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El Oceania Vista llegó a Buenos Aires: lujo flotante, alta gastronomía y una postal del turismo premium global

Carlos Mira, The Post FMGN

El Oceania Cruises Vista, uno de los cruceros más nuevos y refinados del mundo, arribó a Buenos Aires y convirtió su escala en algo más que una simple parada técnica. El arribo estuvo acompañado por un intercambio de plaquetas institucionales entre el barco, la Ciudad de Buenos Aires y la Nación, en un acto que contó con la presencia del secretario de Turismo, Ambiente y Deportes, Daniel Scioli, y referentes clave del sector privado internacional y regional.

El intercambio de plaquetas entre el barco y la Nación representada por el Secretario Scioli quien manifestó su obsesión porque el barco llegue a Mar del Plata en futuros itinerarios

Por parte de la compañía madre, Norwegian Cruise Line Holdings (NCL), estuvieron presentes Frank Medina y Larissa Valero, mientras que la representación local estuvo a cargo de Vanguard Marketing, representante exclusivo de la marca en Argentina, Uruguay y Paraguay, con la participación de Mariano Stabielli y Adrián Pavese.

Frank Medina Vicepresidente de Ventas para America Latina, Brasil y el Caribe del NCL Holdings

La escena, sobria pero cargada de simbolismo, dejó un mensaje claro: Buenos Aires busca consolidarse como puerto estratégico dentro del circuito global de cruceros de alta gama.

Un barco pensado para viajar lento… y bien

Inaugurado en 2023, el Oceania Vista pertenece a la nueva generación de barcos de Oceania Cruises. Con capacidad para alrededor de 1.200 pasajeros, lejos de la lógica de los mega-cruceros, el concepto es otro: más espacio, más calma y más servicio personalizado.

El diseño interior prioriza materiales nobles, líneas contemporáneas y una sensación constante de amplitud. No hay pasillos interminables ni salones impersonales: el barco funciona como un hotel boutique flotante, pensado tanto para travesías cortas como para viajes de varios meses.

Gastronomía como identidad

Dolly Irigoyen cuyos platos forman parte del menu del Vista

Si algo distingue a Oceania Cruises dentro del universo de los cruceros de lujo es su apuesta por la alta gastronomía, y el Vista es su máxima expresión. A bordo, la comida no es un complemento: es uno de los ejes centrales del viaje.

El barco ofrece múltiples restaurantes de especialidad incluidos, sin cargos adicionales ni turnos rígidos. Cocina francesa, italiana, asiática, carnes de estilo steakhouse y propuestas contemporáneas conviven con un restaurante principal que renueva su carta de manera permanente y cuida tanto la calidad del producto como la presentación.

Incluso las opciones más informales —bistrós, grills o cafés— mantienen un estándar alto, pensado para pasajeros que valoran comer bien todos los días, no sólo en ocasiones especiales.

Buenos Aires en el radar del turismo premium

La escala del Vista en el puerto porteño se inscribe en itinerarios que conectan Sudamérica con otros grandes circuitos internacionales. Su llegada refuerza la idea de que el turismo de alto poder adquisitivo también se juega en los puertos, y no sólo en los destinos terrestres tradicionales.

El intercambio de plaquetas y la presencia conjunta de autoridades nacionales, ejecutivos de la compañía y representantes regionales funcionaron como una foto elocuente de ese objetivo compartido.

Antesala de una vuelta al mundo

El Oceania Vista es además uno de los barcos elegidos para el ambicioso crucero Vuelta al Mundo de 180 días, una travesía que recorre más de 40 países y supera el centenar de puertos en distintos continentes.

Ese dato no es menor: todo en el barco —desde el tamaño de las suites hasta la variedad gastronómica y los espacios comunes— está pensado para pasajeros que pasan medio año viviendo a bordo. No es sólo un medio de transporte, es un hogar itinerante.

Una señal que trasciende la escala

Más allá del lujo y la gastronomía, la llegada del Oceania Vista dejó una señal clara: existe un turismo internacional dispuesto a elegir la región y a integrar a Buenos Aires en circuitos exclusivos, siempre que se ofrezcan servicios, previsibilidad y una experiencia a la altura.

Por unas horas, el puerto porteño fue parte de ese mapa global donde viajar bien importa tanto como el destino. Y ese, quizá, sea el valor más profundo de la escala del Vista en la ciudad.

Por Carlos Mira
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