Afganistán: una peligrosa red podría tomar el control del gobierno Talibán

Por Julio A. Cirino (@geoeconomicsgps), especial para The Post Argentina

La precipitada salida de los Estados Unidos de Afganistán se basó en la idea que el terrorismo ya no podría utilizar ese país como base para atacar a los Estados Unidos.

El razonamiento -teórico- era que su presencia llevaba unos 20 años y que el objetivo inicial (que fue que quienes habían llevado a cabo el ataque del 11 de septiembre de 2001 no quedaran impunes y que al-Qaeda no pudiera utilizar Afganistán como base para nuevas incursiones) estaba cumplido. Esto fue lo que el presidente Biden destacó aproximadamente una semana atrás y que resultó muy equivocado.


No solamente el Talibán triunfó en un tiempo muy breve, sino que además, inesperadamente, dio lugar a que una poco conocida rama del extremismo islámico se instalara en el país. Nos referimos a la red (network) conocida como HAQQANI .

Esta red aparece ya en los registros de las organizaciones terroristas en 2012 y sin embargo nunca se la estimó demasiado relevante.

Entre los especialistas se sabía que esta red había tomado rehenes occidentales (al parecer aún tendría uno en su poder). De hecho el ex director del Centro de Contraterrorismo de USA, General Michael Nagata, ya había señalado que era: “…el más impresionante grupo militante no estatal que conocía con la excepción del ISIS en sus primeros años en el Califato…”

Desde la caída de Kabul este grupo, usualmente de muy bajo perfil y que se creara como grupo casi tribal o familiar (en torno a Jalalauddin Haqqani ya fallecido) estableció vínculos muy cercanos con los líderes remanentes de al-Qaeda en Afganistán.

Lo sorprendente es que el hijo del fundador de nombre Sirajuddin Haqqani es hoy uno de los encargados de velar por la seguridad de Kabul.

Durante años, oficiales de la seguridad de Afganistán habían señalado a la “red Haqqani” como facilitadores, cuando no cómplices, de las acciones del grupo “Estado Islámico” a los que brindan particularmente asistencia técnica.

Hoy se conoce que la red Haqqani cuenta con una fuerza especial denominada el “ejercito Badri” (Badri Army)  que para algunos especialistas es el nuevo nombre del grupo conocido como “Badri 313”.

Por la información que se va conociendo la red Haqqani habría recibido capacitación y entrenamiento de los servicios de inteligencia de Pakistán lo que lo convirtió en el grupo más eficiente en inteligencia y contrainteligencia de la región, razón por la que sería el candidato más firme para tomar el control de la nueva estructura de inteligencia y seguridad del gobierno Talibán.


La relación de esta red con al-Qaeda es muy cercana, basada más que nada en viejas amistades, matrimonios e ideología en común. Ya en mayo, un informe del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas señaló que entre 400 y 600 combatientes de al Qaeda estaban actuando en células dormidas en al menos 12 provincias de Afganistán. También informes señalan la existencia de grupos similares en territorio de la Unión Europea los que permanecerían aún inactivados…

Por ahora no parece haber chances de paz en Afganistán a pesar del infundado optimismo de la administración Biden.

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