
Patricia Arencibia, The Post, US Correspondent (con información de AFP)
Palm Beach, Fl., Dic 29, 2025.- Donald Trump volvió a colocarse en el centro del tablero diplomático internacional al asegurar este domingo que las gestiones para poner fin a la guerra en Ucrania entraron en una etapa “determinante”. Tras recibir al presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, en su residencia de Mar-a-Lago, el mandatario estadounidense sostuvo que las posiciones se han acercado de manera significativa. “Estamos mucho más cerca, quizá muy cerca”, dijo ante un reducido grupo de periodistas.
La reunión, desarrollada en un clima de máxima reserva, se produjo pocas horas después de un nuevo ataque masivo ruso con misiles y drones sobre Kiev, un contexto que volvió a subrayar la urgencia de un entendimiento político para frenar el conflicto iniciado en 2022.
Un plan en su tramo final
Antes del encuentro privado, Trump afirmó que la hoja de ruta diseñada para cerrar la guerra se encuentra en su “fase final”, aunque evitó fijar plazos concretos. “Veremos qué sucede. Si no hay acuerdo, esto puede prolongarse durante mucho tiempo”, advirtió, dejando abierta la posibilidad de negociaciones extendidas.
Según explicó, el esquema contempla garantías de seguridad para Ucrania con un rol activo de los países europeos. De hecho, una vez concluida la reunión en Florida, Trump y Zelensky tenían previsto mantener una conversación telefónica conjunta con líderes del continente para informarles sobre el estado de las conversaciones.
El encuentro marcó el primer cara a cara entre ambos desde octubre pasado, cuando el entonces candidato republicano había rechazado un pedido ucraniano para el suministro de misiles de largo alcance. En esta ocasión, la agenda estuvo dominada por un plan de 20 puntos elaborado tras semanas de contactos entre Washington, Kiev y capitales europeas, que aún no cuenta con la aprobación de Moscú.
Moscú, Europa y la presión sobre Kiev
En paralelo, Trump reveló que mantuvo una llamada “productiva” con el presidente ruso, Vladimir Putin, antes de recibir a Zelensky. El Kremlin confirmó el contacto y anticipó que ambos mandatarios volverán a hablar una vez finalizada la ronda con el líder ucraniano. Desde Moscú, el asesor Yuri Ushakov describió el intercambio como “amistoso” y deslizó que Kiev debería tomar una “decisión valiente” respecto del Donbás, insinuando la retirada de tropas ucranianas del este del país.
La posibilidad de congelar el conflicto sobre las actuales líneas del frente, con zonas desmilitarizadas como amortiguación, forma parte de los escenarios en discusión. Ese enfoque implicaría concesiones territoriales parciales por parte de Ucrania, aunque Kiev no estaría dispuesta a abandonar el control del sector de Donetsk que aún mantiene.
Zelensky llegó a Estados Unidos tras una escala en Canadá, donde insistió en que los recientes bombardeos rusos prueban la falta de voluntad negociadora del Kremlin. “Estos ataques son la respuesta de Rusia a nuestros esfuerzos de paz”, afirmó. En Ottawa también recibió respaldo financiero: el primer ministro Mark Carney anunció una ayuda adicional de 1.820 millones de dólares para la futura reconstrucción del país.
Desde Europa, los principales líderes comunitarios reiteraron su apoyo a Ucrania y prometieron sostener la presión sobre Moscú. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el titular del Consejo Europeo, António Costa, coincidieron en que cualquier acuerdo deberá incluir garantías de seguridad simultáneas al cese de las hostilidades.
Mientras tanto, Trump evitó pronunciarse de manera explícita sobre la nueva propuesta de paz, aunque dejó claro que su aval será determinante. “Zelensky no tiene nada hasta que yo lo apruebe”, dijo. El republicano ha convertido el fin de las guerras en Ucrania y Gaza en uno de los pilares de su discurso rumbo a un eventual segundo mandato, reforzando su imagen de negociador capaz de destrabar conflictos que llevan años estancados.
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