
Belén Grazziani, The Post FMGN Press, Cultura & Sociedad
Cada 1° de octubre el mundo celebra al café, pero en la Argentina la fecha tiene un significado especial: el café no es solamente una bebida, sino una costumbre, una pausa, una conversación y, para muchos, una auténtica institución nacional.
Hay países donde el café se toma rápidamente y casi como una necesidad. En la Argentina, en cambio, pedir un café puede ser el comienzo de una charla de una hora.
El 1° de octubre se celebra el Día Internacional del Café, una fecha impulsada por la Organización Internacional del Café cuya primera celebración oficial se realizó en 2015. La jornada busca homenajear a una de las bebidas más consumidas del planeta y también poner en valor a todos los protagonistas de su cadena de producción.
Pero si hay un país que convirtió al café en una ceremonia cotidiana, ese es la Argentina.
Del pocillo al café de especialidad

Durante décadas, la escena cafetera argentina estuvo dominada por una tradición heredada fundamentalmente de la inmigración europea.
El café se convirtió en protagonista de los bares porteños y de las confiterías de todo el país. El café chico, el cortado, el café con leche, la lágrima, el capuchino y el tradicional café en jarrito pasaron a formar parte de un verdadero idioma gastronómico nacional.
Y hay una combinación que parece escrita en el ADN argentino: café con leche y medialunas.
Para otros, el ritual es diferente: un cortado acompañado por una tostada, un café negro después del almuerzo o un espresso tomado lentamente mientras se lee el diario.
En los bares tradicionales, además, existe algo que difícilmente pueda medirse en estadísticas: el café como excusa.
Excusa para encontrarse. Para hablar de política, fútbol o negocios. Para cerrar un acuerdo. Para discutir con un amigo. Para leer. Para esperar. O simplemente para detener durante unos minutos la velocidad del día.
Una nueva generación de cafeterías

En los últimos años, aquella tradición comenzó a convivir con una revolución: la expansión del café de especialidad. Los consumidores argentinos empezaron a prestar mayor atención al origen del grano, las variedades, el tostado, los métodos de extracción y el trabajo de los baristas. Espresso, V60, Aeropress, Chemex, cold brew y flat white comenzaron a aparecer junto a los clásicos de siempre.
El fenómeno ya tiene una dimensión importante. Según datos difundidos con motivo del Día Internacional del Café, durante 2026 los pedidos de café a través de PedidosYa crecieron 33% interanual en la Argentina. El latte representa el 51% de las órdenes de café preparado en cafeterías, seguido por el café con leche, con 18%. El cappuccino, además, fue una de las variedades que más creció.
El crecimiento tampoco se limita a Buenos Aires. Córdoba, Rosario, La Plata, Mar del Plata, Tucumán y otras ciudades desarrollaron una escena propia de cafeterías de especialidad.
Las cafeterías argentinas que están dando que hablar
En septiembre de 2026 se conoció una nueva edición de The Best Coffee Shops Argentina, que reunió 100 cafeterías de distintas regiones del país y evaluó aspectos como la calidad y consistencia del café, la formación de los baristas, el servicio, la gastronomía, la atmósfera, la innovación y el vínculo con la comunidad.
Entre los proyectos destacados aparecen:

Tres Tostadores, en Colegiales, se ubicó entre los grandes protagonistas de la escena nacional y encabezó la edición argentina 2026 de The Best Coffee Shops. Su propuesta gira alrededor de distintos orígenes y del trabajo artesanal con el café.
Blanca Studio, también en Buenos Aires, aparece entre las cafeterías destacadas de la nueva generación porteña.
Ciro, en Puerto Madero, combina café de especialidad con una propuesta gastronómica contemporánea.
Vive Café, en Palermo, es otra de las referencias de la escena de especialidad porteña.
Cuervo Café, Negro Cueva de Café, Meme y Raíz completan también el grupo de establecimientos porteños destacados en la selección nacional.
Pero el fenómeno no termina en la Capital.
Calafate Coffee Roasters, en Santa Cruz, fue uno de los proyectos mejor ubicados fuera de CABA, demostrando que el café de especialidad ya tiene presencia fuerte en distintos puntos del país.

Rosario también aparece con fuerza, con proyectos como Ruffo y Lab de Juju, mientras que Córdoba cuenta con propuestas como Parce Café Studio.
Y el reconocimiento internacional también llegó. En la edición 2026 de South America’s 100 Best Coffee Shops, diez cafeterías argentinas fueron incluidas entre las mejores de Sudamérica. Entre ellas se destacó Negro Cueva de Café, ubicada dentro del Top 10 regional.
Buenos Aires, territorio cafetero
La Capital Federal probablemente sea el mejor lugar del país para comprobar cómo conviven las dos Argentinas cafeteras.
Por un lado están los bares históricos, donde todavía se puede pedir un café acompañado de una medialuna y escuchar una conversación interminable en la mesa de al lado.
Uno de los grandes símbolos de esa tradición es el Café Tortoni, sobre Avenida de Mayo, cuya historia forma parte de la cultura porteña.
Café Tortoni
Café Tortoni
Address: Av. de Mayo 825, C1084 Cdad. Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Phone: +541143424328
Por el otro lado están los nuevos coffee shops, donde el barista explica el origen del grano, el método de extracción y las notas aromáticas antes de servir una taza.
Entre las propuestas que actualmente forman parte de esa nueva escena porteña aparecen Rita Specialty Coffee Soler, Toki Moment – Specialty Coffee, Vive Café Cafe de especialidad , cafés de campeonatos, Raíz – Café de especialidad y CIC ROASTERS, entre muchas otras.
La diversidad es justamente una de las características de la Buenos Aires cafetera de 2026: desde el espresso tradicional hasta cafés filtrados y preparaciones frías.
¿Cómo se toma el café en la Argentina?
Hay una respuesta sencilla: de muchas maneras.
Café chico: espresso corto, intenso y concentrado.
Cortado: café con un toque de leche. Para muchos argentinos, el equilibrio perfecto.
Café con leche: generalmente acompañado por medialunas, tostadas o alguna pieza de pastelería. El clásico de desayunos y meriendas.
Lágrima: predominio de leche con apenas café. Ideal para quienes quieren una bebida más suave.

Jarrito: una versión más abundante del café, servida en una taza o vaso más grande.
Capuchino: cada vez más popular, especialmente entre quienes se incorporaron recientemente al mundo del café de especialidad.
Latte: la gran estrella del consumo actual según los datos de 2026.
Y después están quienes simplemente dicen:
—Un café.
En la Argentina, el mozo generalmente entiende.
Una pausa que también es parte de nuestra identidad
El café argentino tiene algo que no aparece en ningún ranking internacional: la capacidad de convertirse en un pequeño ritual cotidiano.
Puede ser el café de la mañana antes de empezar a trabajar. El cortado de media mañana. El café con leche de la tarde. El espresso después de comer. O ese café que empieza a las cinco de la tarde y termina cuando el bar está a punto de cerrar.
Porque quizás la verdadera particularidad argentina no esté solamente en qué café tomamos, sino en cómo lo tomamos. Con tiempo. Con conversación. Con algo dulce. Y, sobre todo, con alguien enfrente.
Este 1° de octubre, Día Internacional del Café, hay una manera muy argentina de celebrarlo: sentarse en un bar, pedir un café y dejar que la charla haga el resto.
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