Aruba

Las “preferencias” del catolicismo

En abril de este año, León XIV visitando la prisión de Bata, en Guinea Ecuatorial

Carlos Mira, The Post FMGN Press, Editorial

Según la agenda oficial de la visita del Papa León XIV difundida ayer, no hay ningún encuentro previsto entre el Sumo Pontífice y asociaciones de víctimas del delito y la delincuencia. Esto a pesar de que fueron varias las agrupaciones de familias que sufrieron la pérdida de algún ser querido a manos de delincuentes que los mataron, los violaron o de alguna manera le arruinaron sus vidas, que se lo pidieron expresamente. Sí está confirmada en la agenda oficial una visita al Complejo Penitenciario Federal de Buenos Aires, el miércoles 11 de noviembre.

Se trata de una preferencia. Uno en la vida elige. Y León XIV, pudiendo elegir, eligió visitar a quienes mataron y robaron en lugar de darles su palabra de contención a los familiares de los que fueron asesinados o de aquellos cuyas vidas sufrieron un golpe devastador, aleatorio e injusto que quizás los marcaron para el resto de su existencia.

El panorama se vuelve aun más oscuro -pese a lo que podría pensarse en principio- cuando se sabe que se está “trabajando” para arreglar un “encuentro privado” entre el Papa y las víctimas de abuso, lo cual, lejos de compensar el tiempo dedicado a los delincuentes, tiñe de culpa al pontífice y a aquellos encargados de definir su agenda en la Argentina toda vez que, en lugar de hacer de ese otro evento oficial y público dentro de su agenda, se lo reserva a un encuentro separado, como si el mismo fuese una fuente de vergüenza antes de una señal para toda la sociedad sobre donde está parado el que predica la palabra de Dios.

Hace mucho tiempo (mucho más del recomendable) que la Iglesia Católica camina esta senda. Notoriamente profundizada bajo el conocido populismo de Bergoglio, Leon XIV, que disponía de la oportunidad para agregar un poco de sentido común a la ecuación, parece estar dando muestras de todo lo contrario.

Es una verdadera pena que personas -que uno supone son conscientes el ascendiente que tienen sobre millones de creyentes- adopten estas actitudes demagógicas como si se tratara de políticos en búsqueda de votos. Si ese fuera el caso cabrían dos reflexiones, una más grave que la otra.

En efecto, habría que informarles a los Bergoglio de la vida (entre los que, por lo visto, se anota León) que el aparente efecto de esa táctica no ha hecho otra cosa más que hacerle perder adherentes a la Iglesia Católica desde hace un buen número de años. La cantidad de familias que han abandonado esa variante del cristianismo para abrazar otras, como el evangelismo, el protestantismo o inclusive el judaísmo, debería ser un llamado de atención de por sí suficiente para poner fin a tanta impostura.

Pero también hay que decir que, si los Papas creen que es más “popular” visitar delincuentes que darle una palabra de consuelo a una madre cuyo hijo fue asesinado por aquellos a los que el Papa visita, eso nos lleva a la directa conclusión de que los Papas, el Vaticano o la Iglesia Católica, suponen que hay más delincuentes que gente honrada que los sufre. De lo contrario no se entiende esa preferencia… Con un agregado inquietante…

Todos sabemos la confesada “preferencia” del catolicismo por “los pobres”, con lo cual no vaya a ser cosa que los Papas (notoriamente, por lo que se ve, éste, y, por lo que todos sabemos, Bergoglio) crean que hay una vinculación entre la pobreza y la delincuencia, porque eso ya sería el desideratum de una suma de ofensas.

Gracias a Dios, hay millones de personas humildes o directamente pobres que no son delincuentes. Insinuar que la delincuencia es una circunstancia de la vida en la que se cae porque un sistema a empuja a la marginalidad a determinadas personas es comprar el argumento del populismo comunista que, en su afán de derrumbar la sociedad occidental, viene machacado con esa cantinela desde hace 150 años.

Resulta francamente repugnante que quienes deben dar en la Tierra el mensaje de lo que es correcto y de lo que está bien, copien el discurso de los que intentan dar vuelta el sentido común medio de la sociedad para que esta empiece a creer que lo que siempre estuvo bien ahora está mal y que lo que siempre estuvo mal ahora está bien.

Dicen que los hijos aprenden de lo que hacen los padres antes de aprender de lo que dicen. Aquí se estaría dando algo similar: resultaría francamente sorprendente que una persona que ve que el Papa visita reverencialmente a los delincuentes pero se reúne (si es que finalmente lo hace) a escondidas con las víctimas, vaya a sacar la conclusion de que los primeros son los “malos” y los segundos son los “buenos”. Lo más probable es que su conclusión subliminal sea la contraria: que los delincuentes son los “buenos” y los “pobrecitos” y que las víctimas son los que se tenían merecido lo que les pasó.

Pero lo peor de todo es que nada de todo esto sorprende. Uno podría haberlo previsto antes de que cualquier “agenda oficial” lo confirmara. Lamentablemente (ignoro los motivos reales de por qué lo hace, más allá de las razones especuladas en esta columna) la Iglesia Católica ha tomado este camino hace mucho tiempo y lo ha profundizado aun más en los últimos años.

Sería de la mayor urgencia que el catolicismo revisara lo que a esa doctrina le gusta llamar “preferencias”. Los mensajes subliminales que la sociedad recibe de esas preferencias son mensajes de mediocridad, conformismo, victimización, pobrismo y, en el caso de la delincuencia, una incomprensible justificación.

Es lamentable que Leon XIV haya elegido estas banderas. Ya las conocíamos demasiado como para que él no tuviera mejor idea que llegar para reforzarlas.

Por Carlos Mira
Si quieres ayudarnos a respaldar nuestro trabajo haz click aquí
o podes comprarnos un Cafecito.
>Aruba

One thought on “Las “preferencias” del catolicismo

  1. Raúl López

    El inefable Bergoglio omitió recibir a las Damas de Blanco, familiares de los presos políticos, cuando visitó Cuba. No esperaba mucho más del actual Papa.

    Responder

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *