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Tipo de cambio en Argentina: una calma sostenida sobre bases aún frágiles

Natalia Schneider, The Post FMGN Press, Economía

El panorama cambiario argentino atraviesa un momento de aparente tranquilidad que, analizado en profundidad, revela desequilibrios que empiezan a hacerse evidentes. A fines de marzo de 2026, distintos indicadores convergen en una conclusión: el peso argentino se encuentra apreciado en términos reales, sostenido más por condiciones coyunturales que por fundamentos estructurales sólidos.

El dato más elocuente proviene del Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM), elaborado por el Banco Central de la República Argentina. Su nivel actual —84,8— se ubica en la parte baja de la serie histórica reciente, lo que indica un encarecimiento relativo de la economía local frente a sus socios comerciales. La señal se vuelve aún más clara cuando se observa el tipo de cambio bilateral con Estados Unidos y Brasil, donde la pérdida de competitividad aparece más marcada.

Ahora bien, este diagnóstico no se traduce automáticamente en tensiones cambiarias inmediatas. El mercado, al menos por ahora, convalida el esquema vigente. La brecha entre el dólar oficial y los financieros se mantiene en mínimos inusuales, reflejando un contexto de expectativas contenidas. Este comportamiento encuentra respaldo en un trípode que hoy funciona: orden fiscal, tasas reales positivas y una administración activa del régimen cambiario.

Sin embargo, detrás de esta estabilidad subyace un frente externo que todavía no termina de acomodarse. La cuenta corriente continúa mostrando signos de debilidad en los últimos registros disponibles, con un peso relevante de los servicios y el pago de rentas. A esto se suma el persistente déficit del turismo internacional, que sigue implicando una salida neta de divisas. En paralelo, la recomposición de reservas no responde exclusivamente a compras genuinas, sino que también incorpora financiamiento y operaciones puntuales.

En contraposición, el frente fiscal aporta previsibilidad. El superávit financiero reciente y la capacidad del Tesoro para refinanciar sus compromisos fortalecen la demanda de instrumentos en moneda local. Este factor resulta clave para sostener la estabilidad nominal y evitar presiones abruptas sobre el tipo de cambio.

La inflación, por su parte, muestra señales de moderación —con un avance mensual de 2,9% en febrero según el INDEC— aunque con una dinámica heterogénea. Los precios de los servicios continúan creciendo por encima del promedio general, lo que implica una apreciación real adicional si el tipo de cambio nominal no se ajusta en la misma magnitud.

Este entramado configura una situación particular: la economía gana capacidad de consumo en dólares en el corto plazo, pero sin un correlato equivalente en generación de divisas. En términos sectoriales, esto se traduce en beneficios para importadores y para quienes consumen en el exterior, mientras que los sectores exportadores pierden competitividad.

De cara al corto plazo, el escenario más probable sigue siendo de continuidad: estabilidad cambiaria, brecha acotada y tasas que sostienen el atractivo de los activos en pesos. No obstante, los riesgos no desaparecen. Un cambio en las condiciones financieras, una desaceleración en la acumulación de reservas o un evento externo adverso podrían alterar rápidamente el equilibrio actual.

En definitiva, el tipo de cambio argentino atraviesa una fase de estabilidad que no debe confundirse con fortaleza estructural. El peso no luce subvaluado; por el contrario, su nivel actual responde a un conjunto de anclas que requieren validación constante. La evolución de las reservas, la dinámica de la brecha y el comportamiento del sector externo serán determinantes para evaluar si este equilibrio puede sostenerse en el tiempo o si, por el contrario, anticipa una corrección futura.

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One thought on “Tipo de cambio en Argentina: una calma sostenida sobre bases aún frágiles

  1. Andres Millan

    Carlos, habiendo no uno sino dos precios fijos de paridad,
    un valor mínimo y otro máximo, y un BCRA, interviniendo, distintos tipos de cepos y tasa de interes regulada , que puede salir mal?
    Lamentablemente no se comprende que el valor del dolar es que la inversión esta dispuesta a transar para sostener su actividad Productiva!, los traders, y topo es uno de ellos, solo atienden la rentabilidad a costo del mercado no por acuerdo de partes, salen y entran sin solución de contiuidad, son free riders. No hay calma, es la previa a un cambio, que nadie se atreve a mensurar,
    La baja fue un garrote a los compradores de divisa, luego sera un pasivo a la sociedad para solventar el despifarro para sostenerlo. Nada que no conozcamos, hasta las fraces futiles se le parecen.

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