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Inteligencia vs. malicia

La malicia es como un un ángel caído de la inteligencia. Por eso, muchas veces, los actos originados en la malicia tienen la virtualidad de parecerse a aquellos que surgen de la inteligencia.

Quien actúa con malicia guarda tanto rencor en su alma que sus instintos se agudizan a tal grado que generan ocurrencias que parecen inteligentes. 

La malicia es un motor que intensifica la imaginación pero siempre en el sentido del mal. Pueden aparecer allí incluso originalidades, pero ellas nunca estarán dirigidas a mejorar una situación, a generar más armonía o a remover los motivos de un encono. 

Siempre, los productos de la malicia tienen por objeto profundizar el mal para sacar de allí un provecho personal.

En el análisis político argentino no son pocos los que han caracterizado a Cristina Fernández de Kirchner como una persona inteligente. 

Muchos le han agregado el componente militarista que supone el uso de la palabra “cuadro”, para decir que ella es “uno de los cuadros más inteligentes de la historia política argentina”.

Voy a diferir con esa consideración.

Cristina Fernández de Kirchner no es inteligente porque el inteligente actúa para resolver problemas, no para crearlos. 

Aunque la manera de crearlos parezca “inteligente”, nunca la generación de problemas, de desasosiego y de discordia puede asociarse con la inteligencia pues ésta, por definición, siempre está asociada con la remoción de problemas, no con su generación aunque ella parezca muy original y creativa.

Quien genera problemas, discordia y desasosiego de una manera que parece inteligente, no es inteligente, es malo. Su motor es la malicia, no la inteligencia.

Ese es el caso de Cristina Fernández de Kirchner. 

La vicepresidente es un ser animado por ese ángel caído de la inteligencia: toda su vida consiste en generar problemas que resulten en su beneficio. Es lo que ha llevado a muchos a calificarla de inteligente.

El manejo de las consecuencias de la acusación fiscal y del pedido de condena a 12 años de prisión han tenido todos los condimentos de esa manipulación maliciosa de los hechos y de la realidad para intentar, de paso, seguir sacando beneficios personales y políticos de la situación.

Por empezar, la acusada ha cobrado una centralidad mediática que no tenía. Ha traído al corazón de la caja de resonancia más poderosa del país -la ciudad de Buenos Aires- las hordas que la siguen en el único lugar donde su nombre sigue siendo importante: el congourbano bonaerense.

Su malicia detectó allí una oportunidad de dar la sensación de un dominio y de una mayoría que hace rato que perdió, y fue rápida en aprovecharla.

También advirtió que con esa jugada podía causar un daño en la oposición y abrir allí una grieta que ponga en peligro sus posibilidades electorales el año que viene.

Todos los elementos que suelen pesar en una elección le daban mal o muy mal. Con esto ha conseguido sacar de las primeras planas de la información la pésima gestión de su gobierno por primera vez desde la fiesta de cumpleaños de Fabiola Yáñez.

Mientras, su ministro de economía está llevando adelante un ajuste (que cualquiera de sus militantes calificaría de “salvaje” si no fuera el peronismo el que lo protagoniza) que implica un recorte del gasto de más de 250 mil millones de pesos, que no son nada si se los compara con lo que habría que hacer pero que para un gobierno “revolucionario, nacional y popular” debería ser intragable.

Massa ha dispuesto hachazos de 70 mil millones de pesos en el presupuesto del ministerio de desarrollo productivo, de 50 mil millones de pesos en el de educación, de 10 mil millones en salud (que incluyen recortes en programas para discapacitados), de otro tanto en transportes, de 20 mil millones de pesos en obras públicas, de 50 mil millones en hábitat, de 30 mil millones en el plan Conectar Igualdad y de 15 mil millones en programas de jardines de infantes.

Todo esto ha quedado oculto detrás del humo de los choripanes de La Recoleta.

Mientras las no más de 2000 personas que se aglomeraron en las estrechas esquinas del barrio más selecto de Buenos Aires en el que eligió vivir Cristina Fernández de Kirchner daban la sensación de una multitud; mientras esa horda cagaba en las veredas y daba inequívocas señales de que lo que más deseaban no era un sistema que los saque de la mierda sino uno que arrastre a la mierda a quienes lograron escapar de ella, la vicepresidente conseguía matar varios pájaros de un tiro.

Tan envalentonada se sintió que hasta se atrevió a sugerir que la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires debía ser “repensada”.

Nada de todo esto tiene que ver con la inteligencia. A Cristina Fernández de Kirchner solo la anima el deseo de hacer daño y de paso, sacar de ello una tajada que la beneficie.

La Argentina está frente a un engendro del mal. Pero hay algo más grave que eso. Si la única reflexión que los sesudos análisis argentinos hacen de esta realidad es que Cristina Fernández de Kirchner es inteligente entonces el problema no es Cristina Fernández de Kirchner sino los propios argentinos que no han llegado aún al pequeño peldaño que distingue la inteligencia de la maldad.

Por Carlos Mira
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10 thoughts on “Inteligencia vs. malicia

  1. Anónimo

    Don Carlos Mira, MIS MAS ENCENDIDOS RESPETOS, es Ud., vuelvo a repetirlo, el mas preclaro “describidor” de nuestras decadencias y miserias.

  2. Hugo Alberto D'Angelo

    Don Carlos Mira, MIS MAS ENCENDIDOS RESPETOS, es Ud., vuelvo a repetirlo, el mas preclaro “describidor” de nuestras decadencias y miserias.

  3. Diana Scialpi

    Excelente nota y muy, muy oportuna en estos tiempos en que cuesta tanto – en medio de la atronadora confusión de conceptos – distinguir qué es inteligencia y qué es malicia.

  4. Marcela Landin

    Lo leo siempre, pero esta vez me surge felicitarlo!!

  5. Marcela Landin

    Lo leo siempre, pero esta vez me surge además felicitarlo!

  6. Carlos

    No me da ganas de salir de mi domicilio
    Ahora cuento miro x la ventana veo 2 muchachos en un auto chocado q le faltaba patente delantera q hacian se pasaban las botellas de cerveza como Ud imaginara agua no tomarian control de alcoholemia fallo paso un patrullero y ni
    Miro asi se vive en el congourbano…..

  7. Adolfo Ruiz

    Gracias. Muy buen análisis politico sobre la personalidad de CFK, comparto parcialmente el enfoque. No la creo inteligente, pero creo que es un cuadro político muy bueno. Capacidad actoral, buena oradora, aptitud para pasarde la iracundia a la sonrisa -o de la risa al llanto- y con una cuota enorme de cinismo y oportunismo.

  8. Juan

    Esto q estamos viviendo me hace recordar
    El film bananas q.actua Woody Allen donde todo era una gran simulacion aparece una orquesta q parece.q esta tocando mientras uno pone el disco atras
    Bananas…..

  9. Carlos

    No entiendo xq aun siguen paseando los
    Electrodomesticos x T del Fuego con un
    Barril de petroleo a 100 Dolares cuando se
    Podrian ensamblar en Avellaneda o Tablada sera xq no hacer las cosas bien
    Cuando podemos hacerlas mal T del fuego
    Tiene q vivir de las ovejas y lana y pesca
    Puede haber una fabrica d pulloveres no d aire acondicionados…..

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