
Carlos Mira, The Post FMGN Press
Explorar las aguas turquesas de Greater Miami y Miami Beach es, literalmente, como ingresar en otro planeta. Debajo de la superficie existe un universo de arrecifes, peces tropicales, tortugas marinas, rayas y otras especies que encuentran en Biscayne Bay y el Atlántico su hábitat natural.
Y para descubrirlo no hace falta contar con certificación de buceo. Una máscara, un par de aletas y un snorkel son suficientes para comenzar a explorar. El snorkeling es una de las actividades acuáticas más accesibles de Miami y, conociendo los lugares adecuados, permite disfrutar de una extraordinaria experiencia marina incluso desde la costa.
Biscayne National Park: un parque nacional bajo el agua

Miami-Dade tiene una particularidad excepcional: es el único condado de Estados Unidos que alberga dos parques nacionales, Everglades National Park y Biscayne National Park.
Este último es especialmente singular porque más del 90% de su superficie se encuentra bajo el agua. Sus ecosistemas incluyen arrecifes de coral, manglares y una extensa colección de naufragios, entre ellos más de un centenar vinculados al Maritime Heritage Trail.
Desde el Dante Fascell Visitor Center, en Homestead, se pueden contratar excursiones de snorkeling que atraviesan distintas zonas del parque, incluyendo áreas cercanas a los naufragios, canales de manglares y arrecifes poblados por peces y otras especies marinas.
También existen excursiones organizadas desde la marina de Coconut Grove a través del Biscayne National Park Institute.
Key Biscayne: snorkeling desde la playa

Para quienes buscan una experiencia sencilla y sin demasiada planificación, Key Biscayne es una de las mejores alternativas.
En varios sectores de sus playas es posible ingresar caminando a aguas cristalinas y relativamente poco profundas para comenzar a hacer snorkeling prácticamente desde la orilla.
Bill Baggs Cape Florida State Park y Crandon Park ofrecen algunos de los mejores escenarios para observar vida marina. Cangrejos, barracudas, rayas, peces ángel y numerosas especies tropicales pueden aparecer bajo la superficie.
En Crandon Park, además, el arrecife asociado al sistema de manglares es particularmente rico en vida marina.
Rainbow Reef y Emerald Reef

Para quienes quieran aventurarse un poco más lejos de la costa, Rainbow Reef y Emerald Reef ofrecen una experiencia completamente diferente.
Ambos sitios se encuentran aproximadamente a media milla mar adentro y concentran una gran diversidad de peces tropicales y otras especies atraídas por los arrecifes.
En estas aguas también pueden aparecer tiburones, además de numerosas especies que utilizan el arrecife como fuente de alimento y refugio.
La distancia hace que estos lugares no sean accesibles nadando desde la costa, por lo que la alternativa más segura es contratar una excursión con operadores especializados en snorkeling.
Jose Cuervo Reef: un bar convertido en arrecife
Muy cerca de Miami Beach existe uno de los puntos de snorkeling más curiosos de la zona.
Al sureste del puesto de guardavidas de 2nd Street, cerca de South Pointe Park, se encuentra el Jose Cuervo Reef, creado a partir de un bar que la conocida marca de tequila hundió deliberadamente en el año 2000.
Con el paso del tiempo, la estructura se convirtió en un pequeño ecosistema submarino que hoy atrae tiburones nodriza, peces ángel y otras especies tropicales.
El arrecife se encuentra a unos 15 a 20 pies de profundidad. Por eso, quienes no tengan experiencia en apnea o free-diving deberían observarlo desde la superficie, sin intentar descender innecesariamente.
REEFLINE: cuando el arte se convierte en arrecife
Miami Beach también está desarrollando una de las iniciativas submarinas más singulares de la ciudad: REEFLINE, un parque de esculturas bajo el agua de aproximadamente siete millas de extensión que, al mismo tiempo, funciona como arrecife artificial.
El proyecto comenzó a desarrollarse en 2024 y propone transformar el fondo marino frente a Miami Beach en un espacio donde arte y conservación convivan. Las esculturas están diseñadas para convertirse progresivamente en hábitats para distintas especies marinas.
La primera fase, Concrete Coral, está basada en una instalación que había llamado la atención durante Art Basel Miami Beach. La nueva versión utiliza automóviles de concreto que, con el tiempo, pueden convertirse en superficies ideales para el crecimiento de coral.
Una excursión guiada puede hacer la diferencia

Aunque es perfectamente posible disfrutar de una jornada de snorkeling explorando zonas cercanas a la costa, contratar un tour tiene una ventaja evidente: los operadores locales conocen los lugares donde las condiciones y la concentración de vida marina suelen ser mejores.
Además, muchas empresas combinan snorkeling con otras actividades acuáticas o incluso ofrecen excursiones de buceo, una alternativa especialmente conveniente para grupos en los que algunos integrantes son buzos certificados y otros prefieren permanecer haciendo snorkeling.
En Key Biscayne, por ejemplo, Miami Eco Adventures ofrece una experiencia que combina kayak y snorkeling desde Crandon Park. La excursión permite recorrer primero el entorno natural de Bear Cut Preserve y luego ingresar al agua para explorar el ecosistema submarino.
El Biscayne National Park Institute, por su parte, organiza excursiones de snorkeling hacia el parque nacional desde el Dante Fascell Visitor Center, en Homestead, y desde Coconut Grove. Los horarios y recorridos pueden variar según la temporada, por lo que es recomendable verificar la programación antes de planificar la salida.
Qué esperar debajo del agua
Una de las ventajas del snorkeling en Miami es que la temperatura del agua permite practicarlo durante prácticamente todo el año. Incluso durante el invierno, la mayoría de las personas no necesitará un traje de neoprene, aunque quienes sean sensibles al agua más fresca pueden alquilar uno en una tienda especializada.
La visibilidad suele ubicarse aproximadamente entre los 30 y 50 pies, aunque puede disminuir cuando existe actividad de tormentas en el mar.
En condiciones favorables, el espectáculo puede incluir corales cuerno de alce, corales cerebro y abanicos de mar, además de peces ángel, peces loro, langostas, anguilas, rayas, tortugas marinas, pargos y meros.
Y, con algo de suerte, también puede aparecer uno de los habitantes más llamativos de estas aguas: el tiburón nodriza.
El equipo y las claves para empezar
El snorkeling requiere muy poco equipamiento. Una máscara, un snorkel y un par de aletas son suficientes para comenzar. Quienes no quieran llevar su propio equipo durante el viaje pueden alquilarlo en diferentes tiendas especializadas de Miami.
Entre las alternativas se encuentran Tarpoon Lagoon Diving Center, en Miami Beach; Grove Scuba, en Coconut Grove; y Underwater Unlimited, en Coral Gables.
Más importante que el equipamiento, sin embargo, es saber nadar. Las aletas facilitan el desplazamiento, pero no sustituyen la capacidad de mantenerse a flote y nadar con seguridad.
La máscara debe quedar correctamente ajustada para generar un buen sellado alrededor de los ojos y la nariz. Una vez en el agua, se colocan las aletas y el snorkel y se comienza a respirar exclusivamente por la boca.
La sensación puede resultar extraña durante los primeros minutos. La clave es relajarse: una vez que el cuerpo se acostumbra a la respiración a través del snorkel, la actividad se vuelve prácticamente natural.
También es posible que una ola introduzca agua salada en el snorkel. Si sucede, basta con salir momentáneamente a la superficie y expulsar el agua con una fuerte exhalación antes de continuar.
Y hay una última regla que conviene recordar: no perder la orientación. Levantar la cabeza periódicamente permite comprobar la posición respecto de la costa, de la embarcación o del grupo.
Porque en Miami, debajo de ese mar aparentemente tranquilo, hay un mundo entero por descubrir. Y para entrar en él no hace falta ser buzo: apenas animarse a mirar debajo de la superficie.

