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Sigue siendo un problema de confianza, campeón

Der Kommentator, Especial para The Post FMGN Press

Hace tiempo, antes de las elecciones legislativas, escribí una columna sobre la confianza. Parece que nadie del Gobierno la leyó, simplemente porque hacen todo lo contrario.

Si quiero no ser casta y hago lo mismo; si quiero ser honesto y transparente y termino siendo corrupto y negacionista; si digo que todo va bien económicamente mientras tengo 3% de inflación hace meses y en alza; si mantengo el dólar planchado a pesar de la inflación y cada vez soy más caro en USD; si hablo de inversiones y ninguna pone un dólar real sobre la mesa; si compro dólares y las reservas bajan, mientras la cuenta de atesoramiento privado sube más que las compras oficiales… en fin, podría seguir con más incoherencias.

Está claro que de esta forma nunca voy a generar confianza. Y, a esta altura, ya parece imposible. Ni el FMI confía en este Gobierno, ni los bancos. No lo dicen abiertamente, pero se intuye.

¿Qué sucede?

Para mí es simple: no tienen idea de dónde están. La burbuja los absorbió y el presidente Javier Milei no escucha a nadie. El ministro Luis Caputo no es un improvisado y debe saber muy bien que esto, así, no tiene salida, y que más temprano que tarde hará “boom”, como siempre. Y también, como siempre, eso impactará en las elecciones de 2027. No se dan cuenta, pero será así.

Pero analicemos los temas:

Jefe de Gabinete
Sostenerlo solo daña al Gobierno y al Presidente.

Política cambiaria
Sostener el dólar es una ficción que siempre se paga. Es lo mismo que la inflación en pesos del exministro Sergio Massa, solo que ahora es en dólares.

La cuenta de importaciones crece. La de turismo también. Las liquidaciones del campo bajarán, a pesar de la excelente cosecha. La compra de dólares por parte del Gobierno es más financiera —vía crédito— que producto de inversiones reales. Hay mucho relato de inversiones, pero pocos dólares concretos.

El cepo sigue para las empresas, las tasas son altas, el crédito es casi nulo y abunda el carry trade. Es una receta ya conocida que siempre termina mal.

La contabilidad creativa dura poco, sirve poco y sale muy cara. Al final, las matemáticas siempre ganan: 1 + 1 = 2. Siempre fue 2 y lo seguirá siendo, por más que los burócratas de turno quieran dibujarlo.

Todo esto sin entrar en el detalle de la recesión y la pérdida de empleos, formales e informales.

Elecciones 2027
Así como van las cosas, Milei se encamina a un gran traspié previo a las elecciones. Un mal momento para pedir votos.

Aunque no haya un rival fuerte, una guerra puede perderla uno solo, cometiendo errores. Basta ver lo que ocurre en Medio Oriente: autogoles dialécticos, falta de inteligencia estratégica, mala táctica, malas decisiones. Gana quien no debería ganar nunca.

Similitudes locales.

Corrupción y negacionismo
No se puede construir un relato de honestidad y transparencia y actuar exactamente al revés. Un funcionario acusado con pruebas no puede mantenerse en el poder solo por el aval de su jefe. Eso los vuelve responsables a ambos: uno por acción, el otro por omisión.

¿Con qué autoridad un jefe de Gabinete pide austeridad y transparencia? Ninguna.
¿Quién lo votaría en el futuro? Nadie.

Entonces, ¿por qué sigue?
¿Miedo a la justicia? En el llano, es caro y difícil defenderse solo. Es un punto a considerar.

Relaciones diplomáticas “carnales”
Es lógico y hasta estratégico tener buenas relaciones internacionales con objetivos claros. Pero de ahí a sobreexponerse y actuar como un perrito faldero, hay una diferencia.

Argentina ya sufrió dos atentados. ¿Queremos un tercero?

Argentina no suma en la guerra de Medio Oriente. Y una guerra nunca suma. No hace falta decir más.

Cito al propio Presidente:
“Cada uno puede considerarse lo que quiera mientras no joda ni al prójimo ni al país”.

Bueno, en este caso, sí jode al país. Se metió en un tema en el que nadie lo llamó ni lo necesitaba. Error propio, y grave.

Formas de gobierno
Un gobierno también construye confianza a través de las formas. Un presidente que actúa como un comediante en un escenario, que busca ser un rockstar improvisado o que insulta constantemente, no transmite normalidad. Muestra un sesgo preocupante que puede derivar en inestabilidad.

La gente ya se cansó de ese rol. No suma votos; desgasta.

La sociedad busca normalidad, honestidad, transparencia, liderazgo positivo y capacidad. Hoy, nada de eso parece estar presente ni en el Presidente ni en su entorno.
¿No pueden? ¿O nunca lo tuvieron?

El tercer año
El tercer año de gobierno es clave. Siempre lo fue. Las elecciones se pierden antes de que se voten.

¿Aparecerá otro improvisado que derrote al actual?
¿O el actual logrará entender el problema de fondo y corregir el rumbo?

Tal vez debería mirar más atrás. Mucho más atrás. Porque el problema es siempre el mismo, en todos los órdenes.

Cito una frase que describe bien este momento:
Si el líder dice que algo no ocurrió, entonces no ocurrió. Si dice que 2 + 2 son cinco, entonces 2 + 2 son cinco. Esta perspectiva me preocupa más que las bombas”. — George Orwell

Argentina, desde las ideas del presidente Milei, va en una dirección correcta. Pero esa dirección necesita implementación adecuada y liderazgo firme. Hoy, esa segunda parte no aparece. Y, peor aún, parece deteriorarse.

Las relaciones familiares o de amistad no pueden ser criterio de gobierno, ni en un país ni en una empresa. Se gobierna con capacidad e idoneidad, no con vínculos personales. Eso siempre fue un caldo de cultivo para la corrupción y la ineficiencia en la Argentina.

Falta más de un año para las elecciones. No tiren por la borda la esperanza de la gente. Hagan las cosas como corresponde.

Vuelvo al título:
La confianza se perdió, campeón.

¿La van a recuperar?

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