Las afirmaciones de Fernández

Alberto Fernández le dio ayer un reportaje a su amigo Ernesto Tenenbaum y a Maria O’Donnell en donde dio algunas definiciones interesantes.

Fernández dijo que el no venía a aislar al país ni a volver a una economía con cepo; que él siempre había estado en contra de eso.

También dijo que no quería las mentiras de Moreno a quien siempre había criticado.

Dijo que él no era Venezuela, que nunca lo había sido y que era el presidente Macri el que había martillado con esa “cantinela”.

Finalmente insinuó que le gustaría tener a Lavagna como ministro de economía.

Supongamos que Fernández fue sincero (algo que no podemos asegurar del todo en su caso porque ha dicho cosas muy diferentes en poco tiempo refiriéndose a los mismos temas y a las mismas personas) y que realmente persigue para la Argentina un horizonte diferente al venezolano, al cepo, a la mentira y al aislamiento.

La pregunta que cabría hacerle (y en todo caso no se explica cómo no se la hicieron ni Tenenbaum ni O’Donnell) es si eso que piensa él es compartido por el resto de la gente que lo acompaña, empezando por su mismísima compañera de fórmula.

En efecto, Cristina Fernández abogó (endosando en eso al delirante chaqueño Mempo Giardinelli y al resto de seudo intelectuales nucleados en el llamado “Manifiesto Argentino”) por la sanción de una nueva Constitución -un “nuevo contrato social”, en el lenguaje de Cristina Fernández) que termine con la Ley Fundamental de 1853.

¿Está de acuerdo Alberto Fernández con eso? ¿Quiere un nuevo “contrato social” que ya todos sabemos qué tipo de contenido tendría?

Miembros de su espacio han abogado por una “Conadep del periodismo”. ¿Está de acuerdo Alberto Fernández con eso?

La candidata a vicegobernadora de la Provincia de Buenos Aires dijo que quería hacer de la provincia una “gran La Matanza”. ¿Está Alberto Fernández de acuerdo con eso?

Su compañera de fórmula calificó como un acto de “rendición” haber entregado los atributos del mando a Macri. ¿Coincide Alberto Fernández con esa definición?

Giardinelli, D’Elia y su propia candidata a vicepresidente dijeron que había que terminar con el poder judicial tal como se lo conoce. ¿Comparte Alberto Fernández esa definición?

Su compañera de fórmula dijo que se siente más cómoda con el modelo venezolano que con esta “dictadura de Barrio Norte” (que, dicho sea de paso es donde ella vive y donde se llevaban los bolsos cargados de dólares de la corrupción) ¿Qué piensa Alberto de eso?

Mientras Alberto Fernández elogia a Lavagna, la Provincia de Buenos Aires se ha convertido en un refugio de referentes de La Campora, un grupo radicalizado, muchas veces violento y de indudables raíces fascistas. ¿Qué opina Alberto Fernández al respecto?

Como se ve es mucha la distancia que hay entre lo que Alberto Fernández les dijo a Tenenbaum y a O’Donnell y lo que lo rodea.

¿Quién va a echar luz sobre esas diferencias? ¿Cómo le va a ir a Alberto cuando intente imponer sus puntos de vista?

¿Qué le dirán Cristina Fernández, Maximo Kirchner Axel Kicillof y el resto de La Cámpora?

¿Cómo le irá con su approach “moderado” con delirantes como Giardinelli que han contado con el expreso apoyo de su compañera de fórmula?

Son estas las señales que el candidato más votado en las PASO debe dar. Y es lo que ocurrirá cuando lo haga, lo que mantiene en vilo al país.

Semejantes inconsistencias entre los integrantes de un mismo espacio (Venezuela sí, Venezuela no; aislacionismo si, aislacionismo no; respeto a la Constitución sí, respeto a la Constitución no, etcétera, etcétera) son cuestiones muy profundas como para mantenerse soslayadas mucho tiempo.

Y si Alberto Fernández presiona por imponer sus puntos de vista se desatará una guerra intestina que nadie sabe cómo terminará.

Ojalá los contenidos de la nota de Fernández con Tenenbaum y O’Donnell sean ciertos. Pero quienes rodean al candidato y sus propias contradicciones los ponen en duda. Y es esa duda la que está repercutiendo en los mercados.

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