Aruba

Ignorancias supinas

Creo que ya podríamos gritar ¡Bingo!, ¡Cartón Lleno! Tener que soportar a Cristina Fernández de Kirchner desplegar sus ignorancias económicas en su red social preferida, pretendiendo dar lecciones de lo que hay que hacer frente a la inflación y utilizando terminología de la jerga como para hacerse la que sabe de una materia que ignora por completo ya es too much, como ella misma diría.

Ayer dijo que la suba de precios en el rubro alimentos era una señal de que lo que está ocurriendo en la Argentina es una “inflación de oferta” y no una “inflación de demanda” y que las rentabilidades de las empresas de ese rubro en la Argentina habían subido mucho, lo que justificaba una inmediata intervención del gobierno en su operación.

La verdad que ponerse en maestro ciruela debe ser una de las posiciones más antipáticas que hay en materia de relacionamiento social pero hay veces que lo que dicen ciertas personas lo pone a uno en la obligación de asumir ese papel.

A ver, señora, lo que usted llama “inflación de oferta” es técnicamente definido como lo que sucede cuando el costo de producir una unidad de un bien aumenta porque, por ejemplo, aumentan los salarios o los insumos que se necesitan para producir ese bien.

A su vez “inflación de demanda” es la que ocurre cuando los precios aumentan porque la presión del consumo es mayor que la capacidad de ofrecer los bienes demandados.

Seguramente lo que usted pretendió hacer (una vez más de tantas) es aprovechar la ignorancia de la mayoría de los que la siguen para seguir insuflando resentimiento y culpar de la suba de precios a los oferentes de los productos, por eso usó erróneamente el concepto de “inflación de oferta” para transmitir la imagen de un conjunto de malnacidos que, aprovechándose de las necesidades del pueblo, aumentan los precios para hacer subir su rentabilidad. Es más, su conclusión, en un tweet siguiente, fue justamente esa.

De nuevo, que usted use la palabra “oferta” (refiriéndose a la inflación) no quiere decir que la suba de precios sea culpa de quienes “ofrecen” bienes porque precisamente la inflación de oferta es producida por un aumento en los insumos que se necesitan para producir el bien ofrecido. De modo que si, sinceramente, quiere saber por qué los oferentes tienen aumentos en los insumos que se necesitan para producir los bienes que ofrecen, debería mirarse en el espejo y averiguar lo que sus órdenes han generado en la economía real, en lugar de buscar excusas ignorantes para intervenir más la economía.

La inflación de demanda, a la que usted también se refirió en el sentido de que no es la que estaría afectando al país, es mucho más compatible, empero, con lo que está sucediendo. Es decir una nueva interpretación ignorante de los hechos.

¿Por qué? Pues muy sencillo: básicamente por dos razones. El sesgo populista-socialista que usted le ha dado al gobierno lo ha llevado a una explosión de emisión monetaria sin precedentes. Los acumulados monetarios de la Argentina se parecen literalmente a un océano de papeles impresos con el nombre de “billetes”.

Naturalmente, por una simple regla aritmética (no se preocupe no es necesario que sepa de economía para entender esto, solo le basta haber ido al colegio), lo que abunda vale poco, tiene escaso valor: puro sentido común.

Eso es lo que sucede con el llamado “dinero” argentino: hay tantos billetes que cada vez se necesitan más unidades de esos mismos billetes para comprar lo mismo, lo que da la idea de un falso “aumento” de las cosas cuando en realidad lo que ocurre es un hundimiento del poder adquisitivo del dinero.

Al ver que el valor de los billetes que tienen en sus bolsillos cada vez se deprecia más, la gente quiere sacárselos de encima adquiriendo en primer lugar lo que más necesita (alimentos) y luego, literalmente, cualquier cosa. Eso explica la presión de demanda sobre los alimentos.

Esa presión no puede ser abastecida por la oferta disponible porque los oferentes han detenido hace rato (como otra de las consecuencias de su gobierno) los procesos de inversión productiva que tienden a hacer posible una mayor producción a un menor costo (de donde derivaría -si las ideas peronistas no hubieran arruinado el funcionamiento normal del sistema- su rentabilidad genuina: ganar más porque se es un productor más eficiente).

En suma, los bienes finales y los de toda la cadena de valor “aumentan” porque en realidad lo que se ha hundido es el poder de compra de los billetes que usted ha ordenado emitir, señora.

Si sus ignorancias se hubieran detenido allí lo podríamos tomar, simplemente, como un capítulo más de su largo historial de sandeces dichas con la altanería de un sabio. Pero no. Como siempre ha tenido el tupé de dar indicaciones para que Sergio Massa intervenga en el mercado de alimentos, lo cual llevará a un desastre aún mayor para los ciudadanos.

Respecto de las rentabilidades de las empresas, éstas se encuentran en verdaderos valores de remate. El Merval, por ejemplo, vale 20% de lo que valía en 2018 en moneda constante y el panorama es aún peor entre las empresas que no cotizan en bolsa. También recordemos que el 98% de las empresas de la Argentina tienen menos de 50 empleados, esto para dar una dimensión de lo que estamos hablando cuando decimos la palabra “empresa”.

Si la realidad fuera como dice la Sra de Kirchner y el indigno Sr Rubinstein (flanqueado por el comisario comunista Heller) habría cola en la puerta de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires para comprarse todas las compañías alimenticias. Pero, claramente, ese no es el caso.

Una gran contribución que la vicepresidente podría hacer, si quiere que las cosas cambien en el terreno económico, es dejar de hablar sandeces y de basar en esas ignorancias las órdenes que les baja a sus pusilánimes funcionarios.

Por Carlos Mira
Si querés apoyar a The Post Argentina, podés hacerlo desde aquí.
>Aruba

One thought on “Ignorancias supinas

  1. Matias

    Carlos, como siempre ella le habla a sus seguidores que son, como no puede ser de otra manera, un hatajo de ignorantes y analfabetos. Como buena nazi que es Cristina, utiliza el axioma “miente, que algo quedará”. Saludos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.