Las conductas de la Sra. Fernández

Todos conocen las veleidades de reina que tiene la Sra. Fernández. Ella efectivamente cree que es un ser superior a nosotros y que nosotros debemos rendirle pleitesía y pagar por sus ocurrencias y placeres.

En esa línea de ideas, desde que se instaló en el Senado, prácticamente tomó por asalto esa casa para disponer sobre ella como si fuera suya. Ni bien llegó, bajo el argumento de que Gabriela Michetti había descuidado su mantenimiento, hizo declarar la “emergencia edilicia” de la Cámara por el término de tres años, es decir casi todo su mandato. Apoyada en la misma excusa le inició una causa penal a su antecesora por el manejo de los fondos de la cámara. Si bien la acción no tuvo mayores consecuencias, le sirvió para que la emergencia fuera aprobada y eso le diera rienda suelta a sus gastos estrambóticos.

En el año de la pandemia la vicepresidente aumentó de manera exponencial el gasto del Senado llevándolo, según una investigación de la abogada Silvina Martínez, a más de 12 mil millones de pesos. Esto es igual, al tipo de cambio actual, a 80 millones de dólares.

Al mismo tiempo, cientos de miles de pymes se fundían en la Argentina y otros tantos cientos de miles de empleos se perdían sin un horizonte seguro de recupero. Algunos indican que para volver a los niveles de empleo de 2019 deberán pasar 5 años si no se toman antes medidas adecuadas desde el punto de vista fiscal y laboral.


De acuerdo a una investigación del periodista Luis Gasulla en Periodismo y Punto, Fernández encaró una renovación completa del Salón Eva Perón, incluido el tapizado de sus sillones a nuevo con un presupuesto de casi $900 mil.

Fernández también inundó el Senado con gente de La Cámpora que puso a las órdenes de Graciana Peñaforf para bloquear los pedidos de informes de la actual oposición.

Las obras abarcan no solo el edificio principal del palacio del Congreso sino el anexo, el jardín maternal y la redecoración de las oficinas.

La emergencia que Fernández hizo dictar la facultan para efectuar contrataciones directas, aduciendo que las acuciantes necesidades edilicias no son compatibles con los tiempos de las licitaciones y contrataciones normales del Estado.

Esto incluyó también las adecuaciones técnicas para operar en la pandemia básicamente durante 2020, más allá de las obvias dilaciones que la vicepresidente estimuló para que esas sesiones se demoraran lo más posible.

De acuerdo a las investigaciones de Gasulla, el gasto ascendió a más de $22 millones y fue por adjudicación directa, fundada en la emergencia.

En materia de personal, el gasto global fue directamente lanzado al espacio. El Senado de Michetti tenía gastos en personal por poco menos de 2 mil trescientos millones de pesos aproximadamente. La señora lo llevó a la estratosférica cifra de casi  8 mil seiscientos millones de pesos. En el sugestivo rubro de publicidad y propaganda los números pasaron de 111 mil pesos en el Senado de Michetti a casi $17 millones en el de la Sra. Fernández. Todo esto, repito, en el año de la pandemia.

En el año 2021 el presupuesto de la Cámara llega con otro incremento: pasará a ser de casi 14 mil millones de pesos, mil quinientos millones más que en 2020. De ese presupuesto, $300 millones se gastarán en muebles y equipos.  

Todo esta retahíla de obscenidades es protagonizada por la reina de los pobres, por la abanderada de los humildes y por la capitana de la revolución socialista.

Si hacía falta una nueva comprobación de la absoluta burbuja que el kirchnerismo vino a construir para ellos -una burbuja de riquezas disfrutadas por ellos y pagadas por nosotros- aquí están las evidencias.

Esto es lo que finalmente cuenta, señores. No las palabras inflamadas, ni los discursos incendiarios, llenos de resentimiento. Evidencias: pruebas que demuestran el tipo de vida a la que aspira la señora mientras los argentinos, por los que ella dice desvivirse, no tienen para comer como consecuencia de las desastrosas decisiones de política económica y de estrategia internacional que su gobierno -y en especial ella en persona- ha tomado.

Cuando se produce la conjunción de un ser de esta calaña con una masa de ignorantes y de idiotas útiles que apañan lo que no es otra cosa que la causa de su infelicidad y de su servidumbre, estamos frente a un caso de muy difícil solución.

Quienes podrían haber evitado firmar su propia sentencia condenatoria a la miseria, no solo la han firmado sino que la defienden y la sostienen. Nada más que un futuro oscuro puede advertirse del análisis de dicha ecuación.

Mientras la mitad de la población vive en la pobreza, mientras un cuarto de esa mitad son pobres nuevos generados por las políticas del kirchnerismo y de la Sra. Fernández en particular, la arquitecta egipcia vive en su burbuja de abundancia, haciéndose besar el traste por los siervos que la sostienen.

Es una imagen trágica de la Argentina. Quienes deberían dar el ejemplo de austeridad y de poner el hombro donando sus dietas y sus sueldos y ahorrando todo lo posible del presupuesto público, viven en una nube de gas, financiada por los impuestos que ahogan a la sociedad, mientras gritan discursos revolucionarios para ir a robarle lo que tienen a los argentinos que aún tienen algo. 


En el caso partícula de la señora, no solo no ha donado un centavo de su ingreso, sino que demandó al país para cobrar tres. Cristina Kirchner cobra su sueldo como vicepresidente, su pensión como expresidente y la pensión de Néstor Kirchner: en total, alrededor de $ 1 millón por mes. En 2016 el gobierno de ese entonces la conminó a elegir entre una de las dos pensiones, pero ella exigió cobrar las dos. En 2020 un juez le dio la razón. Este fallo debería ser de apelación obligatoria para la ANSES (es lo que le harían a cualquier otro argentino). Pero hasta ahora, de la mano de Fernanda Raverta -integrante de La Cámpora- no lo hizo.

La vicepresidente de un país quebrado por el propio gobierno de esa vicepresidente, cobra un sueldo, dos pensiones y casi 100 millones de pesos de retroactivos. Fernández también fue exitosa en su reclamo de que todos estos ingresos estén exceptuados de pagar impuesto a las ganancias.

Todo bajo la anuencia y el apoyo clasista de un conjunto de cabezas de termo cuya capacidad de razonar fue arruinada hace mucho tiempo por el repiqueteo constante de una cultura socialista que destruyó los valores de la escuela, del trabajo y de la honestidad.

Hoy tenemos en el gobierno un crimen de tracto sucesivo sostenido “democráticamente” por una mayoría social electoralmente decisiva. Eso se parece mucho a habernos suicidado.

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