
Stella Maris Haus, The Post FMGN Press
Tradicionalmente asociada a sus playas de arena clara y aguas turquesa, Anguilla busca consolidar una propuesta turística más amplia, incorporando experiencias vinculadas a la cultura local, la preservación ambiental y el impacto social. La estrategia apunta a que los visitantes no solo disfruten del destino, sino que también participen activamente en la dinámica de la isla.
En ese marco, actividades como recorrer tiendas locales, visitar spas, realizar paseos en barco o sumarse a experiencias culturales no solo enriquecen el itinerario del viajero, sino que también impulsan la economía interna, beneficiando directamente a artistas, artesanos, emprendedores y organizaciones comunitarias.
Preservación ambiental y patrimonio
Uno de los pilares de este enfoque es el trabajo del Anguilla National Trust, entidad dedicada a la protección de los recursos naturales y el patrimonio histórico del territorio. Sus iniciativas incluyen la conservación de viviendas tradicionales, ecosistemas costeros y especies endémicas, muchas de ellas localizadas en pequeñas islas circundantes.
El financiamiento de estos programas proviene, en parte, de donaciones y de tasas asociadas a actividades turísticas. Los fondos se destinan a proyectos de restauración de hábitats, gestión de áreas protegidas, investigación científica y programas educativos orientados a la comunidad local.
Entre los avances recientes se destaca la recuperación del Sombrero Ground Lizard, cuya población pasó de menos de 100 ejemplares en 2018 a más de 1.600 en la actualidad gracias a acciones de conservación. En paralelo, se desarrolla un programa para proteger una especie de caracol terrestre altamente amenazada, con el respaldo del Darwin Plus.
Bienestar animal y participación de los visitantes
El turismo también se articula con iniciativas de bienestar animal. La Anguilla Animal Rescue Foundation (AARF), gestionada por voluntarios, administra un refugio para perros y gatos y promueve campañas de adopción en conjunto con la Morris Veterinary Clinic.
Además del rescate y cuidado de animales, la organización impulsa programas educativos en escuelas, centrados en la tenencia responsable y en el control de la población de animales abandonados, uno de los desafíos persistentes en la isla.
Los visitantes pueden recorrer el refugio, interactuar con los animales y contribuir a su socialización, así como colaborar mediante donaciones que fortalecen el funcionamiento de la institución.
Una tienda solidaria al servicio de la comunidad
Otra de las iniciativas destacadas es Second Chances, una tienda benéfica gestionada por la AARF en The Valley. El espacio comercializa ropa, libros y artículos usados en buen estado, destinando los ingresos a cubrir gastos veterinarios, campañas de esterilización, vacunación y mantenimiento del refugio.
La organización también incentiva a los turistas a donar objetos que no deseen llevar de regreso, ampliando así los recursos disponibles para sus programas.
Más allá del turismo tradicional
Con este conjunto de iniciativas, Anguilla avanza hacia un modelo turístico que integra el disfrute del destino con la participación activa en su preservación. La propuesta busca redefinir la experiencia del visitante, incorporando dimensiones culturales, ambientales y sociales que contribuyen a sostener la identidad y el desarrollo de la isla a largo plazo.
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