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Verano en clave de cautela: el Gabinete baja el perfil y prioriza la gestión

Natalia Schneider, The Post, Política

Casa Rosada, Dic 29, 2025.- Por primera vez desde la asunción de Javier Milei en la Casa Rosada, el Gobierno flexibilizó las condiciones para que los ministros puedan tomarse vacaciones durante el verano. No hay prohibiciones explícitas ni vetos preventivos sobre destinos o fechas, siempre y cuando prime un criterio de “razonabilidad”. Sin embargo, esa apertura convive con un clima de extrema prudencia dentro del Gabinete, atravesado por un discurso oficial que reivindica la austeridad y cuestiona con dureza los viajes ostentosos de dirigentes opositores.

En ese marco, la mayoría de los funcionarios opta por el silencio o por minimizar cualquier plan de descanso. Algunos, incluso, aseguran que no se tomarán vacaciones en enero. Aunque hoy existe mayor margen de maniobra que en temporadas anteriores, en el oficialismo saben que el Presidente no tolera conductas que se aparten del estándar de comportamiento que exige a su equipo, especialmente bajo la lupa constante de críticos y adversarios políticos.

El Presidente, sin receso y con agenda internacional

La línea que baja la conducción es clara. Javier Milei no tiene previsto tomarse vacaciones y mantendrá el ritmo de trabajo durante todo el verano. Su única salida del país en enero será por motivos oficiales: viajará a Suiza para participar del Foro Económico Mundial de Davos, que se desarrollará entre el 19 y el 23 de ese mes, donde buscará reforzar el perfil internacional de su programa de reformas.

Ministros en reserva y foco legislativo

En la Casa Rosada se descuenta que, aunque el calendario habilitaba a tomarse todo enero, la mayoría de los ministros concentrará eventuales descansos en la primera quincena, con el objetivo de retomar de lleno la actividad en febrero, cuando vuelva a tomar impulso la agenda legislativa y las sesiones extraordinarias. Aun así, una porción significativa del Gabinete sostiene que directamente no se alejará de sus funciones.

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, no tiene previsto viajar durante enero. Reducirá la presencialidad en Balcarce 50, pero postergará cualquier descanso formal para mitad de año. En la misma sintonía, el ministro del Interior, Diego Santilli, recientemente incorporado al equipo tras las elecciones de octubre, permanecerá en Buenos Aires para encarar una nueva ronda de reuniones con gobernadores. Su objetivo es capitalizar el aval logrado con el primer presupuesto de la era Milei y sumar respaldos para la reforma laboral, cuyo debate arrancará en febrero.

Gestión sin pausa en áreas sensibles

Otra de las funcionarias que seguirá activa durante el verano es la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, quien por tercer año consecutivo evitará tomarse vacaciones. En su agenda figura un viaje oficial a Singapur, orientado principalmente a cuestiones educativas. Desde su entorno aclaran que la visita no será financiada con fondos públicos nacionales, sino por organismos internacionales, y que fue programada adrede en esta época por la extensión del traslado y la disponibilidad en la agenda.

En Salud, Mario Lugones se tomó licencia a partir del 23 de diciembre y retomará funciones el 6 de enero. En tanto, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, descansará brevemente después de las Fiestas, aunque con la mira puesta en regresar rápido para terminar de pulir el paquete de reformas que el Ejecutivo enviará al Congreso.

También sin planes de vacaciones figura la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien asumió recientemente en reemplazo de Patricia Bullrich. A lo sumo, contempla una escapada de fin de semana a Córdoba, con regreso inmediato a Buenos Aires.

Turismo en observación y señales políticas

En pleno pico de temporada, el secretario de Turismo, Daniel Scioli, seguirá de cerca el desarrollo del verano con expectativas positivas en términos de ocupación y consumo. Planea recorrer la costa atlántica y repetir su tradicional caminata por la playa de Mar del Plata —el conocido “Bristol Test”— durante la primera semana de enero, como termómetro informal del humor social.

La decisión de habilitar un verano más flexible contrasta con lo ocurrido en temporadas anteriores, cuando desde la cúspide del poder se impuso una consigna estricta de austeridad, alineada con la crisis económica y el ajuste fiscal. Aquella directriz incluso llevó a varios funcionarios a cancelar viajes ya programados. Este año, aunque el contexto sigue siendo delicado, el Gobierno apuesta a un equilibrio: menos rigidez formal, pero máxima cautela política.

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