Más elefantes

A días de que el peronismo pierda el quórum en el Senado, la vicepresidente mandó a uno de sus amanuenses, Oscar Parrilli, a presentar un proyecto para modificar la ley que regula la consulta popular para que los requisitos actuales pasen a ser menos exigentes.

Hoy en día para convocar a un referéndum la iniciativa debe contar con el respaldo de la mayoría absoluta de las dos cámaras. Cómo el peronismo sabe que entrará en problemas para alcanzar esos números a partir del 10 de diciembre quiere relajar las exigencias para suplir con su acostumbrada propensión a los empellones, los números que van a faltarle.

Resulta paradójico que una fuerza que bate el parche de la democracia de masas deba morigerar los requisitos de los números para implantar su plan de avasallamiento de la democracia representativa.


La idea detrás del proyecto es privilegiar el bombo y el grito por encima de la discusión civilizada de las ideas y hacer más demagogia con “la voz directa del pueblo”: reemplazar la democracia por la “callecracia”. Lo curioso es que para lograrlo deban forzar un relajamiento del endoso legislativo que, si fueran tan mayoritarios y populares, deberían tener sin mayores problemas.

Esta incoherencia se explica por un regla mundial que nunca fue quebrada: los totalitarismos siempre son minoritarios, siempre suponen la imposición por la fuerza de una élite por sobre las reales mayorías.

Así fue desde la Sierra Maestra hasta los bolcheviques y desde los nazis hasta Mussolini: siempre una minoría que somete a la servidumbre a la mayoría.

Ayer hablábamos sobre la vieja técnica de esconder elefantes. Pues bies, el peronismo se apresta a esconder varios elefantes de aquí hasta que asuma el nuevo Congreso.

Otro mamotreto similar es el proyecto de ley de envases según el cual cualquier empresa que utilice envases para sus productos (es decir todas) deberán pagar un impuesto del 3% sobre el precio de venta, acumulativo en toda la cadena de valor.

Esta monstruosidad tornará literalmente inviable los negocios y le pondrá un motor nuclear a la inflación.

El Estado persigue una caja que según algunas estimaciones podría llegar a los 300 mil millones de pesos, algo así como todo lo recaudado por el impuesto a las grandes fortunas, que manejará sin ningún control el Sr Cabandie.

Los impuestos son hoy -como lo fueron siempre- los vehículos de la esclavitud feudal. No en vano las grandes revoluciones libertarias tuvieron su origen en una rebelión fiscal.

El peronismo continúa en su creencia de que puede seguir exprimiendo la sangre productiva de la gente por la vía de extraerle de su bolsillo el lícito fruto de su trabajo honesto, para, a su vez, distribuirlo en su base clientelar que básicamente no trabaja y no produce.

Con esta lógica el país, en menos de veinte años, será una gigantesca villa miseria africana.

Otro de los elefantes que el peronismo se propone volver a intentar plantar es el de la regulación de la prensa libre.

En ese sentido el gobernador Capitanich planteó un escenario según el cual la oposición, utilizando a los medíos de comunicacion, ha logrado penetrar la mente de sus votantes mientras que ellos no pueden penetrar la mente de los votantes opositores porque los medios se lo impiden.

Según esta lógica, se impondría una regulación de duración de los contenidos para que los medios con ideas independientes o diferentes a las del peronismo sólo dispusieran de un tiempo acotado para expresarlas y con ello evitar que formateen la mente de los ciudadanos.

Es curioso cómo Capitanich explicó con tanta claridad lo que justamente ha hecho el peronismo toda la vida: solo alguien que haya vivido de esa práctica y la domina desde su origen podía describirla con tanta exactitud.


Los tiempos que vienen para la Argentina son difíciles. El peronismo está dispuesto a defender el escenario de los años ‘40; a impulsar un fascismo desembozado y, si es preciso, violento.

La extrema vulnerabilidad externa del país (en su reciente conferencia quincenal de prensa el FMI confirmó que no se está ni cerca de un acuerdo) lo dirigen hacia un nuevo default.

En este escenario las pulsiones fascistas solo podrán ser controladas con un enorme esfuerzo democrático de la oposición. No sé si ese arco ciudadano que acaba de decirle al  socialismo pobrista que no comparte ni sus ideas ni sus métodos, es consciente de la tarea que tiene por delante.

Por Carlos Mira
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One thought on “Más elefantes

  1. Maria Victoria Storani

    La descripción de los tiempos por venir es aterradora y real. Espero que la oposición y los ciudadanos honestos estemos todos preparados para repeler todas las acciones antidemocraticas y antirepublicanas que esta facción que hoy ocupa el gobierno está pergeñando para sepultar definitivamente a nuestro país!!!

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