
Por Alejandro Radonjic para El Economista
Demian Reidel es el jefe de Asesores del presidente Javier Milei. Además, es la persona que lidera el Plan Nuclear Argentino. Físico formado en el prestigioso Instituto Balseiro de Bariloche, se especializó en matemáticas financieras en Chicago y obtuvo un doctorado en Economía en Harvard.
Trabajó largos años en Wall Street. En 2005, formó parte del fondo de inversión en mercados emergentes QFR. Sus socios fueron el chileno José Luis Daza –actual N°2 de Luis Caputo– y David Sekiguchi, un argentino que vive en Nueva York desde los ’90y que integró el directorio del Banco Central de Israel que implementó la exitosa política desinflacionaria de ese país.
Luego, Reidel trabajó en el BCRA con Federico Sturzenegger, quien oficia como una especie de padrino político.
Desde fines del año pasado, tiene a cargo el Plan Nuclear Argentino, un ambicioso proyecto que, según sostiene, puede convertirse en una plataforma de despegue sin precedentes para el país.
Reidel: “Estamos viviendo un verano nuclear”
“Desde hace décadas, el mundo vivía un declive en la utilización de la energía nuclear, una situación que era absolutamente ridícula y que se daba por los motivos equivocados. Por ejemplo, Alemania pasó de tener una gran cantidad de energía nuclear a utilizar una energía más cara y más sucia. Lo que está sucediendo ahora es que la inteligencia artificial y los centros de datos están generando una demanda exponencial de energía, y recién estamos al principio de este proceso. Entonces, no solamente vamos a tener mucha mayor demanda energética en el mundo, sino que además las empresas que construyen estos centros de datos requieren, en general, que la energía tenga tres características: que sea limpia, estable y escalable, tres aspectos que solo conjuga la energía nuclear”, dijo Reidel en un reportaje con Infobae.
“El problema de las energías renovables es que son cíclicas, por ejemplo, solar o eólica. Naturalmente, hay un ciclo en su generación que hace que no se pueda contar con una de las tres características que mencioné: la estabilidad. Pero, si lo que se busca es energía limpia, hay que decir que la energía nuclear es la más limpia que tenemos hoy. No genera ningún tipo de polución, emisión de carbono, efecto invernadero, etc.”, dice, convencido.
La carrera por los SMR
Reidel dice que ahora hay una carrera tecnológica para desarrollar la nueva generación de reactores nucleares: son los SMR (Small Modular Reactors o Reactores Modulares Pequeños, en español). “Son reactores mucho más chiquitos, pero no solamente eso, sino que son modulares, quiere decir que se pueden poner varios como si fueran pilas y completar de acuerdo a las necesidades. Si el diseño es bueno, se pueden ubicar casi en cualquier terreno, de manera que se puede llevar energía a lugares a los que era muy difícil llevar la red eléctrica o, por ejemplo, para alimentar estos grandes centros de datos de los que hablaba antes. Hay como 80 compañías en el mundo que están tratando de hacer esto. Es una verdadera carrera por quien llega a ofrecer el primer SMR comercializable en escala”, dijo.
Argentina compite: ACR-300
“Nosotros tenemos el ACR-300, un reactor modular de 300 megavatios, desarrollado por ingenieros de INVAP, pero de capitales privados. Es un diseño avanzado, con muchas características interesantes, y que nos pone en la situación de ser de los primeros países en el mundo, si no el primero, en poder desarrollar esta tecnología y vender comercialmente estos reactores. O sea, Rusia ya los tiene, por ejemplo, pero no está en una situación clara para venderlos. De manera básica y sin entrar en demasiados detalles puntuales, puedo decir que Argentina hoy tiene una ventaja competitiva muy grande en esto. Por eso, la fase 1 de nuestro Plan Nuclear es el desarrollo de estos reactores. La idea es construir una nueva planta nuclear con cuatro de estos módulos en lo que iba a ser Atucha 3″, dijo Reidel.
En X, Reidel agregó que la planta en Atucha generará 1.2 GW de energía limpia y confiable. “El objetivo es que el primer reactor entre en funcionamiento en 2030. Construir el primer reactor con esta tecnología de vanguardia en apenas cinco años es un desafío titánico. Este proyecto avanzará con la eficiencia del mejor sector privado internacional y la coordinación del Consejo Nuclear para que todos los participantes de este proceso entiendan que es máxima prioridad nacional”, agregó.
“Aquí no hay burocracia asfixiante sino máximo esfuerzo. El proyecto estará 100% financiado con capital privado. Los ingenieros están trabajando y pronto vamos a comenzar con procesos tangibles (preparación del sitio, etc). La construcción comenzará inmediatamente después de completar esta fase”, dijo.
Sobre el Plan Nuclear Argentino y los capitales privados
“El país tiene un montón de jugadores de mucho nivel en el área nuclear: INVAP, Nucleoeléctrica SA, CONEA, CONUAR, etc., pero, como no ha habido coordinación, son empresas que trabajan individualmente. La carrera tecnológica nuclear actual es importantísima y el presidente entendió esto. Entonces, anunció el plan y me puso arriba de todo como para poder coordinar. Es muy diferente si todos tiran para el mismo lado y saben que hay intereses que van más allá de cada una de estas entidades. La primera etapa es fundamental y es ahora. No podemos dejar pasar la oportunidad”, dijo Reidel, entusiasmado con el potencial nuclear argentino.
Sobre si es posible incorporar el capital privado a esas empresas, Reidel dijo: “Hay planes para privatizar, pero te diría que son dos avenidas separadas. No es que la inserción del capital privado cambie mucho, nosotros necesitamos eficientizar todo el sector. Argentina tiene muy buen capital humano, los ingenieros son top, entonces, tenemos que utilizar estos recursos que no están siendo utilizados”.
Reidel: “La fase 2 cambia violentamente la ecuación para todo. Yo lo llamo el ‘modelo Gillette'”
Después de la primera etapa del Plan Nuclear Argentina, Reidel dice que, en la fase 2,“cambia violentamente la ecuación para todo”.
Así lo explica: “Yo lo llamo el ‘modelo Gillette’ de la energía nuclear, porque, de la misma forma en que te venden la maquinita de afeitar y los repuestos, podemos aprovechar la comercialización de estos reactores modulares para venderlos con un compromiso de compra de uranio argentino, mineral del que tenemos cuantiosas reservas, pero que está totalmente desaprovechado. Al punto de que importamos uranio para nuestros reactores. ¡De locos!”.
Por eso, dice, “estoy desesperado por que esto pase ya, porque, si nosotros desarrollamos este reactor a tiempo y tenemos poder monopólico u oligopólico en su comercialización, podemos aprovechar la enorme demanda que va a haber sobre esto para imponer ciertas condiciones de venta”.
“Si nos dormimos, no existe esta coordinación de la que te hablo y los reactores los producimos recién en 10 años, ya está, no le vas a poder pedir nada a nadie, porque va a haber otros 15 otros proveedores”, agrega.
Lo que no podemos hacer es esperar a tener todo solucionado para avanzar, porque corremos el riesgo de quedarnos sin nada. Yo tengo que apretar las clavijas para que lleguemos. Subir el volumen a 11, como en la película Spinal Tap“, dice.
La fase 3 y la “Nuclear City”
Por último, la Fase 3 es la más visionaria para el futuro. “Es mi sueño, la llamo ‘Nuclear City’. Consiste en lograr que las empresas miren a Argentina como un lugar seguro para venir y enchufar su data center o lo que sea en esta especie de ciudad del futuro, sin combustibles fósiles, con aire limpio, los mejores restaurantes, teatros, etc. Si logramos las fases 1 y 2, no va a ser ciencia ficción”, dice.
Reidel tiene una gran relación con el argentino Rafael Grossi, líder del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y serio competidor para ser el próximo secretario general de la ONU. “Tengo una relación muy buena y muy fluida con él. Hablo muy seguido porque, de verdad, nos ayudó a pensar. Tuve una gran ayuda de parte de Rafael. La importancia de eso te diría que es muy difícil de sobreestimar, y que viniera hasta acá a presentar el plan nuclear en el Salón Blanco es muestra de que esto es importante. Es una de esas cosas que son clave para el país”, dijo, sobre la visita al país a fines de febrero.
Creo que el Plan Nuclear puede cambiar el país para siempre. No me quiero poner sentimental, pero mi padre murió hace pocos años y a mí me pega mucho esto…Es un orgullo enorme, si esto funciona, no necesito más. Imaginate que la Argentina se convierta en potencia nuclear y poder decir ‘yo diseñé el Plan Nuclear'”, concluyó Reidel.