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Estados Unidos habilita una operación de US$140 millones para que la Argentina incorpore cuatro Black Hawk

Washington dio luz verde a una posible venta de cuatro helicópteros UH-60L al Ejército Argentino. El paquete incluye motores, equipamiento de rescate, sistemas de comunicaciones, entrenamiento y apoyo logístico. La operación todavía debe completar el proceso de venta militar estadounidense.

Patricia Arencibia, The Post FMGN Press, US Correspondent

WASHINGTON, D.C. — Estados Unidos dio un paso decisivo para que la Argentina pueda incorporar cuatro helicópteros UH-60L Black Hawk, una de las aeronaves militares de transporte medio más reconocidas del mundo.

El Departamento de Estado notificó al Congreso estadounidense una posible operación de Foreign Military Sales (FMS) para la Argentina por un valor estimado de hasta US$140 millones. El paquete contempla cuatro helicópteros Black Hawk, dos motores T700-GE-701D y un amplio conjunto de equipos, repuestos, capacitación y servicios de apoyo.

La decisión representa un avance significativo para el proceso de modernización de la Aviación de Ejército argentina, que busca recuperar una capacidad de transporte y apoyo con helicópteros medianos que se había debilitado fuertemente después del retiro de los antiguos Puma y Super Puma.

Pero hay una precisión fundamental: Washington autorizó la posible venta, no anunció que la Argentina ya haya firmado la compra. La notificación al Congreso forma parte del procedimiento estadounidense previo a la concreción de una operación FMS. Luego deberán completarse las negociaciones y la documentación contractual correspondiente.

Cuatro Black Hawk para comenzar la renovación

El modelo seleccionado es el UH-60L, una variante del Black Hawk que comenzó a incorporarse al Ejército estadounidense a fines de la década de 1980 y que se convirtió en una de las principales plataformas de transporte táctico de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

Para la Argentina, la incorporación de cuatro unidades significaría mucho más que sumar cuatro aeronaves a su inventario.

El Ejército necesita reemplazar progresivamente una flota de helicópteros UH-1H y Huey II con décadas de servicio. El Black Hawk permitiría dar un salto generacional en capacidad de transporte, carga, evacuación y operaciones de apoyo.

El paquete estadounidense incluye, además de las aeronaves, dos motores T700-GE-701D, sistemas de navegación y comunicaciones, equipos de identificación amigo-enemigo, GPS, radios, tanques auxiliares de combustible y sistemas destinados a operaciones de rescate y transporte.

También están contemplados un malacate de rescate, gancho de carga y sistema de inserción y extracción mediante cuerdas, elementos que amplían considerablemente las posibilidades operativas del helicóptero.

Una aeronave para mucho más que operaciones militares

Uno de los aspectos más interesantes del paquete aprobado por Washington es que los Black Hawk no estarán limitados a una función estrictamente militar.

La configuración solicitada contempla capacidades para búsqueda y rescate, evacuación, asistencia humanitaria, transporte de personal y respuesta ante emergencias y catástrofes.

El equipamiento incluye además un sistema Bambi Bucket, utilizado para transportar y arrojar grandes cantidades de agua sobre incendios forestales.

En un país como la Argentina, con extensas zonas rurales y regiones periódicamente afectadas por incendios, inundaciones y otras emergencias, esta capacidad puede convertirse en una herramienta de protección civil de considerable valor.

La documentación estadounidense también señala que la venta contribuiría a mejorar la capacidad argentina para responder a cuestiones vinculadas con la seguridad fronteriza, el crimen transnacional y las operaciones humanitarias y de respuesta ante desastres.

El dato que explica el precio

Los US$140 millones no representan el precio de cuatro helicópteros desnudos.

La cifra corresponde al valor estimado de todo el paquete solicitado por la Argentina. Allí se incluyen aeronaves, motores adicionales, aviónica, sistemas de comunicación y navegación, equipos especiales, repuestos, herramientas, capacitación de tripulaciones y personal de mantenimiento, documentación técnica y soporte logístico.

Por eso, el monto que finalmente pague Buenos Aires podría ser diferente del valor máximo comunicado al Congreso estadounidense.

El contratista principal identificado para la operación es Sikorsky, compañía perteneciente a Lockheed Martin. La documentación estadounidense indica además que, al momento de la notificación, no había un acuerdo de compensaciones industriales —offsets— definido para la operación.

Una decisión que también tiene lectura geopolítica

La operación debe leerse también dentro del acercamiento estratégico entre Buenos Aires y Washington.

Estados Unidos considera a la Argentina un Major Non-NATO Ally, condición que mantiene desde 1998 y que constituye un marco importante para la cooperación en materia de defensa.

La Casa Blanca y el Departamento de Estado vienen destacando en los últimos años la profundización de la relación bilateral, y la posible incorporación de material estadounidense representa otra señal concreta de ese acercamiento.

No se trata, por lo tanto, solamente de una adquisición de material aeronáutico.

La elección del Black Hawk introduce a la Aviación de Ejército argentina en una familia de helicópteros ampliamente utilizada por Estados Unidos y por distintas fuerzas armadas del mundo, con una enorme infraestructura internacional de mantenimiento, entrenamiento y disponibilidad de repuestos.

El antecedente que no llegó a concretarse

La Argentina había explorado anteriormente otras alternativas para recuperar su capacidad de helicópteros medianos.

En 2023 se había firmado en París una carta de intención para avanzar hacia la incorporación de 12 Airbus H215, aeronaves derivadas de la familia Puma/Super Puma.

Aquella iniciativa, sin embargo, nunca llegó a transformarse en un contrato de compra.

El camino elegido ahora es diferente. La Argentina procura avanzar mediante el sistema FMS estadounidense y con una aeronave cuya logística está fuertemente integrada al sistema de defensa norteamericano.

Washington todavía no está anunciando una fecha de entrega

Otro punto que debe quedar claro es que la notificación estadounidense no significa que los cuatro Black Hawk estén a punto de llegar a la Argentina.

El Congreso de Estados Unidos dispone del período correspondiente para revisar la operación. Posteriormente, si no existe una objeción y Buenos Aires decide continuar adelante, deberán completarse las negociaciones y firmarse la documentación de venta.

Recién entonces quedarán establecidos de manera definitiva cuestiones como el cronograma de pagos, la configuración final de las aeronaves y el calendario de entrega.

La notificación representa, de todos modos, uno de los pasos más concretos dados hasta ahora para que el Ejército Argentino vuelva a contar con una verdadera capacidad de helicópteros medianos.

Un primer paso para una flota mayor

La operación también puede ser interpretada como el comienzo de un programa de renovación más amplio.

El Ejército necesita solucionar el problema estructural de una flota de helicópteros de transporte cuya antigüedad condiciona cada vez más su disponibilidad operativa. La incorporación de cuatro Black Hawk permitiría crear una primera capacidad alrededor de una plataforma moderna y, eventualmente, ampliar esa flota en el futuro.

La elección tiene además una lógica operativa: el UH-60L puede transportar tropas, realizar evacuaciones, transportar carga externa y participar en misiones de rescate y asistencia ante emergencias.

Para Argentina, la cuestión no pasa simplemente por tener cuatro helicópteros nuevos —o reacondicionados— en su inventario.

Pasa por volver a disponer de una capacidad que durante años quedó relegada y hacerlo alrededor de una plataforma que Estados Unidos considera suficientemente estratégica como para incorporarla a su programa de ventas militares a un aliado sudamericano.

Desde Washington, la señal es igualmente clara: Estados Unidos está dispuesto a profundizar la cooperación de defensa con Buenos Aires y a facilitar el acceso argentino a sistemas y capacidades de origen estadounidense.

Ahora resta que esa autorización se transforme en un contrato.

Y, posteriormente, que los Black Hawk pasen de los documentos oficiales de Washington a las pistas argentinas.

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