
El presidente estadounidense dijo que Estados Unidos obtuvo el control mayoritario de las reservas a través de una asociación con empresas privadas. El gobierno de Washington todavía no difundió los términos completos del acuerdo. Marco Rubio afirmó que la operación podría generar casi US$100.000 millones de inversión privada en Venezuela.
Patricia Arencibia, The Post FMGN Press, US Corespondent
WASHINGTON — El presidente Donald Trump anunció este viernes que Estados Unidos alcanzó un acuerdo con el gobierno interino de Venezuela para obtener el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo venezolano.
Trump presentó la operación como “el mayor acuerdo petrolero de la historia” y afirmó que fue negociada por el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Guerra Pete Hegseth, en coordinación con la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, y mediante una asociación con empresas privadas.
Según Trump, la operación no tendrá costo para el contribuyente estadounidense y permitirá aumentar la disponibilidad de crudo, fortalecer el suministro energético de Estados Unidos y contribuir a reducir los precios de los combustibles en el país.
El gobierno estadounidense no dio a conocer por ahora los términos completos del acuerdo. Tampoco precisó qué yacimientos están incluidos, qué empresas privadas participarán, cuál será la estructura jurídica de la operación ni de qué manera se ejercerá el anunciado “control mayoritario”.
El anuncio se produjo después de varias semanas de negociaciones entre Washington y Caracas sobre el futuro de la industria petrolera venezolana.
Una reserva de escala mundial
Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, estimadas en alrededor de 303.000 millones de barriles. Sin embargo, su producción actual se encuentra muy por debajo de los niveles alcanzados por el país antes del deterioro de su infraestructura petrolera.
El acuerdo anunciado por Trump involucra aproximadamente una quinta parte de esas reservas.
La recuperación de la producción venezolana requerirá inversiones importantes en extracción, transporte, refinación e infraestructura energética.
La apuesta de Washington
Para la administración Trump, Venezuela representa una fuente potencial de petróleo adicional para el mercado estadounidense y, al mismo tiempo, una oportunidad para reconstruir una industria que durante años sufrió falta de inversiones, deterioro de infraestructura y sanciones.
El secretario Rubio afirmó que el acuerdo podría generar cerca de US$100.000 millones de inversión privada en Venezuela, además de miles de empleos y recursos destinados a la reconstrucción de su economía.
La Casa Blanca también tiene un interés inmediato en aumentar la oferta energética. Los precios de los combustibles constituyen uno de los asuntos económicos de mayor sensibilidad política en Estados Unidos.
Las cuestiones legales
Uno de los principales interrogantes es la estructura jurídica del acuerdo.
La legislación venezolana establece un papel central del Estado sobre los recursos hidrocarburíferos. Por esa razón, cualquier mecanismo que implique una transferencia de control sobre grandes áreas de producción podría enfrentar obstáculos legales y políticos dentro de Venezuela.
Los detalles anunciados este viernes no permiten determinar todavía cuál será finalmente la fórmula elegida.
También existe una cuestión económica.
El petróleo venezolano es abundante, pero una parte importante de la infraestructura necesaria para extraerlo, procesarlo y transportarlo requiere inversiones significativas. La disponibilidad de reservas no implica, por sí misma, un aumento inmediato de la producción.
El nuevo vínculo entre Washington y Caracas
El acuerdo marca una nueva etapa en la relación entre Estados Unidos y Venezuela.
Washington pasó de una política centrada durante años en las sanciones y la presión sobre el régimen de Nicolás Maduro a una participación directa en la reorganización económica y energética venezolana.
La operación petrolera anunciada este viernes profundiza ese proceso.
Para Venezuela, el desafío será transformar sus enormes reservas en producción y obtener ingresos suficientes para financiar la recuperación de su economía.
Para Estados Unidos, el objetivo declarado es asegurar una nueva fuente de petróleo, favorecer la inversión de empresas privadas estadounidenses y contribuir a contener los precios internos de los combustibles.
Por ahora, los términos definitivos de la operación todavía no fueron difundidos.
Los campos involucrados, las compañías participantes, la inversión comprometida y el mecanismo mediante el cual Estados Unidos ejercerá el control anunciado serán los elementos que determinarán el alcance real del acuerdo.
Desde Washington, por el momento, la noticia es concreta: Estados Unidos afirma haber asegurado el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de reservas venezolanas. Los detalles de cómo se implementará el acuerdo todavía están por conocerse.
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