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Argentina 1985: una crítica no-cinematográfica

La Academia de Cine de Hollywood acaba de nominar a la película “Argentina, 1985” para que integre la terna de mejor película extranjera 2022.

Lo que sigue no es una crítica de cine y tampoco sé si lo que se va a juzgar en Los Ángeles es la calidad cinematográfica y actoral del film u otra cosa. Lo que sigue sí es una crítica a la verdad histórica de los hechos que ocurrieron en Argentina durante la década de los ’70 que desembocaron en el juicio a los militares que transcurre en 1985 durante la presidencia de Raúl Alfonsín.

La película constituye una completa tergiversación de lo que ocurrió en el país y nadie que la vea que no haya vivido esos años puede decir que ha aprendido algo por el hecho de verla.

El centro de la película parte de un supuesto completamente mentiroso: que de la noche a la mañana y en medio de la plena vigencia de una democracia modelo en la Argentina, un conjunto de militares desquiciados amaneció de pronto con la idea de derrocar el gobierno legítimamente elegido por el pueblo para comenzar a perseguir a todos los que intentaban defender la libertad y los derechos civiles en el país. Esa es una completa falsedad y en ella se basan todo los embustes y ocultamientos que le siguen.

Comencemos por decir que, pese a que el juicio convocado por el presidente Alfonsín tuvo un origen ilegal (que luego explicaremos), la sentencia dice cosas que la película oculta.

Por ejemplo, la sentencia dice que la Argentina vivió una guerra interna y revolucionaria; la sentencia nunca usa la palabra “genocidio” ni las palabras “lesa humanidad”. Según la misma sentencia (conclusión que tampoco se muestra en la película) la Argentina vivió una agresión de una fuerza irregular castro-comunista compuesta por 25000 hombres (la más grande organización armada guerrillera de Occidente y la más letal: por ejemplo, la ETA en 50 años cometió unos 800 homicidios; la guerrilla argentina en 10 años cometió, según la fuente que se consulte, entre 1500 y 2000 asesinatos) que atacaron el orden democrático (más de 22000 atentados reconocidos en la sentencia verdadera) y que dio origen a una respuesta también irregular que no habría existido de no haber existido el ataque, como tampoco hubiera existido el juicio. Reitero: estas son palabras de la sentencia del juicio verdadero que la película oculta.

En este punto es conveniente aclarar que en una guerra irregular (como la sentencia define a la situación que la Argentina vivió en esos años) las “reglas de la guerra” las pone el agresor, no un conjunto de normas ordenadas por el derecho internacional público. De modo que la respuesta que recibieron las fuerzas irregulares que atacaron al país entre 1969 y 1979 (período en el que se registró un atentado terrorista cada seis horas) fue una respuesta del mismo tipo a la que tuvo el ataque. Todo esto la película lo oculta.

Un detalle que la película también omite es que el partido que ordenó el juicio fue el mismo partido que alimentó con dirigentes propios a la estructura de gobierno de los militares a partir de 1976. La UCR tuvo más de 300 intendencias, embajadas y otros puestos de gobierno que fueron llenados con dirigentes de ese partido.

La base del juicio, que tampoco consta en la película, es un decreto del presidente Alfonsín en donde expresamente dice que se le inicie un proceso a determinadas personas. Allí no hubo una acción del Ministerio Público sino un decreto del presidente, lo cual constituye una severa irregularidad dentro del procedimiento habitual del debido proceso.

Como si eso fuera poco, el decreto del presidente Alfonsín ya dice que los acusados son culpables y además nombra a los jueces que van a integrar el tribunal, es decir, se trató de un tribunal ad hoc, específicamente prohibido por la Constitución que se guía, obviamente, por el principio del “juez natural”. Los siete jueces y los fiscales que el decreto indica que deben llevar adelante el juicio eran ya funcionarios judiciales durante el gobierno militar. Nada de todo esto aparece en la película.

La sentencia verdadera (ocultada en el film) dice que en el país hubo una “guerra”. Semejante admisión implicaría que las reglas que deberían haberse seguido para este juicio son las que surgen de un tribunal militar y no de un tribunal civil. De modo similar las caracterizaciones que definen los delitos del derecho penal común no serían aplicables a una situación de guerra que, repetimos, es admitida por la propia sentencia verdadera. Así, por ejemplo, un detenido no podría decir que sufrió una “privación ilegítima de la libertad” o un “secuestro” porque en realidad se trató de un “prisionero de guerra”. Repetimos para que quede claro: esto de acuerdo a la propia sentencia del juicio verdadero, que no es mostrado en la película.

El film omite muchas de las conclusiones de la sentencia verdadera. Varias ya han sido mencionadas. Otras podrían sorprender a más de uno: la sentencia admite que habría que haber aplicado la pena de muerte vía un juicio sumarísimo de carácter militar, en lugar de desaparecer personas sin juicio.

La película también omite que durante la primera parte del ataque revolucionario comunista con 25000 hombres armados (entre 1969 y 1973, paradójicamente bajo otro gobierno militar) la Argentina trató de llevar ante los estrados de la Justicia a los guerrilleros y darles el privilegio de ser protegidos por la ley civil pero éstos atacaron a los jueces, matándolos vilmente por la calle, en muchos casos con miembros de su propia familia también.

A raíz de ello el gobierno democrático del peronismo que asumió en 1973 (y que el mismo día que llegó al poder liberó a centenares de guerrilleros que estaban cumpliendo condenas legales impuestas por jueces civiles conforme a derecho) cuando advirtió que ya todo se iba de las manos emitió un decreto ordenando a las Fuerzas Armadas aniquilar el ataque guerrillero, mediante el ejercicio de la acción militar. Ese cometido ordenado por un gobierno civil y democrático fue continuado por el gobierno militar luego del golpe de Estado. La estrategia fue ordenada por el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas que es el presidente de la Nación y que era un civil cuando la orden se dictó. Este dato también es omitido en la película.

Parte de la estrategia de guerra autorizada por el gobierno democrático consistió en privar al enemigo de información sobre el paradero de sus prisioneros. De ese modo surgió el concepto del “desaparecido”. No estamos aquí reivindicando un accionar ni una estrategia. Simplemente estamos contando la verdad histórica que un film que se quiere presentar a sí mismo como que refleja la verdad historiográfica de lo que ocurrió, omite.

Otro de los hechos tergiversados en la película es que el decreto que ordena (antijurídicamente) el juicio pone una fecha a partir de la cual el tribunal debe considerar los hechos. Esa fecha es la del 24 de marzo de 1976, con lo que se deja expresamente fuera de la órbita de conocimiento del tribunal los hechos ocurridos antes de ese día, básicamente en manos de la creación de López Rega -la Triple A-  y del decreto que mandaba a los militares a “aniquilar el accionar subversivo”.

La palabra “aniquilar” en la terminología militar tiene un significado muy preciso. Significa “la eliminación física y/o moral del enemigo”.

Cuando los militares (con el aval de la enorme mayoría de la sociedad, mal que le pese a la hipocresía social argentina) toman el gobierno había ya más de 500 muertos provocados por el accionar de la Triple A, más de 900 desaparecidos y más de 1300 asesinatos cometidos por la guerrilla, el 52% del total de los homicidios cometidos por estas fuerzas irregulares.

El decreto del presidente Alfonsín ordena no juzgarlos. Ordena solamente juzgar a uno de los bandos de la guerra, más allá de que la mayoría de los hechos ocurrieron antes de esa fecha. Eso la película también lo oculta.

La película se pregunta por qué los militares no juzgaron a los guerrilleros conforme a las reglas del derecho. La pregunta debería ser por qué no hizo eso la democracia. Durante el gobierno peronista de 1973 a 1976 en donde se registraron hechos violentos de la guerrilla que mataron a miles de argentinos no hubo una sola condena a un solo guerrillero.

Reitero una vez más: esto no es una crítica de cine. La Academia de Hollywood está en todo su derecho de juzgar las actuaciones profesionales de los actores. Este comentario tan solo tuvo dos objetivos: recordar cómo fueron los hechos en realidad para los que los recordamos con objetividad y para advertir que cualquiera que crea que va a acceder a la verdad histórica por el hecho de ver la película comete un error que solo sirve para seguir alimentando la polea de transmisión de mentiras que permitieron configurar un relato de odio que, entre otras cosas, trajo al país hasta donde se encuentra hoy.

Fuente: Pablo Muñoz Iturrieta-Nicolás Márquez

Por Carlos Mira
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28 thoughts on “Argentina 1985: una crítica no-cinematográfica

  1. Marcelo Zocchi

    Cada día escribís mejor, Carlos!!!
    Impecable tu apego a la verdad histórica.
    Todo lo que describís pasó exactamente de esa manera.
    Cuánta falta nos hace el apego a los hechos…

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  2. Horacio Daniel Rodríguez

    El uso de la fecha «1985» hace caer a la película en una curiosa trampa. Ese mismo año el aparato que conducia Alfonsin desató una campaña de bombas en lugares públicos que llevó al gobierno a ordenar La prision» de seis civiles y seis militares en el intento de cubrir la campaña proselitista oficial para los comicios del 7 de Noviembre de ese mismo año. Aparte del procedimiento propiamente dicho, Alfonsin incurrió en el delito que se adjucicaba al gobierno militar de «juzgar» y «condenar» por decreto, lo que obligo a dictar un segundo decreto omitiendo las dos decisiones pero manteniendo las prisiones.

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  3. Anónimo

    El juicio no cuenta toda la verdad, solo la que le conviene a la izquierda extrema. No fui a ver la película porque me imaginaba que iban a contar solo una parte de lo ocurrido. Quiénes crearon las temibles cárceles del pueblo? Quiénes secuestraban y extorsionaban a empresarios , cobrando fortunas incalculables para juntar fondos para comprar armas para la organización y de paso guardar unos vueltos importantes para sus cabecillas,

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  4. Enrique

    Excelente relato de lo realmente acontecido.Nadie que vivió esa época, puede negar que los sucesos relatados,se ajusta a lo realmente acaecido.La historia debe ser narrada en forma completa, la «media» no es justa ni narra la verdad.

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  5. Ricardo

    Excelente crítica! Una amplia visión desde lo histórico, lo político, lo institucional y lo jurídico. Brillante síntesis de este tremendo momento histórico que desgraciadamente tendremos que remontar. La mayoría de los que fueron a verla creen que fueron hechos reales. No se debería haber permitido usar nombres de los.persinajes de la realidad para evitar la gran confusión que generó. 👏👏

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  6. Marcos

    Un libreto ideologizado al extremo ínfimos y nimios visos de realidad. La película está escrita por gente que simpatizaba con la guerrilla terrorista que azotó la República. Es una venganza jurídica. Muchos de los ex terroristas que aportaron información errónea creen haber lavado sus culpas ya que ellos mismos se congraciaban con las FFAA entregando a sus amigos y compañeros. Todo un asco histórico !!!

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  7. Graciana Galarza

    La película me hizo mucho ruido.Sali nada conforme,la actuación,fotografía,fueron muy buenas(que será lo que premian)
    X lo tanto,hace falta la otra parte,dónde se reflejen los hechos,tal cual fueron
    Algun director se animará?

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  8. Zeke

    Los zurdos siempre manejan » la prensa «. En eso los admiro » miente, miente que siempre algo queda , sobre todo las indebidas sumas que recibieron estos
    salvadores de la.Patria

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  9. Daniel Cruceño

    Hoy puedo afirmar que por suerte no obtuvimos la victoria, porque de haber sido así, teniendo en cuenta nuestra formación y el grado de dependencia con Cuba, hubiéramos ahogado el continente en una barbarie generalizada. Una de nuestras consignas era hacer de la cordillera de los Andes la Sierra Maestra de América Latina, donde, primero, hubiéramos fusilado a los militares, después a los opositores, y luego a los compañeros que se opusieran a nuestro autoritarismo; y soy consciente de que yo hubiera actuado de esa forma’.

    Palabras finales de Jorge Masetti (líder fundador del ERP) para su Libro “el furor y el delirio” página 274

    Esto es lo que habría pasado si nuestras fuerzas armadas (con errores y aciertos porque era una guerra a la cual no estaban preparados) no tomaban el mando “a pedido de todo el pueblo Argentino y mucha de la plana política incluida “ y hacían lo que tenían que hacer , nada más ni nada menos que defender la Patria y evitar que implanten en el país una dictadura con bajada de línea cubana/castrista .
    Y la idea de aniquilar la guerrilla no fue de los militares si no del gobierno de Isabel Peron cuando a principio del 75 crean firman y ejecutan los “decretos de aniquilamiento” en un intento desesperado de detener el avance del ERP y la modalidad secuestro tortura y desaparición era lo que se venía haciendo en la guerra interna que tenía el peronismo entre triple A y montoneros mucho ante del 76 , que también se llevaron a la tumba más de 1700 militares civiles y niños inocentes detonando más de 5 mil bombas y cometiendo múltiples atentados secuestros robos todo en su carrera por destruir la Patria
    No fueron 30 mil ni fueron inocentes , fueron 5 mil terroristas que la mitad está en el exilio con identidad falsa y la otra mitad murieron en combates atentados atracos o armando y poniendo bombas que de inocentes no tienen nada

    Contar la historia completa es el mejor legado que le podemos dejar a las nuevas generaciones….

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