Una interpretación religiosa del peronismo

Un muy interesante artículo del profesor Loris Zanatta pone en su lugar la correcta interpretación del episodio de Laura Radetich en la escuela de Ciudad Evita.

Pese la explosión viral de ese video lo que vimos allí no fue un hecho aislado sino la cosecha de una siembra de décadas.

El virus gramsciano del adoctrinamiento no comenzó con el kirchnerismo que, claramente, no lo inventó sino que lo recreó del peor peronismo inicial, cuando Eva pedía “fanáticas” entre las mujeres y Perón confesaba que el adoctrinamiento de los niños en la “doctrina nacional justicialista” constituían la base del “movimiento nacional”.


Esa desmesura transformó al Estado en una religión y al peronismo en un dogma. La política perdió su carácter secular y adquirió los ribetes místicos de las religiones, particularmente del autoritarismo católico, inquisitivo, cerrado y fascista.

El culto a la personalidad fue otro de los derivados de la religiosidad de la política. La elevación de personas a la categoría de verdaderas deidades contribuyó como nada a que no halla discusiones racionales sino que los planteos sea en términos de creyentes y herejes o, lo que es lo mismo, entre argentinos y anti argentinos.

El peor de los catolicismos ayudó como nada a concluir este proceso. En ese sentido no sorprende que las peores organizaciones guerrilleras peronistas de los ‘70, las más sanguinarias, fueran férreamente católicas e impusieran a sus miembros costumbres monacales de convivencia en una especie de locura sobrenatural.

Este proceso de religiosidad política desembocó en otra consecuencia lógica que es la idolatría del Estado, que hemos tratado de explicar en otro lugar (La Idolatría del Estado, Ediciones B, Buenos Aires, 2009).

Según esta concepción, el Estado toma el lugar del altar de esa iglesia y es allí adonde se acude en la creencia que, de ese maná, brotaran todas las soluciones como si fueran milagros.

Todo análisis racional queda completamente excluido frente a esta concepción: quien contradiga el dogma (la doctrina nacional justicialista) es un hereje (o un anti argentino) quien no se avenga a la vigencia de la verdad religiosa (las “20 verdades peronistas”) es un cipayo y quien no siga las órdenes de las deidades es un descarrilado a quien hay que poner en su lugar.

No hay que olvidar que en la gestión de Cristina Fernández, el kirchnerismo instauró la Secretaría de Coordinación del Pensamiento Nacional a cargo del impresentable payaso de Ricardo Forster que, en este contexto, era una especie de comisaría del del dogma tal como el catolicismo tiene los guardianes de la fe.


Desinculcar este verdadero lavado de cerebro colectivo que lleva ya 75 años es una tarea de tal magnitud que solo la perseverancia de una contracorriente cultural con una fortaleza de acero podría proponerse.

Cuando la política sale de sus limites humanos para invadir los pliegues de la mística es imposible discutir, el debate se torna inverosímil.

En esto ha convertido el peronismo a la Argentina y a esto ha llevado lo que debería ser una discusión horizontal de las ideas.

Y si algo faltaba para darle más combustible a esta transfiguración de lo humano en sobrenatural, la consagración del Papa peronista ha venido a poner una frutilla sobre el postre.

Por Carlos Mira
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4 thoughts on “Una interpretación religiosa del peronismo

  1. Maria Victoria Storani

    Excelente artículo Carlos Mira. Los leo todos siempre y estoy absolutamente de acuerdo con tus apreciaciones. Quisiera agregar que todo este proceso ha concluido en una decadencia intelectual increíble de la clase política y creo que también de la ciudadanía, de otro modo sería imposible que la forma en que buscan comunicarse con nosotros y convencernos de apostar por ellos en una elección exhiba tanta pobreza. Como ciudadanos debemos explorar y examinar introspectivamente nuestras conductas. Que hacemos para que nos destraten de esta forma? Sin propuestas concretas y contundentes y con spots de campaña rayanos en lo payasezco. Tampoco entiendo que el periodismo los reproduzca una y otra vez abrumandonos con tanta miseria comunicacional. Hay tantos temas interesantes para proponer a los candidatos para que se explayen y se comprometan y así logran que sintamos que el votar vale la pena porque tiene sustento. Ojalá en medio de tanta inconsistencia todos podamos discernir bien donde es más conveniente poner nuestro valioso voto!!!! Desde luego absolutamente lejos del kirchnerismo y de mi parte también del peronismo!!!

  2. Daniel Ernesto De Maio

    Me parece una excelente interpretación de esta pseuda religión llamada peronismo con su líder original asemejandolo en vida como el mesias y en el.mandato de resurrección en volveré seré millones junto a su compañera.
    Creo a todas luces que esa conjunción comparativa es la que no permite a cierta parte de la población despegarse de ese pasado ya lejano.
    Esa permanencia/presente de espera de esa suerte de resurrección del líder no les permite vislumbrar otros caminos futuros y nos mantiene atados a un pasado que no nos desarrollo y nos involuciona

  3. Rodolfo Larotonda

    Claridad de pensamiento Dr. Mira, certero y demoledor, indudablemente su excelente libro “La idolatría del Estado” nos habla del resultado de tanta prédica y adoctrinamiento…camino a los 80 años de tamaña enfermedad, aún no me queda en claro si el peronismo es la consecuencia lógica del deseo de la sociedad o esta ha sido encantada y engañada por el…….tal vez se necesiten uno al otro, de ser así (como muchas veces lo ha dicho Ud.) ….que nos tapen con diarios !!!!! Saludos

  4. Matias

    Mas que una religión, se comportan como una secta. Considerando que, por lo general, las sectas son la exacerbación de las religiones.

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