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Un 25 de Mayo rodeado de repugnancias

El 25 de mayo fue una fecha que el kirchnerismo se apropió desde la primera hora. Quizás haya sido ese el primer robo a nivel nacional que consumaron. Ya venían desfalcando el tesoro Público de Santa Cruz desde hacía décadas, pero en la Nación, el robo del 25 de mayo como fecha que les pertenece a ellos, antes que a todos los argentinos, quizás haya sido el primer acto de apropiación de ajeno que consumaron desde que se instalaron en la presidencia.


Si bien el 25 de mayo de 1810 fue históricamente una fecha de indecisión nacional, porque los hombres de aquellas jornadas, por un motivo u otro, no tuvieron el convencimiento de romper formal y completamente el vínculo con España, el kirchnerismo siempre asoció esa gesta al uso marketinero de la “revolución”, relegando la declaración formal de la independencia y -obviamente, mucho más- la sanción de la Constitución, a un plano secundario de importancia en la vida argentina.

Ayer, en una versión berreta de ese uso, también pretendía ser la marca de un supuesto “relanzamiento” del gobierno de Alberto Fernández. 

Pero la realidad está muy lejos de esa pretensión. La sociedad vio con pena a un presidente guitarrero dando vergüenza ajena al interpretar un tema de Lito Nebbia, mientras los índices de pobreza alcanzan niveles alarmantes, Rosario cae en manos de los carteles de la droga y el conurbano es un antro de corrupción e inseguridad en el que no puede plantearse un futuro en paz.

El presidente había sorteado una condena judicial mediante el pago de un dinero irrisorio frente a las voluntades que defraudó, con un juez que aceptó un resarcimiento frente a una conducta no-resarcible como es haber violado los más elementales palotes de la igualdad y de la empatía.

En medio del hundimiento de la Argentina, el presidente festejaba en Olivos lo que, como si fuera un taita de pulpería, le prohibía a otros con amenazas de cárcel, de multas y de secuestro de propiedades… Una vergüenza nacional que ahora la Justicia convalida con una maniobra que admite que todos esos valores inmateriales bastardeados pueden volverse a poner en su lugar (porque eso es “resarcir”) por el simple expediente de pagar una suma insignificante si se la compara con el inconmensurable daño que causó.

El presidente justiprecia muy alto su honor (acaba de pedirle a Patricia Bullrich $100 millones, (U$S 820 mil al cambio oficial) por considerarse ofendido por los dichos de la presidenta del PRO en relación a los acuerdos con Rusia por la vacuna Sputnik (A propósito: para avanzar con el juicio fue necesario depositar el 1% del valor reclamado en concepto de tasa de justicia. Fernández -que dijo que necesitaba pedir un préstamo para pagar el resarcimiento por la fiesta de Olivos- pagó con un cheque de terceros ese valor. Pregunta: ¿alguien va a investigar de dónde provinieron esos fondos?). Pero tiene un concepto muy bajo del honor social, de ese honor que humilló con sus reuniones en Olivos al mismo tiempo que mandaba, con cara de malo, a encerrar a todo el mundo.

Y hablo en plural de las reuniones porque de la que se conocieron las fotos y los videos, no fue la única. ¡Qué descaro haber culpado a su mujer por todo aquello! Con esa voz de pobre desgraciado, diciendo “mi querida Fabiola quiso hacer un brindis”, cuando un minuto antes se ponía la careta de guapo para amenazar por televisión a la gente que quería trabajar para no ver perdido el esfuerzo de toda una vida.

Frente a esa sociedad, nada menos que en el 25 de mayo, el presidente aparece cantando “Solo se trata de vivir”, como si él le estuviera haciendo fácil esa empresa a los argentinos a quienes tiene sometidos a un sistema de miseria y corrupción que heredó de su jefa, la impresentable responsable última de toda esta debacle.

Lamentablemente el populismo peronista cuenta (y contó históricamente) con un aliado de peso para canalizar su mensaje de resentimiento y odio de clases que ha llevado al país al lugar de escasez y pobreza que hoy lo oprime. Se trata del catolicismo de raíz bergogliana que, más allá de las cuitas personales que tengan entre ellos, continúa hoy floreándose con monseñor Poli.

El arzobispo de Buenos Aires expresó en la homilía del Tedeum que “los ricos no deben excluir a los pobres” en una vuelta más de tuerca a ese rencor que entiende que los problemas que hoy tienen los pobres de la Argentina (todos causados por el cato-peronismo) son la consecuencia del accionar de otros argentinos que, gracias a su trabajo, disfrutan de otra realidad.


Comparada esa postura con la dura prédica que de este mismo personaje nefasto debió soportar el expresidente Macri, uno no puede menos que concluir que lo que se escuchó ayer en la Catedral fueron las palabras de un socio más que las de un vicario religioso que debería llevar un mensaje de concordia y de conciliación social.

El recuerdo de otro aniversario de la Revolución de Mayo estuvo rodeado de puro asco: asco por un gobierno impresentable que es la contracara de la libertad gritada en aquella reacción con sordina. Ojalá haya en el horizonte un grito de libertad pleno que corte con tanta miseria, con tanta hipocresía, con tanta corrupción avalada por la superchería y con tanta mentira sustentada  con los recursos robados a la fe de todos.

Por Carlos Mira
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2 thoughts on “Un 25 de Mayo rodeado de repugnancias

  1. Javi Gales

    Canta tan bien como el imbécil de Cafierito habla inglés. En el supuesto caso que aplicara para animar una kermesse en un club de barrio lo cagarían a tomatazos.
    Vergüenza ajena es poco.
    Lo del catoperonismo es un capítulo aparte que da para varios episodios, tranquilamente comparable a la serie “Suburra”. Posiblemente algún día, no solo los católicos sino la sociedad toda se cobrará ese daño hecho, comparable a los del más rancio sindicalismo.

  2. Carlos

    Le.voy a transmitir una reflexion de mi
    Finado Padre q era muy inteligente el
    Decia de LOS PUNGAS ME CUIDO SOLO
    DEL ESTADO PUNGUISTA NO HAY DEFENSA POSIBLE…..Saludos Dr Mira

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