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De nuevo la violencia peronista

No hay caso: el peronismo es violencia, matonismo, ejercicio de la fuerza, amenaza, amedrentamiento, concepción militar de la existencia…

Nació así,  bajo la reivindicación que el mismo Perón hacía de sus propias andanzas por la calle Florida “rompiendo cabezas y vidrieras con palos con clavos en las puntas” para “tomar la calle” y nunca logró salir de esa lógica pendenciera.

Ahora, lo primero que se le ocurrió hacer cuando advirtió que su técnica para enfrentar la inflación no daba resultados fue convocar a una fuerza de choque compuesta por un conjunto de malandras (algunos  de ellos incluso con causas judiciales en su contra) al mando de un matón de camioneros para violar la propiedad privada, la santidad del domicilio y entrar en los centros de distribución de los supermercados para “fiscalizar” la expedición de productos.

Las imágenes de los comandantes militares de Venezuela entrando a las instalaciones de Coca Cola en Caracas para hacer lo mismo, mientras abrían botellas, tomaban la bebida (que acababan de robar) y eructaban en la cara de los periodistas que intentaban hacer preguntas, se me vinieron a la mente como un torrente de maldad.

Los matones declararon que venían a “colaborar con el compañero Tombolini” para mantener los precios a raya.

Tombolini es un hombre puesto por Massa en la secretaría de comercio. ¿Acaso Massa, el ministro supuestamente “racional”, el que venía a ordenar la economía, el que trajo a Gabriel Rubinstein, el que se hace que tiene vínculos fluidos con EEUU, aprueba todo este atropello?

¿Acaso cree que la economía, al frente de la cual está, tiene alguna chance de progreso en este clima de violación de la propiedad privada y de desconocimiento de los derechos más elementales reconocidos por la Constitución? ¿Cree realmente que un orden basado en el atropello violento de la fuerza bruta puede tener alguna posibilidad de generar desarrollo y mejor nivel de vida para los argentinos? ¿Qué opina su viceministro de todo esto? ¿Qué piensa cuando ve entrar a una horda de camisas negras en una empresa privada investidos con la autoridad para meterse con lo que no es suyo? ¿Supone que esos pueden ser los cimientos del desarrollo y de una economía moderna?

La banda de delincuentes a la que el gobierno decidió asociarse abiertamente para lograr por el terror lo que no puede lograr por su impericia, está vinculada hace rato con la comisión de otros delitos contra la integridad, la seguridad y la propiedad de otros argentinos.

Su principal expertise es el bloqueo de empresas que se niegan a sumarse a la larga cadena de esclavos moyanistas. Cuando el sindicato detecta esa rebeldía envía a estos delincuentes a bloquear las operaciones de las empresas, muchas de las cuales han cerrado por eso y algunos de cuyos dueños han muerto como resultado del cúmulo de mala sangre sufrido en esta lucha contra el patoterismo.

El caso de la empresa Milo fue conocido cuando una banda de delincuentes que responde a los Moyano ingresó a la empresa y la emprendió a los golpes de puño contra uno de sus dueños que apareció públicamente con las evidencias de la golpiza poco después frente a los medios explicando lo que había sucedido.

Otra pyme, “Don Juan”, dedicada al transporte de sustancias alimenticias fue extorsionada de tal modo que perdió todos sus clientes y proveedores con lo que está actualmente cerrada con más de 100 familias sin trabajo.

Se trata de rémoras metafóricas (y en algunos casos no tan metafóricas) de los “palos con clavos en las puntas” que usaba Perón y de los cuales se vanagloriaba como manera de evitar que “alguien sacara los pies del plato”.

Fueron educados en esa lógica violenta y no se les ocurre otra cosa cuando tienen que actuar. Para ellos, justamente, “actuar” significa apretar, atropellar, golpear, agredir… No conocen otra manera porque son eso: violencia pura, la misma que ejercieron en los ‘70 y por la que embarcaron al país en un baño de sangre de cuyas consecuencias aún la Argentina no salió.

Solo toman de la democracia los resortes que le son útiles para hacerse del poder, pero en cuanto lo tienen se manejan por las vías de hecho, no por el Derecho.

Es el mismo tipo de violencia que desvergonzadamente ejerce el presidente cuando se niega a acatar un fallo de la Corte Suprema y, como toda respuesta, decide embestir contra ella utilizando métodos ilegales o forzando una legalidad de la que no dispone.

Es lo mismo: más allá de los disfraces seudo legales bajo los cuales el peronismo intente disimular su ataque, lo que hace es equivalente a enviar un escuadrón de camisas negras al palacio de tribunales para derrocar a los jueces supremos: más palos con clavos en las puntas.

Esta lógica del atropello solo produce miseria y éxodo. Por este camino la foto de la realidad argentina verá más y más villas miseria como las centenares de miles que el peronismo ya sembró por todo el país.

En estos últimos días, un ocurrente meme se atribuye haber discernido finalmente el significado del símbolo de la “P” dentro de una “V” que desde décadas fue conocido como el ícono de “Viva Perón”. Este meme niega eso y dice que, en realidad, su significado es “Viva Peor”. La ocurrencia es acompañada por un vídeo de un motociclista que, justamente, al grito de “Viva Peor” va mostrando las tristísimas imágenes de villas miserias en el Chaco, que en realidad apenas son taperas de cartón y telas o plásticos sostenidos por unos raquíticos palos en donde se supone que vive gente.

En eso ha convertido a la Argentina la violencia peronista. Ningún sistema que atente contra el orden legal de la vida pacífica y pretenda basar su organización en la preponderancia de la fuerza bruta logrará mejorar ni los precios ni, mucho menos, la condición social de los argentinos.

El gobierno actúa como los asesinos de Fernando Báez Sosa: anda por la vida de la mano de desaforados patovicas agarrando a golpes de puño a todos aquellos que no le agraden queriendo imponer su orden de ese modo.

Soñar efectivamente con que sea posible gobernar un país a los palos y creer que de allí vaya a surgir un mejor estándar de vida para todos no solo es vivir engañado sino entregar la mejor evidencia de que lo que se busca no es mejorar la vida de la gente sino sostener una posición de poder que más que el gobierno de un país les de su propiedad.

Por Carlos Mira
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4 thoughts on “De nuevo la violencia peronista

  1. Hugo Alberto D'Angelo

    Nuevamente Don Carlos Mira, EL MEJOR “DESCRIBIDOR” DE LA DESGRACIA PERONISTA.

  2. Carlos Merlo

    Hasta cuándo el pueblo trabajador y el excluído va a continuar tolerando estas actuaciones. Tal vez piensen que no los “toca” pero la inseguridad jurídica existente nos llega a todos.
    Felicito don Carlos Mira por una excelente descripción de la realidad política y económica.

  3. Matias

    En Argentina el crimen organizado esta encarnado por los sindicatos. Esto supone una novedad y va en sintonía con la viveza criolla que nos caracteriza. La mafia existe en todo el mundo, pero en los paises mas o menos serios, son ilegales y deben realizar sus negociados en las sombras. En Argentina, el peronismo logró institucionalizar y legalizar al crimen organizado dandoles poder y status institucional. Asi estamos, con lúmpenes que no saben ni leer ni escribir, que son multimillonarios, a la vez que asesinos, ladrones y delincuentes. Otro éxito mas de los muchachos. Por eso, cuando alguien menciona lo de la “Gestapo Sindical” no puedo estar mas de acuerdo en que, por favor, la lleven adelante y terminen con estos patoteros de una vez y para siempre.

  4. Carlos

    Voy a ver si pongo algunos Australes en
    Afluenta aunque yo soy partidario de lo
    Q enseño Lita de Lazzari asi q no….
    Saludos Dr Mira !!!

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