El peronismo sinvergüenza

Si hay algo que sabemos del peronismo en general y del kirchnerismo en particular es que no tienen vergüenza. Hace rato que la han perdido, si es que alguna vez la tuvieron.

Cuesta creer que hayan conocido alguna vez esa sensación porque de haberlo hecho muchas de las cosas que ocurrieron en la Argentina en los últimos 75 años no hubieran pasado, lisa y llanamente.

La cara de piedra de los peronistas y, en su versión profundizada, de los kirchneristas, alcanza niveles de tal profundidad que uno no puede creer que se animen a tanto. Pero, precisamente, ese instante de estupefacción que sufre el no-peronista cuando ve de los que aquellos son capaces, es aprovechado, estratégicamente, para ganar, incluso, posiciones adicionales.


Es decir su provecho es doble: el que consiguen por la caradurez de hacer y decir ciertas cosas y por la paralización que semejante osadía provoca en sus víctimas.

Ahora, el canciller Felipe Solá, subido al caballo blanco de San Martín y haciéndose levemente el boludo, ha publicado a través de la red social Tweeter una declaración pidiendo suspender la elección de presidente para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dado que “un hecho de semejante trascendencia no podría ser resuelto por una votación electrónica”, exigiendo un compás de espera hasta que la pandemia termine para que la votación pueda ser presencial.

El presidente Trump, el mismo que movió los hilos para que la Argentina alcance un acuerdo con los bonistas, tiene su candidato: se llama Mauricio Claver-Carone. Y la Argentina tiene el suyo, Gustavo Béliz.

No estamos aquí discutiendo las calidades técnicas de cada uno, sino simplemente, la guasada de Solá y del peronismo. Porque el canciller encabeza una movida para concretar lo que Estados Unidos llama “el secuestro de las elecciones” en el BID (apoyándose en la supuesta trascendencia que tendría la votación presencial dada la importancia de lo que se discute) mientras que, por el otro lado, su partido, su gobierno -el peronismo, el kirchnerismo- pretende tratar en el Congreso la reforma judicial en sesiones remotas pese a la que la oposición (allí sí, dado el peso de lo que se quiere perpetrar) ya le advirtió al gobierno que no piensa consentir semejante cosa.

No obstante el gobierno kirchnerista, que tiene por costumbre dada su proverbial falta de vergüenza hacer lo que se le canta, ya ha enviado el proyecto para que el mismo se trate bajo esa modalidad electrónica, aun cuando esa vía tecnológica había sido sólo aprobada para el tratamiento de proyectos urgentes que solo tuvieran que ver con la pandemia de Covid-19.

El patoterismo peronista ya aprobó en la Cámara de Diputados la moratoria impositiva con el fraudulento artículo 11, redactado a la medida de Cristóbal López, para que sus empresas, no solo puedan acogerse a la moratoria, sino que puedan disponer libremente desde el mismísimo momento en que la ley se apruebe de los 14 mil millones de pesos que están depositados en una cuenta judicial del Banco Nación como garantía de lo que aquella empresa le debe al Estado como consecuencia de la estafa con el IVA a los combustibles que les cobraron a sus clientes pero que nunca le pagaron a la AFIP y con el que compraron C5N. Sí, sí leyeron bien: por ese artículo no sólo Oil Combustibles (una empresa que ya no existe) podrá acogerse a una moratoria impositiva (en algo que ocurriría por primera vez en la historia argentina: que una empresa desaparecida acceda a beneficios de una ley posterior a su desaparición) sino que los fondos recolectados de la venta de sus activos para repagarle al Estado los impuestos estafados, serían recuperados por Cristóbal en cuanto sus secuaces del Congreso levanten la mano. Una vez más la falta de vergüenza del peronismo kirchnerista.

Ahora, con una vara pretenden medir la importancia de la elección del presidente del BID como si fuera poco menos que la firma del Tratado de Versalles; y, por el otro, con otra vara, quieren medir la trascendencia de una votación en el Congreso argentino de una reforma judicial sospechada de estar armada para confirmar el camino de impunidad con que este gobierno llegó al poder y el de venganza con el que se prepara para tratar a sus adversarios.


Si esto llegara a concretarse; si el peronismo lograra, por un lado, imponer su teoría de “la importancia” en la elección del presidente del BID y esta no se hiciera hasta que pudiera llevarse a cabo de modo presencial; y, por el otro, también lograra imponer su patota para que la reforma judicial y todo lo que se le cante el traste a ellos se trate en el Congreso de modo remoto -lo que le da a los presidentes Massa y Fernández de Kirchner la posibilidad de cortar los micrófonos, sacar del aire y desconectar a los legisladores de la oposición (cosa que por otra parte no es inventada sino que ya sucedió, en ambas cámaras)- habrá quedado demostrado una vez más que el peronismo/kirchnerismo no es una fuerza política sino una fuerza militar, que actúa no según los principios de la ley, sino según los principios de la guerra, en donde el que ocupa por la fuerza física un territorio, dicta las reglas por las que se gobiernan  los esclavos que lo perdieron.

Todo este aquelarre debe ser detenido ya. En las calles, en la prensa, en las redes y por todos los medios que la democracia que ellos no respetan les entrega a los demócratas.

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