “escalada alarmante” en materia represiva y aseguró que existen documentos firmados el mismo día de la detención que habilitan detenciones selectivas y vigilancia política. De acuerdo con su testimonio, al menos 14 personas fueron arrestadas en un lapso muy corto, lo que refuerza —según su visión— la idea de que el chavismo intenta sostenerse mediante el miedo y el control social.
En ese marco, volvió a apuntar directamente contra Rodríguez, a quien acusó de haber tenido un rol clave en prácticas sistemáticas de violaciones a los derechos humanos, desde torturas hasta redes de tráfico de personas. Para Machado, esos antecedentes hacen imposible pensarla como una figura capaz de conducir un proceso de transición creíble.
La líder opositora también reafirmó su intención de regresar a Venezuela “lo antes posible”. Considera que su presencia en el país es indispensable para ordenar políticamente al antichavismo y acompañar un eventual proceso de cambio. “Es en Venezuela donde puedo ser más útil”, sostuvo, marcando distancia de cualquier liderazgo ejercido exclusivamente desde el exterior.
En el plano electoral, Machado volvió a reivindicar lo que define como una victoria contundente de la oposición en los últimos comicios, aun bajo condiciones adversas. Recordó que Edmundo González Urrutia asumió la candidatura presidencial luego de que ella fuera inhabilitada y sostuvo que, pese a las restricciones, esa fórmula logró imponerse con claridad. Incluso fue más allá: afirmó que, en un escenario de elecciones libres y competitivas, la oposición podría superar el 90% de los votos.
Proyectando el escenario posterior a una transición, Machado delineó una Venezuela alineada estratégicamente con Estados Unidos y convertida en un polo de oportunidades para la región. También habló de un eventual regreso masivo de emigrados, al asegurar que millones de venezolanos forzados a abandonar el país estarían dispuestos a volver si se restablecen las garantías políticas y económicas.
Sin embargo, sus definiciones llegaron acompañadas de una señal incómoda desde Washington. Tras la detención de Maduro, Donald Trump evitó incluirla explícitamente en sus planes para Venezuela y llegó a cuestionar públicamente su nivel de respaldo interno, al afirmar que no cuenta con el respeto del pueblo venezolano. Esa distancia abre un interrogante central para el futuro inmediato: si la transición, en caso de avanzar, se ordenará alrededor del liderazgo opositor tradicional o derivará en un esquema más pragmático impulsado desde el exterior.
Si querés apoyar a The Post Argentina, podés hacerlo desde aquí.


Es todo un tema. Pero creo que Trump tiene razón, ésta mujer ha demostrado tener un coraje de acero pero no creo que en éste momento se puedan garantizar elecciones libres, salvo que el país sea controlado militarmente, y lo bueno seria que ese control no lo ejerza solo USA sino varios países de occidente y larinoamericanos, incluso de izquierda moderada (que no abunda). Pero unas elecciones manejadas por estos genocidas va a consolidar el sistema aún en ausencia de Maduro.