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Seguros de Personas: ahorro, nuevas generaciones y el desafío de adaptarse a una sociedad que vive más

En el 19° Seminario Internacional de Seguros de Vida y de Retiro de AVIRA, referentes del sector analizaron el futuro de la actividad, el impacto de los cambios demográficos y tecnológicos y la necesidad de transformar la propuesta aseguradora para los menores de 40 y la Generación Silver.

El mercado de seguros de Personas atraviesa un proceso de transformación en el que confluyen cambios demográficos, nuevas demandas de los consumidores, innovación tecnológica y la necesidad de recuperar el ahorro de largo plazo. Ese fue uno de los principales ejes del 19° Seminario Internacional de Seguros de Vida y de Retiro, organizado por AVIRA —Asociación Civil de Aseguradores de Vida y Retiro de la República Argentina— bajo el lema “Conectando generaciones, protegiendo futuros”.

El encuentro reunió a representantes del sector y especialistas, entre ellos la presidenta de AVIRA, Irene Capusselli; el superintendente de Seguros de la Nación, Guillermo Plate; Gustavo Leança, director de Seguros de Capgemini Brasil; Liliana Parodi, CEO de LP Consulting Group y especialista en Generación Silver; y el periodista especializado en economía, finanzas y seguros Damián Di Pace. AVIRA nuclea a 39 compañías del sector.

El seguro como instrumento de ahorro y desarrollo

Durante la apertura, Capusselli vinculó la evolución de los seguros de Personas con el contexto macroeconómico y destacó la baja de la inflación y una mayor estabilidad como condiciones que permiten volver a pensar en el futuro.

“Empezamos a vislumbrar la posibilidad de recuperar la capacidad de pensar en el futuro, de volver a proyectar a largo plazo”, señaló. En esa línea, sostuvo que una sociedad que logra superar las urgencias inmediatas vuelve a encontrar en la previsión, el ahorro y las coberturas personales herramientas de relevancia.

La titular de AVIRA también puso el foco en el impacto que tiene la actividad sobre la economía en su conjunto. Según explicó, el ahorro individual canalizado a través de millones de personas puede convertirse en inversión institucional de largo plazo y contribuir al financiamiento de proyectos productivos, soluciones habitacionales y al desarrollo del mercado de capitales local.

Para que ese proceso pueda profundizarse, Capusselli planteó cuatro condiciones: un marco regulatorio moderno, flexible y previsible; incentivos fiscales que favorezcan el ahorro; una carga impositiva razonable; y reglas claras y perdurables que otorguen certidumbre a las inversiones de largo plazo. La dirigente remarcó que se trata de una “agenda de desarrollo nacional” y no solamente de una demanda sectorial.

Guillermo Plate: “El seguro es la infraestructura invisible del crecimiento”

Belén Grazziani, The Post FMGN Press, Empresas & Negocios

El cierre del seminario estuvo a cargo de Guillermo Plate, quien destacó el papel que puede desempeñar la industria aseguradora en la nueva matriz productiva argentina.

El funcionario tomó como ejemplo el desarrollo de Vaca Muerta y su extensa cadena de valor, que incluye infraestructura, maquinaria, tecnología, logística, puertos, ferrocarriles y recursos humanos. En ese entramado, afirmó, el seguro constituye un componente indispensable.

No hay crecimiento sin seguro. El seguro es una condición para que el crecimiento suceda, es su infraestructura invisible”, sostuvo Plate.

A partir de esa perspectiva, planteó que la industria debe anticiparse a las necesidades de la economía y pensar tanto en los productos que ofrece actualmente como en aquellos que serán necesarios dentro de diez años. También puso el acento en la generación de incentivos para que las personas puedan destinar recursos al ahorro de largo plazo.

Del “seguro de vida” al “seguro para vivir”

Uno de los ejes centrales del seminario fue la necesidad de modificar la manera en que la industria se relaciona con las nuevas generaciones.

Gustavo Leança presentó un estudio de Capgemini Brasil y propuso cambiar el enfoque tradicional: pasar de hablar de “seguro de vida” a “seguro para vivir”. El objetivo es que la cobertura resulte relevante para los menores de 40 años y deje de ser percibida exclusivamente como una protección vinculada con acontecimientos futuros.

Según el especialista, este segmento puede incorporar el seguro de Vida a su planificación financiera, pero existe una brecha entre la propuesta actual y las necesidades que tienen los consumidores. Por eso, señaló la importancia de sumar beneficios tangibles y de acceso sencillo, como retiros de efectivo, prestaciones vinculadas con salud y bienestar y coberturas para enfermedades críticas y terminales.

La propuesta, sostuvo, debería acompañar las distintas etapas de la vida y combinar ahorro, flexibilidad, protección, bienestar y beneficios en vida, además de contemplar los incentivos fiscales.

El desafío también alcanza a los canales de comercialización. Leança planteó que aseguradoras y productores asesores deben acercarse a las redes sociales y desarrollar plataformas digitales e híbridas capaces de combinar tecnología con asistencia personal.

La Generación Silver, un mercado en expansión

La otra gran oportunidad analizada durante el encuentro fue la llamada Generación Silver. Liliana Parodi cuestionó la manera tradicional de representar a las personas mayores de 50 años y planteó que el sector asegurador debe reconocer las nuevas características de este segmento.

“Los más 50 somos un grupo interesante”, sostuvo, al destacar que se trata de personas que conservan energía, continúan activas, acumulan recursos y, especialmente, cuentan con una importante experiencia profesional y vital.

Parodi recurrió al concepto de “nuevo mapa de la vida” desarrollado por el Centro Stanford de Longevidad para abordar cuestiones como la longevidad saludable, la reinvención laboral, el talento senior, la capacitación permanente y los vínculos intergeneracionales.

La especialista consideró que el crecimiento de la población Silver y sus necesidades de consumo convierten a este grupo en una oportunidad para la industria. Al mismo tiempo, señaló que la presión creciente sobre los sistemas previsionales a nivel mundial refuerza el papel que pueden desempeñar los seguros de Personas como herramientas de ahorro y planificación.

El cambio, planteó, también debe ser cultural: dejar atrás las etiquetas de vulnerabilidad, pasividad, incapacidad o dependencia. “Somos una generación activa, vital y en movimiento”, afirmó, y reclamó que el mercado asegurador avance sobre ese segmento.

Datos, confianza y previsión

Damián Di Pace, por su parte, vinculó la situación del mercado asegurador con la coyuntura económica y previsional argentina. Señaló que la actividad económica comenzó a recuperarse durante 2025, aunque advirtió sobre la situación de las reformas laboral, tributaria y previsional. En ese contexto, sostuvo que los seguros de Personas pueden adquirir un papel mayor dentro de la planificación previsional.

El periodista destacó algunas características que, a su entender, diferencian al seguro de Vida de otros instrumentos de inversión: la protección inmediata, la disciplina que generan los aportes periódicos, la designación de beneficiarios, los beneficios fiscales y la posibilidad de contribuir a la continuidad de las pequeñas y medianas empresas.

Di Pace también puso el foco en el valor de la información y la confianza como herramientas comerciales. “El que tiene el dato tiene la venta, tiene el seguro y tiene la capitalización”, afirmó, para luego remarcar que ese dato debe construirse a partir de la confianza.

En línea con el planteo de Leança, concluyó que la percepción del seguro de Personas está cambiando: de un relato centrado exclusivamente en la “protección de la familia” hacia otro basado en la “autonomía financiera + beneficios en vida”.

Un sector ante el desafío de conectar generaciones

Las exposiciones del seminario coincidieron, desde diferentes perspectivas, en una misma necesidad: que la industria aseguradora abandone una mirada estática sobre sus productos y construya propuestas capaces de acompañar las distintas etapas de la vida.

El desafío incluye recuperar el ahorro de largo plazo, aprovechar las nuevas herramientas tecnológicas, desarrollar productos más flexibles y comprender tanto las expectativas de los jóvenes como el nuevo perfil de los adultos mayores.

En ese sentido, el lema elegido por AVIRA —“Conectando generaciones, protegiendo futuros”— sintetizó el eje del encuentro: convertir las decisiones individuales de previsión y protección en instrumentos que también puedan contribuir al ahorro, la inversión y el desarrollo económico del país.

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