
La obra, perteneciente a la colección del galerista judío neerlandés Jacques Goudstikker, fue localizada en 2025 en una vivienda de Mar del Plata. La heredera Marei von Saher reclamó su restitución desde Estados Unidos. Es el primer caso de este tipo resuelto judicialmente en la Argentina.
Belén Grazziani, The Post FMGN Press, Cultura & Sociedad
Una pintura que permaneció desaparecida durante más de ocho décadas, atravesó la Europa ocupada por el nazismo y terminó inesperadamente en una vivienda de Mar del Plata volverá finalmente a la familia a la que perteneció.
La Justicia Federal argentina ordenó la restitución de “Retrato de una dama”, una obra del siglo XVIII atribuida actualmente al pintor italiano Giacomo Ceruti, que formaba parte de la extraordinaria colección del galerista judío neerlandés Jacques Goudstikker, víctima del expolio sistemático llevado adelante por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
La decisión fue adoptada por el juez federal de Mar del Plata Santiago Inchausti, luego de un proceso judicial que permitió establecer la procedencia de la obra y reconocer los derechos de la heredera de Goudstikker, Marei von Saher, residente en Estados Unidos.
Una colección destruida por el nazismo
Jacques Goudstikker fue uno de los más importantes comerciantes de arte de los Países Bajos. Su colección incluía alrededor de 1.400 obras y estaba cuidadosamente registrada en un pequeño cuaderno negro que el galerista llevó consigo cuando huyó de los Países Bajos tras la invasión alemana de 1940.
Goudstikker murió durante aquella fuga, mientras que su colección quedó expuesta al saqueo nazi.
Entre las obras confiscadas se encontraba el cuadro que décadas después aparecería en la Argentina. La pintura terminó en manos de Friedrich Kadgien, un funcionario vinculado al régimen de Adolf Hitler y asesor financiero del dictador.
La obra permaneció durante décadas en manos de la familia de Kadgien, hasta que su existencia volvió a salir a la luz de una manera absolutamente inesperada.
El cuadro apareció en una foto inmobiliaria
En 2025, una fotografía publicada en un aviso inmobiliario permitió identificar la pintura en una vivienda de Mar del Plata.
El cuadro aparecía colgado en el interior de la propiedad perteneciente a Patricia Kadgien, hija de Friedrich Kadgien, y su esposo, Juan Carlos Cortegoso.
La imagen despertó las sospechas de investigadores especializados en la recuperación de obras de arte expoliadas durante el Holocausto. La comparación con los registros históricos de la colección Goudstikker permitió establecer que podía tratarse de una de las piezas desaparecidas durante la persecución nazi.
A partir de allí comenzó una investigación judicial que terminó con el secuestro de la obra y su puesta bajo custodia.
Una batalla judicial internacional
Marei von Saher, única heredera de Goudstikker, inició el reclamo para recuperar el patrimonio de su familia.
La heredera estuvo asesorada internacionalmente por el estudio neoyorquino Freedman Normand Friedland (FNF), especializado en la restitución de obras de arte expoliadas durante el Holocausto.
En la Argentina, el caso contó con la intervención del Estudio McEwan, a través de su socio Herberto Antonio Robinson, junto con los abogados Guillermo Brady y Juan Ignacio Pascual.
El objetivo era doble: lograr la restitución de la obra a sus legítimos propietarios y participar en el proceso judicial para determinar las eventuales responsabilidades derivadas de la tenencia y ocultamiento de una pieza cuyo origen estaba vinculado con el expolio nazi.
Una restitución con valor histórico
La resolución judicial representa mucho más que la devolución de una pintura.
El saqueo de obras de arte pertenecientes a familias judías fue parte de la política de persecución y despojo implementada por el régimen nazi. Miles de piezas fueron confiscadas, vendidas, transferidas o incorporadas a colecciones privadas durante el período nazi y muchas de ellas continúan hoy desaparecidas o en manos de terceros.
En este caso, la Justicia argentina no solamente reconoció el derecho de la heredera sobre la obra, sino que permitió cerrar una historia que había comenzado en Europa hace más de 85 años.
De acuerdo con lo resuelto judicialmente, Patricia Kadgien y Juan Carlos Cortegoso renunciaron expresamente a cualquier derecho sobre la pintura y se comprometieron a no apelar su restitución. Como parte del acuerdo que permitió suspender el proceso penal, también deberán realizar donaciones por un total de 4,8 millones de pesos, destinados a la Cooperadora del Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil de Mar del Plata.
El destino que imagina la heredera
Marei von Saher no solamente pretende recuperar una pieza perteneciente a su familia. También quiere que la historia que rodea al cuadro sirva para preservar la memoria de lo ocurrido durante el Holocausto.
Por ese motivo, existe la posibilidad de que “Retrato de una dama” sea exhibido temporalmente en el Museo del Holocausto de Buenos Aires, e incluso que pueda ser presentado en la sede de la Cancillería argentina.
La intención es que la obra pueda convertirse en un instrumento de concientización sobre el saqueo sistemático del patrimonio cultural perpetrado por el nazismo.
Una obra que recupera su historia
El caso tiene además una particularidad extraordinaria: la pintura no fue localizada en un museo, una colección especializada ni a través de una investigación tradicional de mercado.
Fue descubierta en una fotografía de una casa que estaba a la venta en Mar del Plata.
Más de ocho décadas después de que el nazismo despojara a la familia Goudstikker de su patrimonio, aquella imagen permitió reconstruir el camino de una obra que parecía perdida para siempre.
Ahora, por decisión de la Justicia argentina, “Retrato de una dama” regresará a sus legítimos herederos.
La restitución no puede reparar el crimen cometido contra quienes fueron perseguidos y despojados por el régimen nazi. Pero sí puede hacer algo fundamental: devolver a una familia una parte de su historia y dejar constancia de que el paso del tiempo no convierte el expolio en legítima propiedad.
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