¿Qué importa Gutierrez?

Por Jorge Kersman, especial para The Post

No veo motivos para estar preocupado o enojado por la muerte del tipo. Secretario de los Kirchner (él y ella), millonario súbito, testaferro, falso arrepentido.

¿Qué nos importan –a nivel político, a nosotros, los ciudadanos decentes – los ajustes de cuenta entre mafiosos, matones, testaferros del poder y la corrupción ?


En 1936 Stalin mandó ejecutar (entre otros miles) a sus cómplices Kamenev, Zinoviev (desviación a la izquierda), a Bujarin (desviación a la derecha). En 1940 asesinó a Trotsky (desviación trotskista, jeje…). Todos ellos previos asesinos.

En 1934 Hitler (personalmente) apresó y mandó suicidar a Ernest Rohm (jefe de las SA, por pedido del ejército alemán). Asesino y matón.

Perón mandó matar (se supone) al hermano de Eva, para emprolijar las cosas tras la muerte de la “abanderada”. Corrupto a la sombra del poder peronista.

En este “caso Gutierrez”, la sociedad honesta, incluso cuenta ya, por suerte, con el testimonio y pruebas dadas por el difunto.

Como en las películas, cuando Al Capone revienta a uno de los suyos, o los mafiosos rusos ametrallan a los colombianos. El policía (y uno tiende a coincidir), sonríe y no se calienta. Uno menos que importa.
Que se maten entre ellos. Habrá más.


Esto es apenas un ajuste de cuenta entre personajes del submundo, silenciar a un testigo peligroso para los jefes de la banda.

Esto no es el caso Nisman.

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