
Pedro Corzo, Especial para The Post FMGN Press (*)
Ignoro si estamos cerca del final de los regímenes inspirados por Fidel Castro y Hugo Chávez, léase Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia, sin olvidar Ecuador, que pudo librarse gracias a la soberbia y fatuidad de Rafael Correa, uno de los payasos mas conspicuos que haya desgobernado una republica latinoamericana, solo comparado con el cocalero de Evo Morales, aunque muy lejos del letal Daniel Ortega.
No obstante, todos los sujetos mencionados se caracterizan por un populismo que lindaba con lo absurdo, una profunda y expandida corrupción, mas una ineptitud para gobernar sus respectivos países sumado a la habilidad para proclamar una visión nacionalista, mientras, le traspasaban la soberanía del país al aliado más prometedor.
La propuesta castro chavista devino de la alianza Castro y Chávez. Previamente el tirano cubano había intentado a través de la violencia y una manipulación sistemática de la realidad, imponer gobiernos a su imagen y semejanza en el hemisferio, proyecto, en el cual solo cosecho fracasos, puesto que, aunque Daniel Ortega llego al poder por medio del terror, conto con la asistencia de algunos países vecinos y de otros no tan cercanos geográficamente como la Venezuela de Carlos Andrés Pérez, quien, según Sergio Ramírez, entregaba 100,000 dólares mensuales a los sandinistas y los Estados Unidos de Jimmy Carter, quien le retiro toda la ayuda al dictador Anastasio Somoza, lo mismo que hizo Eisenhower con Fulgencio Batista,
Castro con treinta años ininterrumpidos en el poder fue testigo del arribo de Hugo Chávez a la primera magistratura de Venezuela, fatídica coexistencia que tuvo como resultado, fuese por acuerdo previo o entendimiento sobre la marcha, una coalición en la que se fundieron sus respectivos odios contra la democracia, la libertad y respeto a la dignidad humana junto a la rencorosa envidia que profesaban hacia Estados Unido, forjando, la indecorosa propuesta que hoy llamamos castro chavismos, no sin antes haber proclamado que estaban a favor del Socialismo del Siglo XXI.
La nueva alianza, es apropiado reconocerlo, fue exitosa. Los hermanos Castro proveyeron su capacidad subversiva, represiva y de tergiversación de la realidad, mientras Chávez y Nicolas Maduro aportaron toda la riqueza de Venezuela, que embolsada por Chávez y Maduro que como buenos tiburones salpicaron a sus crías, subsidiaron el totalitarismo castrista y compraron voluntades políticas con una diplomacia petrolera que condujo a la bancarrota al erario venezolano.
Este programa capto rápidamente numerosos partidarios entre los que se destacaron el corrupto y farsante Luis Inacio Lula da Silva, el hipócrita mas aberrante entre todos los políticos latinoamericanos, y los no menos nefastos Néstor y Cristina Fernández de Kirchner, aunque honrando a la verdad a estos canallas no le faltaron nunca aliados, tanto que hubo una corriente que se llamó la “marea rosa” que siempre estaban presta a respaldar sus propuestas, entre los que recuerdan al expresidente de República Dominicana, Leonel Fernández.
Deslastrarse de los legados castro chavistas no es sencillo porque deja huellas tan profundas como lastimosas. Rafael Correa, dejo el poder en 2017 y todavía el país padece su herencia. La clientela que instrumento bajo sus mandatos continua ansiosa por el retorno, fueron sacramentados por el correísmo y protegidos por su devoción.
El ejemplo de Bolivia es todavía más desafiante. Evo Morales intento perpetuarse en el poder de manera indefinida cubriéndose de una falsa legitimidad, sin embargo, el fraude fue descubierto y tuvo que renunciar, causando en el país un periodo de ingobernabilidad bien complejo hasta que llego al gobierno uno de sus tiburones más preciado Luis Arce Catacora que como voraz piraña, clavo sus afilados dientes en Morales, su antiguo protector.
Sin embargo, el país del altiplano sigue preñado del castrochavismo. El actual presidente Rodrigo Paz Pereira no ha podido encausar el país hacia una verdadera democracia, numerosos problemas siguen amenazando la libertad y la ruta hacia una sociedad libre.
Venezuela es todavía mas obscuro. El dictador está preso, pero la dictadura continua. Hay numerosos presos políticos, los exiliados no disfrutan de garantías para su retorno y no se avizoran unas elecciones en la que estén garantizados los derechos de todos.
De Cuba y Nicaragua, casi quedamos sin comentarios. La tierra de Ruben Dario padece una dictadura de dos que ensombrece los gobiernos somocistas. Sus abusos son innumerables, presos políticos, destierros masivos, crímenes sin olvidar más el ultimátum de que no habrá elecciones en un país donde los comicios del yugo Ortega-Murillo, siempre han sido fraudulentos.
Por último, Cuba está regida por el totalitarismo, bajo una ineptitud llevada al paroxismo y un pueblo, que, al parecer, está al borde de la aniquilación por sus propios gobernantes.
(*) Pedro Corzo es un periodista y escritor cubano que fue perseguido y encarcelado por la dictadura de los Castro. Exiliado en Miami, escribió más de 20 años para el Miami Herald.
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