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Turismo de lujo en Chile: las familias Purcell y Matetic apuestan por una Patagonia de experiencias exclusivas

Belén Grazziani, The Post FMGN Press, Empresas & Negocios

La recuperación de Refugia Chiloé, la proyección internacional de Viña Matetic y Estancia Cerro Guido, y un nuevo proyecto hotelero en Torres del Paine reflejan una estrategia empresarial que combina hospitalidad de alta gama, identidad territorial y experiencias vinculadas con la naturaleza.

Chile está consolidando una propuesta de turismo de lujo que va más allá del alojamiento: busca convertir sus paisajes, su gastronomía, sus vinos y su patrimonio cultural en experiencias capaces de atraer a viajeros internacionales de alto poder adquisitivo. En ese escenario, las familias Purcell y Matetic representan dos trayectorias empresariales que vuelven a encontrarse en torno a una visión compartida del turismo: desarrollar productos diferenciados, con una fuerte identidad local y proyección hacia los mercados internacionales.

El desarrollo de sus proyectos en Chiloé, el valle de San Antonio y la Patagonia austral permite observar una tendencia relevante para el negocio turístico regional: la integración de distintos destinos y experiencias bajo una propuesta de hospitalidad de alto valor agregado.

Refugia Chiloé: el regreso de los Purcell a un negocio que conocen desde hace décadas

La historia empresarial de los Purcell tiene una larga relación con la industria turística chilena. La familia, vinculada históricamente al centro de esquí Portillo, fue también fundadora de Tierra Hotels, una marca que contribuyó a posicionar la hotelería de lujo en destinos naturales de Chile.

En 2022, los Purcell vendieron su participación mayoritaria en Tierra Hotels a KSL y Baillie Lodges. Dos años después, en 2024, recuperaron el hotel Tierra Chiloé, que volvió a manos de la familia y adoptó su nombre original: Refugia Chiloé.

El establecimiento se encuentra frente a la bahía de Pullao, en el archipiélago de Chiloé, y cuenta con 24 habitaciones, spa y una propuesta que integra alojamiento, gastronomía y excursiones por tierra y mar.

Su diferencial está en la combinación de confort y autenticidad. La arquitectura se inspira en las construcciones tradicionales de la isla, mientras que las actividades permiten conocer sus bosques, humedales, comunidades, artesanías y tradiciones culinarias. La gastronomía incorpora productos locales, pescados y mariscos, además de preparaciones emblemáticas como el curanto.

La recuperación del establecimiento también expresa una decisión empresarial: volver a gestionar directamente un activo con identidad propia, en lugar de limitarse a participar de una plataforma hotelera de mayor escala.

Para los Purcell, Refugia Chiloé representa una oportunidad de desarrollar una marca independiente, apoyada en la experiencia acumulada durante décadas y en un destino que conserva un fuerte atractivo para los viajeros interesados en la naturaleza y la cultura.

La familia Matetic: del vino al turismo de experiencias

La trayectoria de los Matetic muestra otra vía de crecimiento: aprovechar el prestigio de una actividad productiva para construir una oferta turística complementaria.

Conocida por sus vinos, Viña Matetic desarrolla su actividad en el valle del Rosario, en la Región de Valparaíso. Su propuesta combina vitivinicultura, agricultura orgánica y biodinámica, degustaciones y visitas a la bodega.

La oferta turística incluye recorridos por los viñedos, visitas al jardín biodinámico y experiencias de degustación de las líneas Corralillo y EQ. El establecimiento cuenta, además, con el hotel boutique La Casona y el restaurante Equilibrio.

El modelo permite diversificar los ingresos de una empresa vitivinícola: además de comercializar vinos, puede generar actividad mediante alojamiento, gastronomía, visitas guiadas y experiencias vinculadas con el territorio.

La relación directa con los visitantes también ofrece oportunidades para fortalecer la marca, ampliar su reconocimiento internacional y generar vínculos comerciales que trascienden la venta tradicional de botellas.

Estancia Cerro Guido: ganadería, hospitalidad y conservación

En la Patagonia austral, la Estancia Cerro Guido representa una propuesta diferente, basada en la combinación de paisaje, tradición ganadera y turismo de naturaleza.

Ubicada en las proximidades del Parque Nacional Torres del Paine, la estancia abarca un territorio de aproximadamente 100.000 hectáreas, con una historia ligada a la producción ganadera y ovina. Su oferta turística incorpora alojamiento, gastronomía patagónica, cabalgatas, excursiones y actividades relacionadas con la cultura rural.

El establecimiento dispone de 21 habitaciones y programas con servicios incluidos. Entre sus experiencias se encuentran las cabalgatas por la estepa, los encuentros con baqueanos y las actividades orientadas a conocer la fauna y el patrimonio natural de la región.

Uno de los componentes más interesantes desde el punto de vista empresarial es la incorporación de la conservación a la propuesta turística. Según informa la propia estancia, una parte de la tarifa —US$ 35 por persona y noche— se destina a la Fundación Cerro Guido Conservación, que trabaja en la protección del patrimonio natural y cultural.

Esta integración entre actividad económica y conservación puede convertirse en un atributo diferencial frente a viajeros que valoran la sustentabilidad y buscan conocer los territorios de manera más profunda.

Lodge Las Chinas: una inversión de US$ 3,4 millones en Torres del Paine

La expansión de los Matetic en la Patagonia suma un nuevo capítulo con el proyecto Lodge Las Chinas, impulsado junto con la familia Simunovic en el entorno de Estancia Cerro Guido.

La iniciativa contempla una inversión cercana a los US$ 3,4 millones, una superficie construida de aproximadamente 2.500 metros cuadrados y capacidad para alojar a 36 personas. El proyecto también prevé instalaciones para el personal.

Uno de los aspectos destacados del diseño es el suministro eléctrico mediante una instalación fotovoltaica autónoma, con generadores a gas como respaldo.

El Servicio de Evaluación Ambiental de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena comunicó que el proyecto no estaba obligado a ingresar al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, tras una consulta de pertinencia presentada por la empresa. Esta determinación administrativa no equivale, por sí sola, a una certificación general de sustentabilidad del emprendimiento.

La iniciativa se inscribe en una estrategia de crecimiento que busca fortalecer la presencia de los Matetic en el negocio hotelero y turístico del sur chileno.

La familia también participa en Patagonia Camp, un alojamiento de tipo glamping situado en Torres del Paine. La diversificación de formatos permite atender distintos perfiles de viajeros dentro del segmento de naturaleza y aventura.

Una estrategia común: vender experiencias, no solamente habitaciones

Aunque sus trayectorias y activos son diferentes, los proyectos de los Purcell y los Matetic comparten una lógica de negocio: utilizar los atributos singulares de Chile para construir productos turísticos de alto valor agregado.

En Chiloé, el eje es la identidad insular, la cultura local y el contacto con el mar. En el valle del Rosario, la propuesta gira alrededor del vino, la gastronomía y las prácticas agrícolas. En Torres del Paine, la combinación de naturaleza, patrimonio ganadero y aventura constituye el principal atractivo.

Esta diversificación permite distribuir la actividad entre distintas regiones y segmentos, al tiempo que amplía las posibilidades de comercialización internacional.

También responde a un cambio en las expectativas de una parte del mercado turístico: el viajero de alto poder adquisitivo no busca únicamente una habitación confortable, sino una experiencia difícil de reproducir en otro lugar.

Para los operadores, eso implica invertir no solo en infraestructura, sino también en servicios, personal especializado, gastronomía, excursiones, conservación y construcción de marca.

El desafío de convertir el atractivo natural en un negocio sostenible

El desarrollo de establecimientos de lujo en destinos remotos presenta desafíos importantes. La conectividad, la logística de abastecimiento, la disponibilidad de personal, los costos operativos y la estacionalidad pueden incidir significativamente en la rentabilidad.

A ello se suma la necesidad de preservar los recursos naturales y las comunidades que constituyen la base del atractivo turístico. En lugares como Chiloé y Torres del Paine, el crecimiento empresarial depende en buena medida de mantener la calidad ambiental y cultural que diferencia a esos destinos.

La oportunidad consiste en desarrollar una oferta que justifique tarifas superiores mediante servicios personalizados, productos auténticos y experiencias de calidad, sin perder de vista las particularidades de cada territorio.

Para Chile, la apuesta de estas familias empresarias demuestra cómo la hotelería, el vino, la gastronomía y las actividades al aire libre pueden articularse dentro de una misma economía de experiencias.

Y para el negocio turístico sudamericano, deja una conclusión relevante: la ventaja competitiva no reside únicamente en disponer de paisajes extraordinarios, sino en la capacidad empresarial de convertirlos en propuestas diferenciadas, reconocibles y sostenibles a largo plazo.

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