
Patricia Arencibia, The Post FMGN Press, US Correspondent
WASHINGTON. Lo que el presidente del Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales del Senado, Rand Paul, había anticipado como una jornada de rendición de cuentas sobre la gestión de la pandemia terminó convirtiéndose en una de las audiencias más explosivas que se recuerden en el Capitolio. Anthony Fauci, el hombre que durante años simbolizó la respuesta sanitaria del gobierno estadounidense al Covid-19, invocó la Quinta Enmienda más de un centenar de veces y se negó a responder prácticamente todas las preguntas formuladas por los senadores republicanos.
Desde el comienzo, el clima fue de abierta confrontación. Fauci explicó que, siguiendo el consejo de sus abogados, no respondería ninguna pregunta porque entendía que la audiencia buscaba generar condiciones para una eventual acusación por falso testimonio. Esa decisión frustró el objetivo central del comité, que investiga el manejo de la pandemia, el financiamiento de investigaciones sobre coronavirus y las declaraciones que el exfuncionario realizó ante el Congreso durante los años de la emergencia sanitaria.
La reacción de los senadores republicanos fue inmediata. Rand Paul sostuvo que los estadounidenses merecen respuestas después de años de restricciones, cierres y decisiones que alteraron la vida del país. Josh Hawley fue todavía más duro y acusó a Fauci de haber construido un culto alrededor de su figura, de actuar movido por su propio ego y de haber utilizado el aparato estatal para consolidar un poder personal sin precedentes durante la pandemia. Otros legisladores, entre ellos Bernie Moreno, cuestionaron los elevados ingresos percibidos por Fauci a lo largo de su carrera en el gobierno federal —señalando que superaban el millón de dólares— y afirmaron que su gestión había representado una desgracia para millones de estadounidenses afectados por las políticas adoptadas durante la crisis sanitaria.
Uno de los momentos de mayor tensión ocurrió pocos minutos después de iniciada la audiencia. El abogado David Schertler, integrante del equipo legal de Fauci, intentó intervenir en varias oportunidades pese a las advertencias de la presidencia del comité. Rand Paul ordenó entonces que abandonara la sala y, ante su negativa inicial, dispuso que fuera escoltado por agentes de la Policía del Capitolio, una escena inusual incluso para los estándares de las ásperas audiencias del Senado estadounidense.
Lejos de descomprimir el ambiente, el incidente endureció aún más los intercambios. Varios senadores sostuvieron que la reiterada invocación de la Quinta Enmienda no hacía más que profundizar las sospechas sobre la conducta del exdirector del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), mientras que la defensa de Fauci insistió en que se trataba del legítimo ejercicio de un derecho constitucional y no de una admisión de responsabilidad.
La cobertura realizada por The Wall Street Journal describió la audiencia como un drástico contraste con la imagen que Fauci proyectaba durante los años más críticos de la pandemia, cuando era una de las figuras públicas más influyentes del país. Ahora, el médico que durante meses ocupó el centro de la escena nacional permaneció en silencio frente a un comité decidido a cuestionar cada aspecto de su actuación.
Al cierre de la sesión, Rand Paul adelantó que el comité analizará los pasos a seguir, incluida la posibilidad de impulsar una declaración de desacato al Congreso por la negativa del exfuncionario a responder las preguntas formuladas bajo citación. La audiencia dejó en claro que, seis años después del comienzo de la pandemia, el debate sobre las responsabilidades políticas y administrativas de aquella etapa sigue ocupando un lugar central en la vida pública de Estados Unidos.
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