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Por qué Miami volvió a reconfigurar el juego urbano

Carlos Mira, The Post – FMGN

Miami, Fl., Dic 18, 2025.- Jorge Pérez creció en Latinoamérica y se formó entre culturas. Con esa mezcla como base construyó una de las trayectorias más potentes del real estate norteamericano. Desde fines de los años setenta impulsó transformaciones profundas en barrios que nadie miraba y lideró los desarrollos que cambiaron la imagen global de Miami.

Hoy, al frente de Related Group y acompañado por sus hijos Jon Paul y Nick, supervisa proyectos en Estados Unidos, México y Brasil, y analiza con atención el movimiento de capital latino en Florida.

Conocido en el mundo por sus diseños icónicos, asociaciones innovadoras y obras de arte de nivel museístico, ha construido y administrado más de 120.000 unidades de condominios, alquiler y comerciales. Hoy, su firma atraviesa la expansión más significativa hasta la fecha, con más de 90 desarrollos activos en Estados Unidos y América Latina.

En esta nota, el magnate inmobiliario explica por qué Miami dejó de ser postal turística para consolidarse como ecosistema cultural, económico y tecnológico, y qué desafíos aparecen cuando se piensa la ciudad a 30 o 50 años.

Usted creció en Latinoamérica y desarrolló una carrera gigante en Estados Unidos. ¿Qué parte de esa mezcla cultural influyó más en su manera de construir ciudades?

La mezcla me marcó desde chico. Haber vivido entre comunidades distintas me enseñó a leer mejor cómo cambia una ciudad cuando cambia su gente. En Estados Unidos aprendí disciplina, planificación y escala. De Latinoamérica me quedó la sensibilidad por la diversidad social y la idea de que una ciudad no funciona si deja afuera a quienes la sostienen. Esa combinación define mi manera de trabajar.

Miami pasó de ser postal a convertirse en ecosistema económico, cultural y tecnológico. ¿Cuál fue el cambio estructural que la transformó en un imán permanente?

La clave fue entender que la ciudad podía ser más que sol y playas. Hubo inversión pública sostenida, una apertura cultural enorme y un desarrollo privado que acompañó con calidad arquitectónica. La llegada de empresas tecnológicas, la consolidación de Art Basel, el crecimiento del aeropuerto y la infraestructura hicieron que Miami dejara de ser un destino estacional para convertirse en plataforma global. Hoy no es solo una ciudad para visitar. Es una ciudad para producir.

Suele decirse que la clave de Florida es su clima y su estilo de vida. ¿Qué otros factores explican una demanda tan firme década tras década?

La estabilidad regulatoria, la carga impositiva favorable y la agilidad para hacer negocios. Florida ofrece reglas claras y previsibilidad, algo muy valorado por quienes llegan de economías más volátiles. Además, hay diversidad, seguridad y una vida cultural que creció muchísimo. Todo eso sostiene la demanda más allá del clima.

Trabaja con sus dos hijos en la dirección del grupo. ¿Cómo se traduce esa dinámica familiar en decisiones estratégicas? ¿En qué lo complementan las nuevas generaciones?

Jon Paul y Nick aportan mirada contemporánea, manejo de datos, sensibilidad por la sustentabilidad y un entendimiento muy natural de lo que buscan los compradores jóvenes. Yo sigo marcando visión y estructura. Ellos aceleran los cambios y empujan la innovación. La combinación funciona porque todos entendemos que la empresa tiene que seguir evolucionando.

Usted empezó desarrollando vivienda accesible y hoy lidera proyectos de enorme escala. ¿Qué aprendizajes de esa primera etapa siguen vigentes?

Todos. Si no entiendes cómo vive la gente real, no puedes hacer buen desarrollo urbano. Aprendí a trabajar con presupuestos ajustados, a respetar a las comunidades y a escuchar más que imponer. Esa base me acompaña incluso en los proyectos de lujo. Una ciudad saludable necesita variedad, que va desde viviendas accesibles hasta propuestas premium. No hay contradicción.

Hay un concepto nuevo en el mercado: las residencias “con marca”. ¿Cómo cambian la experiencia de habitar y qué buscan realmente los compradores globales?

Buscan confianza. Una marca fuerte garantiza diseño, servicio y consistencia. No es solo estética. Es saber que la experiencia va a tener un estándar alto. Por eso trabajamos con St. Regis, Ritz-Carlton, Baccarat, Waldorf Astoria o Rosewood. Son alianzas que suman identidad al edificio y le dan al comprador algo que trasciende la unidad que es pertenecer a un ecosistema de calidad.

Desde Miami se observa mucho movimiento de capital latino. ¿Qué lectura hace de este flujo y qué dice sobre la región?

Se dice que Latinoamérica tiene enorme capacidad de generar valor pero carece de estabilidad. Por eso muchos eligen resguardar capital en Florida. También muestra afinidad cultural. Para un argentino, un colombiano o un mexicano, Miami es cercana. Hablan el idioma, conocen la dinámica y confían en el marco legal. No es fuga. Es búsqueda de previsibilidad.

Usted siempre habla de construir para las próximas generaciones. ¿Qué significa pensar “ciudad” a 30 o 50 años en un mercado tan cambiante?

Significa no dejarse llevar por la coyuntura. Hay que planificar infraestructura, movilidad, energía, espacios verdes y resiliencia climática. Y hay que construir edificios que duren. En Related evaluamos cada proyecto con esa lógica. No es solo vender hoy. Es asegurarnos de que la ciudad sea mejor dentro de medio siglo.

Jorge Pérez evita simplificaciones y mira Miami como un sistema en permanente mutación. Para él, el futuro urbano se juega en la calidad de la planificación, la diversidad social y la capacidad de una ciudad de adaptarse sin perder identidad. Sostiene que Florida seguirá atrayendo capital e inmigración porque combina algo que el mercado valora: reglas estables, clima favorable y una red cultural que crece año tras año. Una fórmula que, por ahora, sigue enamorando al mundo.

Por Carlos Mira
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